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Grandes obras olvidadas: ‘Capricornio Uno’

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En el arte, el tiempo puede ser un mordaz e insidioso enemigo. Los gustos cambiantes del gran público, las asunciones prematuras o la efímera vigencia de la moralidad, marcan con dolorosa arbitrariedad los epicentros totémicos de la disciplina cinematográfica, enterrando a su paso discretas pero inmensas obras maestras que, con el paso de los años, se tornan en absolutas desconocidas para la mayoría. Con el objeto de rescatar algunos de estos increíbles títulos, comienzo esta serie de artículos que, espero, les descubran alguna película que juzguen digna de amar.

Bajo una engañosa apariencia de tontorrón blockbuster setentero, Capricornio Uno (Peter Hymas, 1977) construye un relato arquetípico pero extremadamente astuto que recoge las fobias y filias de una sociedad atormentada por los desmanes aterradores de la Guerra Fría. La situación política de aquel mundo polarizado lleno de espías, misiles ocultos y astronautas heroicos, propició la proliferación de toda clase de teorías conspiranoicas (a cada cual más disparatada). Esta película aglutina todos esos desvaríos con un tono simpatiquísimo y maravillosamente excéntrico.

Con excelente tempo tragicómico y auto paródico, esta gran obra maestra supo combinar elementos característicos de la cultura popular setentera (ya casi más pre-ochentera) con una exquisita manufactura técnica y artística. Esta gran pieza de culto, que se ha visto tristemente ensombrecida por su cercanía en el tiempo a la primera entrega de Star Warssupone uno de los puntos álgidos de la superproducción fantástico-realista hollywoodiense.

James Brolin, Sam Waterston, O.J. Simpson y Hal Halbrook en el plató que sirve para falsear un alunizaje en Marte.

 

Todo en esta excelsa obra funciona a la perfección. Desarrolla dos historias paralelas que terminan por entrecruzarse en un apoteósico final. Por un lado, Elliot Gould interpreta (con sobresaliente) a un pícaro y astuto reportero decidido a destapar una gravísima y oscura conspiración gubernamental (el actor retomaba el perfil de sabueso irreverente que tanto éxito le había brindado con la también maestrísima Un largo adiós). En el otro extremo tenemos a tres heroicos y presumidos astronautas (James Brolin, Sam Waterston y O.J. Simpson), que deben escapar de la malvada NASA (que los quiere muertos) atravesando un infernal e inabarcable desierto que pondrá a prueba sus habilidades de supervivencia.

Momentos icónicos e imborrables como James Brolin devorando una serpiente cruda, Sam Waterston contando chistes mientras muere de insolación o Telly Savalas vacilando a un atónito Elliot Gould, perlan esta inimitable película. Sin embargo, la mención especial es para la persecución final, protagonizada por dos humanizados y aterradores helicópteros y una destartalada (pero muy funcional) avioneta fumigadora (nada que envidiar a Hitchcock, por cierto).

Telly Savalas y Elliot Gould en uno de los mejores momentos de la película.

Norteamericanos riéndose de ellos mismos a través de la descabellada seriedad del exceso. Reflejo imaginativo y cuasi Sci-Fi de un tiempo en el que la desconfianza hacia los gobiernos era generalizada (especialmente en la muy reaganizada Norteamérica de los 70 y los 80). Capricornio Uno es un título a reivindicar absolutamente maravilloso e imprescindible que no podía dejar de incluir en esta serie de grandes obras olvidadas.

Capricornio Uno está disponible en Filmin.

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