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Crítica – ‘The Neon Demon’

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Título original: The Neon Demon

Año: 2016

País: Francia

Director: Nicolas Winding Refn

Guión: Nicolas Winding Refn, Mary Laws, Polly Stenham

Fotografía: Natasha Braier

Reparto: Elle Fanning, Jena Malone, Keanu Reeves, Christina Hendricks, Bella Heathcote, Abbey Lee, Karl Glusman, Desmond Harrington, Cody Renee Cameron, Chris Muto, Lucas Di Medio, Jamie Clayton, Charles Baker, Taylor Marie Hill, Sophie Mazzaro

Productora: Space Rocket Nation / Vendian Entertainment / Bold Films

Género: Thriller

En un mundo saciado por la constante crítica hacia todo, regido por múltiples y variados cánones que atormentan a las masas con exageradas modificaciones, la venta de lo irreal, o la distorsión de la imagen, Nicolas Winding Refn vuelve con una nueva obra en la que habla de todo ello, The Neon Demon.

Alejada por completo de lo que fue su obra más conocida, Drive (2011), por su tono, pausa y onirismo, The Neon Demon funciona como una denuncia al mundo de la moda y todos sus componentes, desde las propias modelos hasta diseñadores, pasando por fotógrafos y maquilladoras, que torturarán de diversas formas a la protagonista e intentarán que forme parte de la ya más que conocida dictadura de la estética. La película llega en un momento perfecto: el constante boom en que se encuentran las redes sociales como Instagram que fomentan el ego y el narcisismo, estableciendo esa pantalla entre usuarios que marca sus diferencias y los sitúa como gente inalcanzable, perfecta y que todo lo tiene, permite que se pueda mostrar qué sucedería si una modelo que acaba de entrar en el mundo se enfrentase a la verdad que no se enseña.

Elle Fanning interpreta a una joven modelo inmersa en un mundo de mentiras, celos y violencia.
Elle Fanning interpreta a una joven modelo inmersa en un mundo de mentiras, celos y violencia.

Porque The Neon Demon es precisamente eso, la exposición de la verdad. Lo que se sabe que sucede pero nadie se atreve a decir, de cómo hay gente con el cerebro lavado con unos cánones de belleza irreales en mente, de cómo puede existir gente que se considere con el derecho a atacar el físico de otras personas (tanto verbal y física, como digitalmente), del miedo a desvanecerse y no ser nadie. La representación de estos aspectos de la sociedad moderna queda a cargo de un elenco que sorprende gratamente, destacando el trabajo de Elle Fanning, que parece tener una facilidad pasmosa para interpretar a un personaje delicado, rodeado de demonios, y sin saber que es susceptible a caer en ello. Toda la carga significativa tan potente se traslada a imágenes de la mano de Natasha Braier, directora de fotografía argentina que le da una vuelta a su estilo con respecto a otras películas (la excelente The Rover, de 2014), y crea un mundo de claroscuros lleno de los ya clásicos y siempre presentes neones en el resto de la filmografía de Refn -a excepción de Bronson, (2008)-, que entra por los ojos por su geometría simétrica y marcada, que se quiere vender como si fuera una despiadada fashion film de dos horas.

El trabajo de Braier como directora de fotografía es una maravilla, incluso en los créditos cautiva la delicadeza de su composición.
El trabajo de Braier como directora de fotografía es una maravilla, incluso en los créditos cautiva la delicadeza de su composición.

Así como virtudes, tiene pequeños defectos que puede que saquen al espectador de la película, como cuando se excede en su onirismo o la potencia de sus imágenes, particularmente al final, en el que se despoja de toda posible ambigüedad y va al grano, retornando a la violencia característica del cine de Refn. Al fin y al cabo es difícil denotarla como realmente excesiva teniendo en cuenta la filmografía del director, pero es fácil que más de uno salga de la sala dándole vueltas a más de una escena (tanto positiva como negativamente), o sin saber muy bien qué ha visto. Recuerda mucho a Jonathan Glazer y su Under The Skin (2013), no sólo por su similitud en temática, ritmo, o estética en determinadas secuencias, sino además por el revuelo que las imágenes de su protagonista en cierto momento de la película causaron, dando la vuelta al mundo y provocando que el físico de la misma fuese fuertemente criticado. No es una película veloz, de simple pasatiempo para no pensar, pero reflexionen, que el mundo de los excesos y mentiras de la moda ataca, y tiene unos fieles seguidores que se aferrarán a la silicona y al Photoshop como si mañana fuese el último día de la Tierra.

Lo mejor: La denuncia de la dictadura de la estética mediante una serie de imágenes que aunque impactantes, son bellas y gozan de una composición excelente y muy cuidada, siguiendo ciertas tradiciones del cine de Refn, cuya dirección de actrices también resulta muy destacable.

Lo peor: El exceso de onirismo en ciertas secuencias porque puede resultar muy rebuscado, y que a veces de la impresión de que la película tiene pequeñas secuencias independientes que la fragmentan y rompen un poco el hilo narrativo.

Puntuación: 9/10

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