Crítica – ‘La corteza’

 

Título original: La corteza

Año: 2015

Duración: 27′ 13″.

País: España (Islas Baleares)

Director: Juan Andrés Mateos / Colau Cortés

Guion: Juan Andrés Mateos

Sonido y música: Xavi Rubio, Enrique Pastor Celda y Agustí Torres

Fotografía: Agustí Torres

Reparto: Petra Balaguer, Cecilia Genovart, Lina Terrasa, Josep Ramon Cerdà, Nicolau Cortés, Margalida Llobera, Rosario Carmona, Gabriela Daniel, Miguel Mestre, Josep Sánchez Perelló

Producción: Miguel Mestre Ginard y Juan Andrés Mateos

Género: Fantástico – Melodramático – Surrealista

“Cuando me preguntaban qué quería ser de mayor, siempre contestaba que director de cine”. Estas son las palabras de un Juan Andrés Mateos, director de cine, que por fin está cumpliendo su sueño, el de hacerse un hueco en el universo cinematográfico. Su ópera prima, La corteza, se estrenó de forma comercial el 19 de abril de 2015 en los cines de Palma de Mallorca “CineCiutat” obteniendo una opinión bastante positiva por parte de la crítica. Se trata del primer corto del director cacereño basado en un cuento del que también ha sido autor.

La corteza cuenta la historia de una joven hermosa (Cecilia Genovart) que se siente fea a causa de un trastorno familiar que le ha marcado de por vida. Sin embargo, todo el mundo le dice que posee una belleza inconmensurable. En las fiestas de su pueblo, y por accidente, se encuentra con una bruja (Gabriela Daniel) que le habla sobre un rito que debe cumplir para dejar de sentirse fea. Tras esa reunión, la vida de la joven hermosa da un giro de 180º. Ahora, la misma joven, pero ya en la vejez, narra la historia a modo de cuento.

Cecilia Genovart en el papel de la “joven”.

El corto comienza con una pieza musical interpretada por dos chicas que parecen estar enfrentadas pero que a la vez muestran cercanía y confidencias entre ambas. La canción da paso a una introducción narrada por una señora mayor (Petra Balaguer) que cuenta cómo cambió su vida cuando solo tenía unos veinte años. Sostiene un álbum de fotos en el que se puede observar a una pareja retratada de espaldas en lo que parece ser una feria de pueblo. Durante los primeros minutos del filme se evita mostrar el rostro de la joven con el propósito de que el espectador imagine si su cara es bella o realmente fea como ella describe.

La señora mayor explica, a lo largo del corto, cómo nació el complejo de fealdad que arrastra de sus antepasados. Surgió en su abuelo (Nicolau Cortés) y en la obsesión de mostrar buena apariencia a los demás, incluso en situaciones que no lo requieren, como salir a pescar, profesión a la que se dedicaba. Su ego y regocijo en la belleza de sus triunfos fue su perdición. Estuvo a punto de perder su vida un día que salió a faenar. Se casó con una mujer a la que en realidad no quería y tuvieron una cantidad indescriptible de hijos a los que a casi ninguno aceptó por ser demasiado feos o raros.

“Mi abuelo entró en melancolía. Un día, se fue al mar y se perdió en él para siempre”.

Su padre, otro causante del complejo de la joven, era anticuario. No había otra vida que su profesión, igual que le ocurrió a su padre, el abuelo de la joven hermosa. Se casó por cortesía, sin querer a su mujer. Su destino seguiría los mismos pasos que su padre. Los hijos que parió su mujer mostraban una rareza incapaz de ser aceptada. Para él, lo único bello eran las antigüedades de su tienda. Por lo que, como él siempre vio feos a todos sus hijos, aunque la última hija que tuvo no era rara, ya se había instalado en su cabeza el concepto de fealdad que extrapoló a ella.

Las acciones del padre, como del abuelo, no son más que un fiel reflejo de una sociedad obsesionada con el quedar bien, aparentar frente a los demás y un postureo insano que caracteriza a una población que vive por y para los likes, ya sea en la vida real o en redes sociales. Todo esto hace que estemos creando generaciones que no son capaces de apreciar la belleza de una puesta de sol, un concierto de tu artista favorito, incluso el estar en grupo y poder mirar al otro a los ojos y no ver nucas reclinadas hacia la pantalla de un smartphone. La corteza realiza una crítica severa a este tema, digna de estudio y proyección en las aulas.

La joven hermosa, ya de mayor, había interiorizado ese concepto de fealdad que adquirió por culpa de su padre y su abuelo, por lo que su autoestima también se vio afectada. Hasta tal punto que era muy sugestionable a las opiniones de los demás. La bruja con la que mantuvo una conversación le dio el empujón que necesitaba para poder ocultar, por fin, esa fealdad inexistente.

“No importa cómo tú te veas; solo importa cómo te ven los demás”.

En situaciones como estas, cuando un adolescente, por ejemplo, sufre depresión, incluso bullying por el tema de la apariencia física, cualquier palabra puede ser como un puñal para esa persona. Ya sea para salvarle, como para acabar de rematarle. En La corteza, los habitantes del pueblo sentían celos y envidia de la joven por su belleza. Se supone que su autoestima debería estar alta o, si estaba baja, volver a ser feliz del todo ante esto. Sin embargo, las palabras de la bruja fueron suficientes para acabar con su belleza, tanto interior como exterior.

Los toques artísticos de Juan Andrés Mateos en la cinta muestran, en ocasiones, detalles almodovarianos. También, es inevitable comparar ciertas escenas con fragmentos de El milagro de P. Tinto, de Javier Fesser, muy característica de la surrealista cómica española. Es cierto que puedes encontrarte un poco desubicado al principio de la cinta. No es un género para todos los públicos. Pero, a medida que corren los minutos, te va atrapando en un halo de misterio y fantasía del que no sales hasta minutos después de acabar el corto. La música ayuda mucho a crear esa sensación de cuento. Presenta planos muy estéticos y dignos de observar con detenimiento.

Para poder ocultar la fealdad, tuvieron que llevar a cabo el rito propuesto por la bruja.

La “joven” y la “vieja” cuentan su vida, pero desde dos perspectivas diferentes: desde la edad joven y desde la vejez. Muy a destacar, por cierto, la interpretación de Cecilia Genovart. La narración de la historia a modo de cuento permite seguir fácilmente la trama y, encima, te da tiempo a identificarte con los personajes. Los toques surrealistas que acontecen en La corteza aportan humor y una rareza tan hermosa que hace que no puedas dejar de mirar la pantalla.

En definitiva, La corteza pretende ser una crítica hacia una sociedad que tiene un concepto erróneo de la belleza, más pendiente de aparentar y mostrar a todos algo que en realidad no aporta nada. Es importante comprender correctamente el mensaje que aporta el filme para poder aceptar que el materialismo y la hipocresía en este sentido no es más que una lacra que no debería existir.

Lo mejor: es capaz de introducirte en el corto y ser, incluso, un personaje más del cuento.

Lo peor: tienes que visionarlo con la mente abierta, ya que su género podría generar rechazo al no ser para todos los públicos.

Nota: 6,5/10