Inicio Críticas ‘Promare!’: fuego y hielo en el debut del Estudio Trigger

‘Promare!’: fuego y hielo en el debut del Estudio Trigger

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Título original: Promare

Año: 2019.

Duración: 111 min.

País: Japón.

Dirección: Hiroyuki Imaishi.

Guion: Kazuki Nakashima.

Música: Hiroyuki Sawano.

Fotografía: Shinsuke Ikeda.

Productora: SANZIGEN Animation Studio / Studio Trigger / XFlag.

Género: anime, acción, mecha, aventura, juvenil

Ficha en Sensacine

Me dispuse a ver Promare! pensando que sería una copia de Fire Force (Atsushi Ohkubo se quejaba de plagio este mismo año en la revista Shônen Jump). Si bien el punto de partida es sospechosamente similar, el desenfadado pastiche mantiene una filosofía propia que resucita el espíritu de Tengen Toppa Gurren Lagann. Aquel debut televisivo de Hiroyuki Imaishi a la dirección nos descubría la animación sakuga. Promare! es un batiburrillo de las ideas del Estudio Trigger que resulta en su primera incursión en la pantalla grande. Coproducen XFlag y Sanzigen (Black Rock Shooter). ¿Será  Promare! el taladro que abra un agujero en la taquilla este año?

Galo Thymos y su equipo de bomberos deben detener a unos terroristas mutantes con poderes de fuego que quieren incendiar el planeta. Y qué mejor manera que con robots copilotados.

Los mechas serían uno de los puntos en común con Gurren Lagann, pero hay más. Su sentido de la épica nos recuerda a la retórica que usaban Kamina y compañía, como también el diseño de Galo Thymos parece derivar directamente de este personaje. Funciona muy bien el dúo en portada: por un lado, el héroe Galo sigue todos los cánones de un másculo sin camiseta pero esconde un fondo sensato debajo de tanta afectación. Por otro lado, un digno antagonista andrógino y sensible (y poderoso), Lio Fotia. La objetificación masculina es el futuro y seguro que se va a escribir mucho yaoi sobre este par.

Promare! es un crescendo en espectáculo, no necesita masticar ni sus personajes ni su historia (los temas ya se mastican en las series), reconoce sus problemas de sencillez –sabemos que al equipo de Imaishi le encanta la caricatura– y sabe usarla a su favor para reírse de sí misma.

Promare!, por si fuera poco, reluce en la consistencia de su apartado artístico, desde la paleta de colores cuatricromada y neón no apta para epilépticos al uso narrativo del low poly (el fuego como simples triángulos) y la geometría y la repetición (incluso los destellos de lente son cuadrados). Todo animado con destreza por el equipo de Kill la Kill.

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Fotograma de ‘Promare’

Promare! va acompañada de dos episodios televisivos cortos promocionales: Promare Side Galo-hen (La Historia de Galo) y Promare Side Lio-hen (La Historia de Lio), por lo que la historia completa suma un total de 130 minutos.

El Sakuga es lo único que recordamos de Sailor Moon: las transformaciones con múltiples piruetas y acercamientos de cámara en una sola toma. Cuando una animación es suave nos olvidamos de que se trata de una proyección.  La animación sólida (con ilusión de relieve) ha sido uno de los objetivos de la animación del siglo XX, algo que se acabó solucionando con el modelaje 3D.  La experiencia del estudio Trigger con el Sakuga explica como Promare! es el primer caso de 3D en anime que mantiene la personalidad y el frescor del 2D y que personalmente, me convence.

El juego de travellings, las panorámicas y cambios de perspectiva han sido durante tiempo la firma del estudio, quien también ha usado una espontánea animación directa (algo por lo que ahora conocemos a Masaaki Yuasa y el estudio Science Saru). El Sakuga es un estándar de alta animación que apareció en una época donde algunos animes televisivos querían ya alejarse de la ilusión de profundidad de sujeto contra fondo. El Sakuga requiere mucho trabajo, tanto que Disney y su rotoscopia a penas se comparan.

La calidad de las obras de Imaishi es de hecho muy irregular entre los altos más altos de la animación y el curioso fenómeno (a veces bochornoso) de los cuartos episodios de sus series cedidos a directores invitados. Su currículum deja claro que el animador es apasionado de precisamente eso: el movimiento. Hiroyuki Imaishi empezó trabajando en el estudio Gainax como animador nada menos que en el final de Evangelion (tanto los episodios finales de la serie como la película) y a menudo se especializó en los openings, frecuentemente la parte más trabajada a nivel de cámara del anime televisivo.

La animación japonesa pedía a gritos nuevos directores para saciar al público de un Ghibli moribundo. Han emergido Makoto Shinkai, Naoko Yamada y demás: mientras Imaishi siga desarrollando un mundo propio, aspira a convertirse en el director más palomitero de todos. Todo lo que necesita es cambiar de pantalla. Creed en el Zep que cree en ello.

Promare! se estrenará en cines este 23 de Octubre de 2020, después de un baile de fechas agotador y pasar por el Festival Nits Orientals de Vic. Una de esas cosas de la crisis sanitaria.

Lo mejor: Cine de animación shonen de calidad que no sea una franquicia, que por una vez ya tocaba.

Lo peor: no se explota el potencial de la brigada al completo y abusa de los personajes estáticos. En su próxima película, también les vendría bien despojarse de homenajes y asegurarse que su historia es completamente original.

Nota: 9/10

 

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