Un año más volvemos a las costas de la ciudad española del cine. Una semana llena de estrellas brillantes – entre estos figuras grandes como Brad Pitt, Naomi Watts o Jesse Eisenberg, entre otros – , playas radiantes en otoño y muchísimo cine.
En este festival han prevalido algunos temas comunes entre la gran cantidad de películas que hemos podido ver. La familia, el amor, la nostalgia, la represión política, la empatía, la música y el cine son algunos de los diferentes tópicos que más de una historia ha conseguido que reflexionemos un poco sobre nosotros mismos, y lo que nos rodea.
Grandes estrenos, algunas decepciones y muchas sorpresas en un año variado y vivo. Recordamos y analizamos de manera breve las 40 películas que hemos tenido el privilegio de disfrutar muchísimos meses antes de su estreno en salas españolas. Historias que van a sonar mucho en la carrera de los premios y en los próximos meses.
Este artículo cubre la sección oficial, tanto en competición como fuera de concurso. Esta crónica se divide en tres partes: este artículo está dedicado a las películas de la Sección oficial, y luego tenéis otros en los que hablamos sobre las secciones Perlak, Premio Donostia y Película Sorpresa, y otro dedicado a las secciones Tabakalera y Horizontes Latinos.
- 5 Minutos Más (Javier Ruiz Caldera – España)
Fue una sorpresa encontrar una comedia escrita y protagonizada por Berto Romero, y dirigido por Javier Ruiz Caldera en la competición oficial. Sin embargo esta comedia de bucles temporales, fue una de las sorpresas más grandes del festival. Parte de ello es que Berto partiendo de una premisa familiar, no solo aplica su humor ácido e incómodo que lo hace destacar entre otros cómicos españoles, sino que decide llevar el concepto a sus mayores extremos.
La película en sí es muy divertida, pero sorprende lo oscura y macabra que se vuelve en cierto punto. Esto la convierte en un pseudo-thriller, pero la escala tan turbia que da a partir de su premisa provoca unas risas incómodas y desternillantes. El trío protagonista conformado por Berto Romero, Belen Cuesta, y el galardonado Javier Cámara, ayudan a mantener la intensidad y la comedia de una premisa temporal que se va torciendo cada vez más.
La dirección de Javier Ruiz Caldera incluso resulta interesante mediante su uso de diferentes planos secuencias – y hasta una escena en split-screen -, para representar los diferentes puntos del bucle y su desarrollo. Una elección atípica, pero interesante y morbosamente divertida para competir en la sección oficial que no ha dejado indiferente en el festival y probablemente tampoco lo hará en su próximo estreno en cines españoles.
Nota: 7/10
- Krux (Tony Vahl – Alemania/ Polonia)
‘Krux‘ tiene un comienzo muy prometedor, y su propuesta es interesante. La fotografía es adecuadamente tan fría como su trama y el retrato de un pueblo Nazi a finales de la segunda guerra mundial. Los diferentes personajes que se van introduciendo, pueden dar lugar a estudios sociológicos y psicológicos interesantes.
Sin embargo, a pesar de su ritmo frío, Tony Vahl propone demasiadas ideas y personajes para desarrollarse en 90 minutos. Esto provoca que la propuesta al final tenga una narración cinematográfico mucho más estándar de la que propuso en sus primeros minutos. Hay escenas sueltas que revelan a una directora es prometedora, pero en un conjunto resulta agridulce, breve e incompleta.
Más que un estudio psicológico – casi como si fuera una pequeña historia suelta de la superior ‘El sonido de la caída‘ -, es un retrato con escenas interesantes y una ambientación conseguida que no consigue despegar debido a su ambición en la simpleza. Si bien hubiera sido más larga, o la directora se comprometiese a su visión podríamos haber tenido una de las propuestas más interesantes del festival. Sin embargo esto queda como un intento prometedor, que nunca consigue despegar.
Nota: 5/10

