Inicio Críticas ‘Daybreak’, o cómo crear una gran serie de zombis sin zombis

‘Daybreak’, o cómo crear una gran serie de zombis sin zombis

La ficción de Netflix nos trae la vuelta a la pequeña pantalla de Matthew Broderick y el cameo de Joe Manganiello

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DAYBREAK

Título original: Daybreak (TV Series)

Año: 2019

Duración: 60 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Brad Peyton, Aron Eli Coleite, Sherwin Shilati, Kate Herron, Mark Tonderai, Brad Peyton

Guion: Brad Peyton, Ira Madison III, Aron Eli Coleite

Música: Andrew Lockington

Fotografía: Duane Manwiller, Jaron Presant

Reparto: Matthew Broderick, Austin Crute, Colin Ford, Jeanté Godlock, Gregory Kasyan, Cody Kearsley, Alyvia Alyn Lind, Austin Maas, Krysta Rodriguez, Sophie Simnett, Chelsea T. Zhang, Jon LeVert, Jack Justice, A.J. Voliton, Charlotte Benesch, Mickey Dolan, Andrew Fox, Rob Roy, Kelly V. Lucio, Stafford Douglas, Julia Flores, Virginia Asbury, Tony Sedillo, Heath Hensley, David Hight, Sandra Mae Frank, Stephanie Hill, Frederick Williams, Meg Smith, Jordyn Aurora, Annacheska Brown, Michelle Campbell, Steve Corona

Productora: Distribuida por Netflix

Género: Serie de TV. Fantástico

Ficha completa en Sensacine

Tras la avalancha en los últimos años de series y películas sobre el género zombi, la originalidad y la frescura se estaba perdiendo poco a poco. Es cierto que es un género que casi siempre funciona, pero también muy trillado, y si no se le da una vuelta de tuerca puede convertirse en un fracaso. Sin embargo, esto no pasa en Daybreak, la nueva serie de zombis de Netflix.

Tras estallar una bomba nuclear en el pequeño pueblo de Glendale, todos los adultos se han convertido en “ghoulies”, una especie de zombi que habla y cuya mordedura no es infecciosa para los menores de edad. Josh, un joven de 17 años, emprende un viaje por un mundo postapocalíptico para encontrar a Sam, la chica de la que está enamorado.

Al estilo Mad Max, esta comedia irreverente mezcla todo tipo de géneros cinematográficos, referencias a grandes películas y mucha crítica social. Sin ir más lejos, todos los supervivientes están organizados en distintas tribus. Tribus que representan algún estrato social.

Por ejemplo, existe una tribu en la que todos los integrantes eran los “populares” del instituto, otra los “marginados”, otra los “inteligentes”, otra las animadoras, etc. Y aquí es donde va a comenzar la lucha por imponerse sobre los demás. Crítica directa a lo que ocurre en cualquier centro de educación americano o del mundo.

Sin embargo, también se trata el empoderamiento de la mujer y cómo esta es capaz de enfrentarse a cualquier cosa que se le ponga por medio sin ayuda del hombre, aunque también se intente idealizar la idea del príncipe rescatando a la princesa.

La homofobia y el racismo están presentes en el personaje de Wesley. Un futbolista negro que se enamora de su capitán y que viven en el pasado un amor en secreto.

Enseñanzas en el apocalipsis

Daybreak habla de pérdidas, de cómo el ser diferente no está aceptado socialmente, de intentar cambiar el mundo, de hacer cosas buenas, de que el amor incondicional tiene condiciones y sufrir pérdidas irreparables.

Sí, esta ficción de Netflix también te hará llorar porque a pesar de que salgan bichos que muerden, se digan muchas palabrotas y haya sangre, es la vida misma. La pura realidad. ¡Ah! Y no olvidemos el regreso de Matthew Broderick a la pequeña pantalla.

Y es que Daybreak, y la vida, se puede resumir en una frase que dice Angellica, una de las protagonistas: “Los mayores solo tenían un maldito trabajo: enseñarnos a ser buenas personas. Pero los mayores son los cabrones más egoístas de todos. Y lo peor es que no tendremos la oportunidad de crecer y joder el mundo nosotros.”

En definitiva, Daybreak ha sido todo un acierto para un catálogo cada vez más sobreexplotado. Funciona en todas sus facetas y aunque se pueda catalogar dentro de “las típicas series al estilo Netflix”, Daybreak va más allá de zombis y de muerte. Va de un viaje en el que cada uno de nosotros va a poder abrir los ojos ante una sociedad cada vez más podrida e infectada de maldad.

Lo mejor: constante crítica social mezclada con humor y “zombis”

Lo peor: corre el riesgo de categorización en “series teen estilo Netflix”

Nota: 8,5/10

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