Título original: Rebuilding
Año: 2025
Duración: 95 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Max Walker-Silverman
Guion: Max Walker-Silverman
Reparto: Josh O’Connor, Lily LaTorre, Meghann Fahy, Amy Madigan
Música: James Elkington, Jake Xerxes Fussel
Fotografía: Alfonso Herrera Salcedo
Compañías: Cow Hip Films, Present Company, Cinema Inutile, Cinereach, Dead End Pictures, Fit Via Vi Film Productions, MacPac Entertainment, Sons of Rigor Films, Spark Features, The Sakana Foundation
Crítica en Letterboxd
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¿Qué es un cowboy sin su rancho? Esta es la pregunta que da razón de ser a la nueva película de Max Walker-Silverman, una exploración íntima sobre la relación entre el hogar, la memoria y la identidad. El título del largometraje, Rebuilding (reconstruyendo, en español), resume en una sola palabra toda la película: reconstruir es, a la vez, aceptar una pérdida y reunir la voluntad para afrontarla. Eso es lo que pretende mostrar Walker-Silverman con este filme, un final y un comienzo.
El protagonista de la historia es Dusty (Josh O’Connor), un vaquero que acaba de perder su rancho en un incendio forestal que ha dejado sus tierras incultivables. Dusty se ve obligado a vivir en una caravana en un terreno gubernamental que comparte con otros desplazados por los fuegos. Poco a poco, este variopinto grupo se convertirá en una comunidad y una fuente de apoyo para Dusty. El fuego ha acabado no sólo con su hogar, sino con su forma de vida. No obstante, su nueva realidad le brindará la oportunidad de reconectar con su hija pequeña, Callie-Rose (Lily LaTorre). Así, la película se conforma a través de dos tramas de desigual calidad: la relación padre-hija y la reflexión sobre la pérdida del hogar.
A pesar de que tanto O’Connor como Lily LaTorre ofrecen muy buenas actuaciones, la relación entre estos dos personajes carece de profundidad y no logra emocionar. Walker-Silverman enfoca la paternidad del protagonista como una contradicción entre su identidad como cowboy y sus tambaleantes esfuerzos como padre. El director dibuja para Dusty una elección entre estas dos identidades sin explicar muy bien por qué resultan antagónicas, por qué – tal y como se da a entender- el protagonista ha sido hasta ahora un padre ausente. Como no hay una verdadera exposición de esta problemática, la resolución del conflicto interno de Dusty no tiene apenas impacto y se limita a dar el cierre protocolario a la trama.
Por otra parte, el duo protagónico se rodea de unos personajes interesantísimos que, sin embargo, el director sólo alcanza a perfilar en sus interacciones con Dusty y Callie-Rose. Meghann Fahy y Amy Madigan, por ejemplo, están estupendas en los papeles de Ruby, la exesposa de Dusty, y Bess, la madre de Ruby, pero sus actuaciones están desperdiciadas en las pocas escenas en las que aparecen en pantalla. Walker-Silverman trata de construir una historia sobre el poder de la comunidad con un guion excesivamente minimalista que escatima en el desarrollo de las relaciones entre personajes.
No obstante, es este mismo minimalismo el que hace brillar al guion en esa segunda trama que habla del hogar y, sobre todo, de la memoria. A través de un lenguaje simple, pero conmovedor, la película conforma una imagen del hogar como algo mucho más importante que un lugar donde vivir. Perder un hogar es, como dice Dusty, “perder las pequeñas cosas que nunca recordaré y que, de alguna manera, echaré de menos”.
Para Walker-Silverman, las casas cuentan historias que sus mismos habitantes desconocen. Son huellas, fragmentos de vida que sobreviven a la muerte y al olvido. Un hogar es, ante todo, la prueba de que alguien existe, de que alguien vive o ha vivido bajo ese techo. Una casa es un testimonio, un cementerio, un álbum de fotos.
Rebuilding es la historia de un hogar perdido, de una vida hecha cenizas, pero también es una historia sobre la resiliencia, sobre los comienzos inevitables que siguen a los finales dolorosos. Es una película que confía en la capacidad de cada uno de nosotros para empezar de cero, porque lo que parece decir el director es eso, que la vida es reconstruir una y otra vez nuestro hogar.