- Glaxo (Benjamín Naishtat – Brasil / Argentina)
Benjamín Naishtat es un nombre muy familiar en el festival, y su nueva propuesta no ha decepcionado – aunque sí que ha pasado injustamente desapercibida -. Es una fascinante historia sobre tres personajes argentinos, que no solo divierte y conmueve, sino que te enamora en cierto punto. La fotografía analógica, los colores vivos, la increíble banda sonora, los personajes carismáticos y los memorables diálogos maravillan en esta pequeña e íntima odisea.
Sorprende el manejo que tiene Naishtat para calibrar diferentes tonos y estilos, con sabiduría y cohesión. Tiene momentos musicales, íntimos y románticos que parecen sacados del mejor y más emocionante cine setentero. Tanto la comedia negra como el drama juvenil nostálgico y amargo, se entremezclan en una constante emoción e interés por descubrir lo siguiente que va a pasar.
Los temas del primer amor, el arrepentimiento y la violencia policial consiguen converger de manera creíble y justificada en su conclusión. Si que es cierto que en retrospectiva uno encuentra algunos fallos; como un ocasional montaje atropellado o una falta de profundidad en la relación de algunos personajes. Aun así es una de las experiencias más divertidas y con mayor corazón de esta sección oficial.
Nota: 7/10
- Brace Your Heart (Amanda Kernell – Suiza/ Noruega/ Dinamarca/ Islandia/ Bulgaria)
Inexplicable ganadora de la concha de plata a la mejor dirección. Puede ser, si bien no la más insufrible – que lo es también -, es sin duda la película más incompetente que hemos visto en competición. Amanda Kernell en un principio sabe capturar esa atmósfera fría y un intimismo enorme en los ciervos, y ojalá que le hubiera podido funcionar con l0s humanos.
Puede ser perfectamente, la película con peor montaje del año. Los cortes suceden o demasiado pronto o muy tarde para crear el ritmo naturalista e intimista que se quiere conseguir. La atmósfera y ambientación se ve completamente destrozada por varias decisiones cuestionables de montaje. Pero incluso si ignoramos el montaje, podemos encontrar otros problemas igual de graves.
El guion y la historia, aunque parte con potencial a ser una historia del dolor y la alienación social, decide irse por los caminos más obvios, predecibles y rastreros, conforme avanza. Es la típica historia de amor tóxica, con triangulo, toxicidad y abuso, que se cree más profunda y original de lo que es. En si supuestamente predomina una cultura que tampoco se explora ni provoca interés suficiente como para darle esa misma importancia que tienen sus personajes.
Hasta las actuaciones son legítimamente malas, intentando aparentar más complejas y sutiles de lo que realmente son. Es obvia, pretenciosa y molesta. Una película que aparenta ser autoral sin realmente serlo. Un romance aburrido, plano y cuestionablemente montado y narrado, que te deja más frío que el espacio que habitan estos personajes. De nuevo ¿Cómo es posible que esto haya sido premiado por su dirección?
Nota: 2/10

- In My Father’s Room (Maha Harada – Japón)
Uno de los temas recurrentes del festival ha sido la paternidad, aunque en este caso toman la palabra las dudas de la hija. La mangaca Maha Harada sorprende en su uso de los tiempos, el naturalismo y el ritmo calmado en su debut. Ella consigue crear momentos bellos en su aparente puesta de escena corriente donde la intimidad, comunicación o soledad de estos personajes toman la fuerza emocional.
Es interesante el estudio de personajes que hacen en esta introspección sobre el extraño padre, y cómo el arte nos habla a cada uno. Es díficil hacer arte en una sociedad tan alineado, cínico y codiciosa como la actual, pero su fuerza será siempre inmortal para esas pocas personas a las que habla. A veces a uno no le sale las palabras para expresarse, y solo puede dar un grito de vida en las poesías que unos pocos podrían tener el placer de leer.
Pero por muy amargo que suene esta reflexión, Maha Harada lo enfoca de una manera más agridulce y madura. El simple acto de hacer un té imaginario y su proceso, podría tener más valor que la superficialidad actual, vacía y materialista. En la superficie es una historia muy familiar sobre el descubrimiento familiar, y la dificultad de integrarte en una sociedad que no te permite hablar.
Sin embargo como estudio de personajes – sobre todo el fascinante y conmovedor padre interpretado por Issey Ogata -, y la relación emocional con el arte es impresionante. Está escrita con delicadeza, actuada con naturalidad, atmosférica y dirigido con una de las sensibilidades más fuertes que se ha visto en el festival. En un mundo más justo Maha Harada sería más reconocida como cineasta de lo que es – en vez de premiar a ‘Brace your heart‘ en dirección – pero aún así estamos agradecidos de que ella haya podido compartir un pedazo de su corazón con nosotros en el festival.
Nota: 7,5/10

