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Roy Andersson- Comicidad existencial

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Fotograma de "Sobre lo infinito"

Roy Andersson es una de las voces más distintivas del cine contemporáneo, eso es algo de lo que caben pocas dudas. Con una pequeña filmografía y lapsos grandes de tiempo entre sus obras el director sueco ha sido capaz de hacerse un hueco entre los más grandes y respetados autores del cine nórdico, europeo y mundial. Desde Canciones del segundo piso Andersson ha desarrollado un estilo muy particular y reconocible que le ha servido para realizar grandes películas que se cuentan entre las más grandes de este inicio de siglo. En las próximas líneas, y a partir de su última película Sobre lo infinito, daremos algunas claves del cine del director sueco.

Hay dos mecanismos expresivos que Andersson utiliza en sus películas reiteradamente y que, por lo tanto, son los más fácilmente reconocibles. Estos dos mecanismos (en esencia la poca conexión narrativa entre escenas e incluso la absurdidad y el uso del plano general) están interconectados, es decir, el uno no se entendería sin el otro en el cine del autor sueco. En la cuestión narrativa es fácil hacer notar como las películas de Roy Andersson buscan siempre lo mismo: mostrar lo absurdo de la vida humana a través de una comedia muy particular. Su filmografía está repleta de cuadros vivos (en el sentido más literal de la palabra) y estáticos en los que decenas de personajes se suceden para recordarnos todos lo mismo: la vida dura poco y carece de sentido, pero en vez de desesperar por esta realidad es importante reír mientras se pueda, reír, precisamente de esa misma absurdez de la existencia.

Fotograma de “Sobre lo infinito”

Esta esencia narrativa que comentamos subyace a toda la filmografía de Roy Andersson encuentra su expresión fundamental en el uso brillante y ejemplar del plano general que una y otra vez repite el autor sueco. En este punto es bueno recordar la frase de Charles Chaplin “la vida es una tragedia en primer plano, pero una comedia en plano general”. No hay máxima más fundamental sobre la escala de planos en el cine, se puede incluso decir que una parte muy importante del lenguaje cinematográfico clásico (nacido en el Hollywood de los estudios y, más concretamente, sistematizado en El nacimiento de una nación) parte de esta afirmación. Son innumerables las películas que toman esto como eje fundamental de sus encuadres y su montaje. Muchas situaciones que filmadas en planos cortos serían leídas como trágicas (por la mayor empatía que transmiten dichos planos al espectador), al filmarlas en plano general se convierten, generalmente de forma agridulce, en cómicas. Y es en ese componente agridulce que grandiosamente conjunta Roy Andersson en las situaciones narrativas que propone con la forma de filmarlas donde reside la grandeza de su cine. Si sus películas son inolvidables una vez vistas es porque al espectador le producen una sensación de gran extrañeza esas imágenes que le hablan de profundos dramas y cuestiones existenciales, pero que a la vez le son ofrecidas como ligeras representaciones cómicas.

Fotograma de “Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia”

Sobre lo infinito es una muestra más, en esta ocasión de las más breves, de este gran cine que propone Roy Andersson y es, seguramente, la película de mayor valor fílmico que ahora mismo se encuentra en cartelera en España.

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