‘Blue Heron’, eulogía del recuerdo

Título original: Blue Heron

Año: 2025

Duración: 91 min.

País: Canada, Hungría

Dirección y guion: Sophy Romvari

Reparto: Eylul Guven, Amy Zimmer, Ádám Tompa, Iringó Réti, Eddik Bedoés

Fotografía: Maya Bankovic

Montaje: Kurt Walker

Música: Blitz/Berlín

Productoras: Nine Behind Productions, Boddah

Distribuidora: Flamingo Films

Género: Drama

Crítica en Letterboxd

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Sophy Romvari es una joven cineasta canadiense, que lleva años recogiendo galardones por sus cortometrajes en festivales —siendo el ejemplo más notorio Still Processing—. Ahora da el salto a la ficción de larga duración, y no podría hacerlo de una manera más introspectiva e íntima. Más que un drama familiar tradicional, Romvari propone un ejercicio reflexivo sobre la pérdida. La introspección adulta de una mujer ante la devastadora crisis familiar de la que fue testigo en su infancia.

La historia está narrada desde el punto de vista de una niña procedente de una familia húngara que se muda a Canadá en los años 90. Pero ella acaba siendo testigo del dolor y la duda de sus padres respecto a la crianza y salud de su problemático hermano mayor. La protagonista pasa por alto el complicado dilema familiar en sus días de verano. La cineasta canadiense rueda sus escenas como si de destellos de recuerdos se tratasen. Se hace énfasis, no solo en la composición y los elegantes movimientos de cámara, sino en todo lo que rodea a la imagen. Los gestos, el ambiente, la naturaleza y los pequeños momentos simples son lo que toman mayor presencia en la narración.

Esas excursiones, juegos, anuncios, canciones, caricaturas y fotos pueden parecer algo simple y sin precedentes, pero es a través de la inmortalización de la imagen como uno comprende mejor su pasado. Romvari se sincera con sus personajes y con el público. Esta es una familia que se siente real, tanto en los ratos felices que pasan juntos como en el drama agridulce. Es muy inteligente, además, el uso de la música y la edición de sonido. Los comerciales y los sonidos recrean perfectamente esa sensación a la hora de recordar la infancia mediante una nostalgia melancólica.

La película se divide en dos partes que se complementan entre sí: una desde el inocente punto de vista de una niña, y la otra desde una adulta comprendiendo su pasado y su familia. Es en esta segunda mitad en la que, más que conocer, plantea más dudas sobre su complicado hermano. Ya no solo qué le pasó, sino quién era o quién podría haber sido. Jeremy —interpretado por Eddik Bidoés— fue una persona que, a pesar de que sus padres lo intentaron, no pudieron redimir. El amor profundo, al final, no fue suficiente ante el agotamiento y el peligro. Un familiar cercano y una persona tan distante que desapareció sin dejar rastro, más allá de los recuerdos capturados.

Es en el melancólico regreso de esta mujer donde memoria y recuerdo resucitan en un espacio presente. Una visita a su antigua casa, una familia que para ella nunca ha envejecido y el proceso mediante el diálogo y la madurez de la temprana pérdida. Al final, ni ella ni el espectador llegan a conocer en profundidad a este misterioso, curioso y atormentado chico. Tal vez uno no pueda saber qué fue de aquella persona con la que comparte su vida y que, de pronto, desaparece de esta. Lo único que queda es el recuerdo y la memoria inmortalizada a través de la imagen y el espacio.

Sorprende la sensibilidad artística y madurez autoral con la que Sophy Romvari debuta en su primer largometraje. Una reflexión íntima y demoledora sobre el recuerdo y la pérdida, a través de unos días calurosos de verano. Una prueba más de que en la simpleza se puede hallar algo más profundo y grande. Las actuaciones, el diálogo, el naturalismo y la narrativa son lo que destacan en esta película llena de tanta duda como sinceridad ante la incertidumbre. Un drama natural, intimista, doloroso y real que se proclama como una de las pequeñas joyas escondidas en el cine de esta década.

BLUE HERON
Fotograma de ‘Blue Heron’ (Foto: Flamingo Films)
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LO MEJOR: EL BELLO Y SENSIBLE LENGUAJE CINEMATOGRÁFICO DE LA CINEASTA
LO PEOR: QUE HAYA TARDADO TANTO EN LLEGAR A LAS SALAS ESPAÑOLAS
9