- What Remains (Yesim Ustaglou – Turquía/ Francia/ Luxemburgo/ Bulgaria)
Este drama familiar intimista comienza fascinando e hipnotizando, hasta que desinfla una vez empezado el viaje. En los primeros 40 minutos se establece una interesante fotografía y dirección, que observa pero a la vez invade a sus personajes. Las actuaciones también tiene fuerza en su frío naturalismo para representar la silenciosa ruptura de esta familia. Aprovechan muy bien el hecho de que el padre sea un compositor de rock experimental, creando escenas, piezas musicales y sonidos oníricos e impresionantes de escuchar. Todo pintaba a que estábamos ante una de las películas más redondas de la competición…hasta que empieza el viaje.
Una vez pasamos del drama familiar intimista a una road movie en el que cada uno de los padres debe realizar su viaje introspectivo, empiezan los problemas. El padre tiene un viaje aceptable junto a su hijo y al abuelo de este, – hay una escena entre los dos que me emociono por la actuación de Oyku Karayel – pero no es tan hipnotizante como sus increíbles sesiones musicales en la primera mitad. Por otro lado, la madre escritora, realiza un viaje interesante en el punto de partida, pero que se reitera y se alarga demasiado.
En el caso de ella, su historia se alarga muchísimo más de lo que debería, y su pretenciosa poesía no ayuda mucho. Y aun así, a pesar de desilusionarme en la segunda mitad, no puedo condenarla. De principio a fin, la maravillosa fotografía, fuertes actuaciones y un muy cuidado diseño sonoro, están presentes. Si se hubiera cortado metraje en su última media hora, o hubiera mantenido la misma frialdad y dramatismo que en su primera mitad, podríamos haber tenido ante una de las mejores películas del festival … en vez de una más.
Nota: 6/10

- Ruega por Nosotras (Fuera de Competición) (Daniel Monzón – España / Francia)
Los talentosos y reconocibles Daniel Monzón y Jorge Guerricaechevarría, comentan que estuvieron seis años escribiendo esta historia para tratarla con la mayor sensibilidad posible. Esta historia habla sobre una temática de la cual da mucho en que pensar sobre como hemos avanzado como sociedad, y en que nos quedamos todavía estancados respecto a los roles de género.
El corazón de la película recae en sus jóvenes protagonistas, tan vivas como comprometidas. Zoe Bonafonte y Manuela Calle poseen fuerza, ternura, sinceridad y una química contagiosa. Sin duda es este duo protagónico, y también las breves pero prometedoras María Gandiaga y Carla Domínguez, son lo que mantiene un interés en esta poderosa historia.
Sin embargo, teniendo una historia tan poderosa y actrices jóvenes con mucho talento, su trato de los temas es cuestionable. No en su condena y la reivindicación de las mujeres, pero sí en el melodrama y la caricaturización. A diferencia de las jóvenes actrices, los adultos conservadores – particularmente las monjas – se convierten en villanos sobreactuados, imposible de tomarlos en serio, en vez de autoridades frías e imponentes. Hubiera jugado muchísimo más a su favor un silencio opresor, violento y autoritario, en vez de recaer en el uso del melodrama que bebe más de la televisión que del cine.
Tampoco ayuda que a pesar de ser larga, tenga un montaje muy atropellado, en el que se nota que cortaron varias escenas que ayudaban a profundizar en los personajes y en sus dudas. La historia tiene que tener drama y emoción, pero también una representación mucho más fría de un momento oscuro en la historia de nuestro país. Sin duda esta historia merece ser contada, podría haber sido muchísimo más. Al menos las jovenes actrices principales y una historia poderosa mantienen el interés.

- Growth of the Sail (Hans Petter Moland – Noruega/ Dinamarca/ Alemania)
Un mano recoge tierra de la nieve, y esta se revela lo que hay debajo de su máscara invernal. Este plano inicial tan directo como poderoso es solo el comienzo de este íntimo – largo – y original romance a lo largo de los años. Es de admirar que apueste por una narración dominada por los silencios, las miradas y la naturaleza. La atmósfera, escala, intimidad y la química entre la pareja a lo largo de los años crean varios momentos poderosos.
Es interesante cómo este romance representa la evolución de la humanidad. Estos dos extraños rechazados por la sociedad empiezan desde lo primitivo y van evolucionando, primero por supervivencia o luego por amor. A medida que avanzan y se integran en la sociedad, más bienes tecnológicos y materiales llegan, pero de ahí también aparecen temas de negación, egoísmo y desesperación por encajar.
Uno siente el peso del tiempo en esta compleja relación que actúa como una especie de Adán y Eva moderno…aunque tal vez demasiado. La película nunca aburre, pero sus 3 horas se pueden llegar a sentir excesivas debido a la reiteración en ciertas escenas. Además la primera parte de una hora, impresiona más que un final bonito aunque demasiado abrupto para todo lo que se había desarrollado. Aun así, siempre es bienvenido ver una propuesta autoral sensible, arriesgada y lograda en este festival.
Nota: 7/10

