Quedamos con Martín Garabal en la recepción de un céntrico hotel de Barcelona. Se le nota el cansancio tras la intensa promoción de su última película: La cosa en la niebla. No obstante, en cuanto se sienta ya está a tope: hablamos de humor, cine de terror, proyectos futuros y géneros cinematográficos. Estamos ante un auténtico creador que salta sin problemas de la dirección a la actuación, de los guiones al dibujo, y siempre encuentra la forma de meterle humor a todo tipo de situaciones.
PREGUNTA: Ismael es un piloto veterano que de golpe se ve inmerso en una invasión extraterrestre. ¿Cómo construiste el personaje? ¿Más desde el humor o desde la desesperación?
MARTÍN GARABAL: Para mí el humor es un recurso que siempre está presente. No es una actitud deliberada sino que invade todos los espacios que habito: En el streaming, en la actuación, en el dibujo….Este guión ya partía de una comedia con lo cual el personaje tenía su sentido del humor. No obstante, probablemente lo más gracioso de Ismael sea lo que pasa a pesar de él. El sentido del humor involuntario: la incomodidad que genera cuando él cree que está en dominio de la situación o la incomodidad que genera cuando intenta imponer respeto. Así que en lo que me concentré fue en que fuera verdadero lo que le pasaba. Su noción del mundo, lo que cree que sabe y cómo empieza a rendirse cuando empieza a pasar todo lo que pasa en la película. La película requería una presencia total porque sucede todo dentro de la cabina del avión y no hay ni un segundo que mi personaje no esté en escena. Tenía que estar verdaderamente presente porque el abanico de emociones que atraviesa el personaje a lo largo de la película era muy exigente.
P: ¿Cómo fue esa experiencia de rodar dentro de una cabina de avión con pantallas LED tanto tiempo? ¿Te ayudó o te complicó para conectar con el personaje de Elena De Lara?
MG: Creo que nos ayudó. Siempre tener algo tangible y real te ayuda a conectar con la historia. De todas maneras, la situación de estar en vuelo por más pantallas LED que tengas es irremplazable. Siempre termina siendo un ejercicio de imaginación y de juego.
P: La peli es un homenaje claro al cine de serie B en general y al de John Carpenter en particular (hay 22 referencias exactas a sus films tal y como nos confiesa el director Chedey Reyes). ¿Qué películas tenías en la cabeza mientras rodabas?
MG: Yo sabía cuáles eran las referencias del director pero a mí me sirve mucho no pensar en eso. Si pienso en la ficción a la que hacemos alusión dejo de conectarme con el tiempo presente del que te hablaba. Yo sabía que tanto Juanjo Ramírez desde el guión como Chedey desde la dirección estaban con eso en la cabeza, entonces yo me concentré en atravesarlo de la manera más real posible. Aún sabiendo en qué momento estábamos haciendo un chiste o aún sabiendo que algunas cosas eran referencias, sabía que esa era una misión más del director que mía.
P: Vienes de la comedia y del humor absurdo. ¿Qué te atrajo de meterte en esta historia de ciencia ficción y terror?
MG: A mí me parecía un desafío super interesante estar todo el tiempo en pantalla y ver si podía llevar adelante la historia. Por otro lado, me daban muchas ganas de esta unión argentino-española al servicio de una historia de héroes improbables y de un género que es difícil de abordar en un idioma que no sea el inglés. También tenía muchas ganas de conocer Canarias. Me parecía muy linda la idea de ir a una isla y poder disfrutar de la playa y el mar en los ratos libres. Que no fueron muchos pero que valieron la pena.

P: En poco tiempo pasaste de YouTube y radio a Netflix, streaming y ahora una película de género. ¿Hay algo que te falte por hacer y te genere curiosidad?
MG: Me gusta pensar que muchas cosas. Como aficionado al cine me gustaría hacer una película de cada género si se pudiera. Tanto como actor y también como director, me da curiosidad explorar. No tengo la curiosidad de hacer un drama para demostrar que puedo ser un actor serio sino porque me gusta el cine en sí, me gusta actuar y estar presente. Lo que viene probablemente tenga que ver más con volver a desarrollar series donde esté involucrado desde el guión hasta la dirección. Lo hice en su momento con series web de formatos de corta duración, pre-plataformas antes de la existencia de Netflix y demás. Y en Netflix lo hicimos con División Palermo donde escribimos, dirigí la segunda unidad y estuve actuando. Así que ahí están mis próximos desafíos.
P: Hablando de la serie División Palermo, donde eras actor y guionista. ¿Alguna vez te sorprendió tu propio personaje en el rodaje?
MG: Me sorprendió porque fui dirigido por grandes amigos, por Santiago Korovsky que era el showrunner y protagonista de la serie. Pero también por Rafa López Saubidet y Diego Núñez que son dos directores argentinos que actualmente están viviendo en España. Me dejé dirigir por ellos para encontrar otros matices. Con amigos uno piensa que es más difícil dejarse dirigir porque te conoces, hay confianza pero sabía que si me entregaba a ellos iban a aparecer cosas nuevas e interesantes para mí.
P: Uno de tus próximos proyectos es Felicidades, con Álex de la Iglesia. ¿Hay algo que puedas compartir de cómo fue la experiencia?
MG: Es una película que se va a estrenar este año en Netflix. Todavía no tienen fecha exacta ni salió el trailer. Pero es una película basada en una obra de teatro que Álex adaptó el guión agregando nuevos personajes, entre ellos está el mío. Un personaje de muy pocas palabras que viene con una misión muy específica a una reunión de cumpleaños en la que todo empieza a salir muy, muy mal. La verdad que tiene un elenco hermoso, tuve el privilegio de compartir con actores y actrices que admiro pero también con Álex cuyo cine me formó en mi juventud y jamás imaginé estar en un set con él. Así que me da mucha expectativa que la vean.