- El Debut (Jesse Eisenberg – Estados Unidos)
Jesse Eisenberg se ha reinventado como cineasta en estos últimos años. Si su anterior película ‘A Real Pain‘, fue un divertido y emocionante estudio del dolor, aquí se abre y se enfrenta a sus mayores inseguridades personales y artísticas. Julianne Moore interpreta a Mona Friedman, y es ella quien encarna esas inquietudes en un personaje tan imperfecto como humano.
Moore ofrece una de sus mejores interpretaciones, tanto en su compromiso por la comedia más loca e incomoda, como en el drama. Esta mujer timida y retraida, quien aguanta humillaciones por parte de su familia por ello, es sin duda uno de los personajes más humanos del año. Eisenberg conoce estos ambientes, y gana en su experimentación en una dirección observacional y un guion muy cuidado.
Paul Gimatti también brilla como siempre, y junto a Julianne Moore, crean un duo con una fuerza cómica impresionante. Eisenberg a traves de Mona se sincera sobre la timidez, inseguridad, el amor no correspondido, y la necesidad constante de hacer a todo el mundo feliz aunque una parte de ti deba morir. La personalidad de Mona no se destruye, sino que se reinventa y descubre a sí misma, explorando un arte tan complejo e intimo como la actuación.
Sí que es cierto que en cuanto a guion y tono, no maravilla tanto como ‘A Real Pain‘, pero si que impresiona en cuanto a su ambición y personalidad. Sin duda esta es una de las películas más graciosas, locas y personales de la sección oficial. Jesse Eisenberg vuelve a mostrar su enorme talento como autor y contador de historias detrás de la cámara. No os extrañeis en unos meses si veis a Julianne Moore en un fuerte camino hacia su segundo – y merecido – Oscar.
Nota: 7,5/10

- En el Corazón de la Bestia (Fuera de Competición) (David Ayer – Estados Unidos)
¿Cómo es que esto está en el festival? Es obvio que es una maniobra de la gira de promoción para la nueva película de Brad Pitt pero…¿Vamos a aplaudir una película de David Ayer? Podría perdonarla como película tonta de entretenimiento si no fuera tan repetitiva y tramposamente manipuladora. Brad Pitt es un gran actor, el perro – cuando no es CGI – se siente muy creíble y real, y hay algún que otro plano que se ve bien en la selva. Pero es solo un producto vacío que intenta convencer constantemente que tiene corazón.
Todo el viaje posee una estructura repetitiva que ya llega a cansar. Los efectos especiales son falsos y huecos. Es emocionalmente manipuladora en su uso de la música dramática más cursi para sacarte la lágrima fácil. Tampoco ayuda el montaje atropellado, y el uso de unos flashbacks visualmente extraños y sin cohesión – no me gusta acusar, pero sospecho que utilizaron IA -.
He de admitir que ha habido momentos en los que se me escapaba una ligera carcajada en sus momentos más manipuladores y falsos en su CGI. Sin embargo, aún siendo una película comercial de ‘machos’ con corazón, también podría haber sido divertida y honesta. Al menos me creo que el equipo detrás ama a los perros y a los Estados Unidos en su asqueroso final propagandistico. La variedad es buena, pero en casos como estos, a veces es mejor dejar las cosas en su sitio.
Nota: 3/10
Leer crítica completa de Aureli del Pozo

- Sants (Mikel Guerra – España/ Italia)
¿Qué se puede decir de la nada? La nueva película de Mikel Guerra es peor que nefasta, es inexistente. La fotografía analógica pinta interesante, pero el uso de un lenguaje cinematográfico vacío deja mucho que desear. En sí tiene intención de narrar pero no comprende las posibilidades gigantescas del cine para emocionar y contar mediante imágenes y sonido.
Peor que aburrida, es plana. Propone diversos temas que nunca se atreve a explorar. No funciona un guion que a pesar de querer tener momentos silenciosos, tiene unos diálogos obvios, explicativos y sin personalidad. Los temas que se tratan; entre ellos el atraco, la enfermedad y la religión, se sienten como adorno temáticos que temas que el director le gustaría explorar. Esta ‘cosa’ consigue ser tan vacóa, que a parte de hacer quedar mal a una desaprovechada Victoria Luengo, también se puede considerar una de las experiencias más tortuosas que uno puede tener en un cine.
Me encantaría hacer una crítica más profesional, pero es que ‘Sants‘ no da nada para comentar o destacar. Personalmente una película, ya sea buena o mala, siempre me da algo, y si no da nada, me deja vacío. Al acabar los insufribles 100 minutos, acabe con la sensación de que no solo no había recibido nada, sino que me habían quitado algo llamado ilusión. Eso es lo peor que una película podría hacer, y es muy difícil conseguirlo.
Nota: 1/10

- Vicentina Pide Disculpas (Gabriel Martins – Brasil)
Esta pequeña pero gran historia dirigida por Gabriel Martins, es un retrato sensible y delicado sobre el dolor, la pérdida y la culpa. El cineasta brasileño se toma su tiempo para mostrar las sutiles y sensibles fases de esta señora. No es algo inmediato, sino que va desarrollándose a su ritmo de manera creíble y humana. Hay mucho poder en las imágenes y en los silencios, con un uso mínimo de la poderosa banda sonora acustica.
Rejane Faria brilla como la adorable, pero dolida Vicentina. Si algo hace muy bien, es retratar las diferentes fases del duelo y la perdida sin glorificar o regodearse en ellas. Todo es tranquilo, callado, sutil y precioso. Sí que es cierto que tal vez no todo el mundo la vaya a preciar debido a su larga duración para una historia simple.
También la película peca bastante de repetir la misma introducción de la disculpa de Vicentina, pero estas se ven justificadas. Lo interesante no son las disculpas, sino como estas personas lidian con el dolor y la perdida, y si se pueden perdonar. ¿Puede Vicentina perdonarse a sí misma? Un poderoso retrato y estudio que ha pasado injustamente desapercibido.
Nota: 7/10

- Tender Loving Care (Mike Leigh – Reino Unido/ Estados Unidos/ Singapur)
Y concluimos con la gran ganadora de esta edición. La nueva y muy probable última película de Mike Leigh no aparentaba ser gran cosa, de hecho si uno la mira en la superficie verá algo simple. Esta es la historia de dos amigas trabajadoras sociales que vuelven a convivir juntas. La trama simplemente refleja el día a día de ellas; las personas a las que deben atender, las visitas a la familia de una de ellas, y algunas charlas de vino.
Pero en sí, de manera sorprendente y sin el uso de excesos drámaticos, consigue emocionar de una manera tan complejamente humana y magistral. Estas dos mujeres jovenes y el matrimonio viejo, son unas personas maravillosas, divertidas y llenas de vida, respeto y amor. Son personas que no solo se preocupan el uno del otro, sino que tratan de hacer que un extraño se sienta bien sin éxito.
El dolor de los rechazos a la solidaridad, el fin de una relación, la soledad y la muerte, son siempre confrontados con una sonrisa. Pero no es un positivismo absurdo, todo lo contrario, es un retrato desolador. Pero lo que Mike Leigh plantea al espectador sin siquiera mencionarlo en ningún momento es, ¿Porque no podemos amar y reír como o con estas personas? Todos en algún punto perderemos u moriremos, tal vez más veces que ganar. Pero tal vez cabe la posibilidad de tener empatía por el otro, o no dejarnos derrumbar por el dolor y el odio. Estas mujeres se mantiene puras a pesar de vivir en una sociedad cada vez más individualista y cínica.
Este discurso tan profundamente humanista en un contexto desolador es algo que Mike Leigh nunca explicita, pero sí que deja claro en su aparentemente invisible elegancia. Todas las actuaciones son poderosas, particularmente destacando a las maravillosas Alice Bailey-Johnson y Kate O’Flyn. La dirección de Leigh es observacional en sus extensos y elegantes planos que ayudan a acercarte a estos increíbles personajes. Es la única película que se podía llevar la Concha de Oro. En su absoluta sencillez nos encontramos con la película más profunda e inteligente de todo el año. Mike Leigh, maestro, te has despedido a lo grande, y te extrañaremos mucho.
Nota: 8,5/10



