entrevista-constantino-martinez-orts-toon-story

Constantino Martínez-Orts (Film Symphony Orchestra): «El trabajo del compositor de animación es casi un trabajo de orfebre músico-cinematográfico.»

 

El cine de animación no sería el mismo esas melodías que han dado vida a nuestros recuerdos más entrañables. Acordes que nos transportan instantáneamente a la sabana africana, a un impresionante castillo encantado donde los objetos cobran vida, o a mundos imposibles donde los dragones vuelan junto a humanos.

Con el firme propósito de rendir homenaje a estas icónicas partituras, la Film Symphony Orchestra (FSO) regresa a los escenarios con TOON STORY, un ambicioso espectáculo que propone un viaje nostálgico y emocionante a través de las bandas sonoras que han marcado a múltiples generaciones. Un recorrido por la historia de la animación cinematográfica que abarca desde los grandes clásicos de Disney hasta la revolución digital de Pixar y la poética del anime japonés.

Al frente de esta imponente maquinaria musical, que despliega a más de 70 artistas sobre el escenario entre músicos y cantantes, se encuentra el carismático Constantino Martínez-Orts. Con su habitual energía y su inconfundible batuta, el valenciano, quien lleva más de 15 años al frente de giras dedicadas a la música de cine, vuelve a firmar una propuesta de gran formato con el objetivo de reivindicar estas bandas sonoras como verdaderas obras de arte sinfónicas, capaces de conmover a niños y adultos por igual.

El Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla (FIBES) se vestirá de gala este sábado para acoger la que será la única y exclusiva cita de la orquesta en la ciudad dentro de su extenso tour por España. Una oportunidad irrepetible para que el público hispalense disfrute en directo de una experiencia donde la música  sumerge directamente al espectador en un universo de fantasía.

Pero antes de que la música empiece a sonar y la batuta dicte el primer compás, hemos conversado con Martínez-Orts para que nos desvele los entresijos de este nuevo proyecto, nacido de años de experiencia y de una convicción clara: que la música de la animación merece ser escuchada con la misma grandeza con la que ha acompañado a varias generaciones de espectadores.

entrevista-constantino-martinez-orts-toon-story
Constantino Martínez-Orts dirigiendo a la FSO en un concierto (Imagen: FSO)

PREGUNTA: ¿Cómo nació la idea de crear TOON STORY?

CONSTANTINO MARTÍNEZ-ORTS: Esto era un espectáculo que tenía en el cajón hace años. Llevamos 15 años haciendo giras de música de cine y la verdad es que, con el tiempo, hemos ido desarrollando una serie de monográficos que, de momento, se están haciendo en Madrid. Como ‘HollyLove’, que es un monográfico por San Valentín inspirado en las mejores melodías de amor; ‘Dracul’ para Halloween, o ‘ChristMassy’ en Navidad.

A mí siempre me ha encantado mucho el cine de animación porque tuve mis orígenes como compositor componiendo para dibujos animados. Y la verdad es que la animación nos ha dejado partituras memorables, muchas de ellas ganadoras del Oscar a Mejor banda sonora o a la Mejor canción. Y bueno, la verdad es que hemos incluido en las últimas giras siempre alguna banda sonora, alguna canción, alguna suite de algunas películas. Y llegó un momento en que dije: ‘Mira, tenemos que hacer un homenaje’. Creo que, por la calidad de las partituras, hay que hacer un homenaje a este género.

Y bueno, pues nos lanzamos en esta maravillosa aventura que es ‘Toon Story’, que no es ni más ni menos que un homenaje a la historia de la música de cine de animación, intentando homenajear el mayor número de técnicas. Por supuesto que Disney va a aparecer como paradigma de la animación tradicional, pero también no olvidemos que existe la animación digital, como Pixar, u otros estudios como DreamWorks. También está representadas películas de anime y stop motion como La prinecesa Mononoke, Chicken Run, Pesadilla antes de Navidad... En definitiva, ‘Toon Story’ intenta ser un homenaje lo más justo posible por la historia de la animación.

P: ¿Qué tiene la animación que la hace tan potente musicalmente?

CMO: Pues a que gracias a compositores como Scott Bradley, a quien homenajeamos por Tom y Jerry, decidieron musicalizarlo todo. Un salto, un golpe, una carrera… La música en la animación tiene un papel muy relevante, yo creo que estructural, en cuanto a que todo queda musicalizado. Así como la música en el cine, por lo general, tiene un papel más de ser ese actor invisible, de pasar desapercibido y de potenciar y contarnos todo eso que los actores no verbalizan, en la animación la música sí que retrata lo que estamos viendo en la pantalla.

Entonces, claro, el trabajo del compositor de animación es casi un trabajo de orfebre músico-cinematográfico. Y, en cierta medida, uno de los motivos de hacer este homenaje a la música de animación es poner en valor estas grandísimas partituras que quizá pasan tan desapercibidas en el cine y que realmente están ahí, aunque no nos demos ni cuenta cuando vemos una película de dibujos animados.

entrevista-constantino-martinez-orts-toon-story
La Film Symphony Story en concierto (Imagen: FSO)

P: ¿Qué criterio seguís para seleccionar las películas del programa?

CMO: A ver, desde luego se han quedado muchas en el tintero, inevitablemente. Hemos tenido que hacer una selección en base a mi criterio y conocimiento de la historia del cine y de su música. Entonces, intentando ser lo más justos con la calidad de las partituras, incluimos esas películas de Disney que ganaron el doble Óscar; La Bella y la Bestia, Pocahontas y Aladdín de Alan Menken. Hans Zimmer por El Rey León también. Esos gloriosos años noventa tenían que aparecer. Los Increíbles de Michael Giacchino, por tocar el género del jazz, que lo hace de una manera fabulosa. La partitura de Toy Story, icónica de los años noventa también, con música de Randy Newman y la canción “Hay un amigo en mí”. Y Monstruos S.A., también de Newman.

Con DreamWorks nos vamos a pasajes más introspectivos, con un solo de violín precioso de Kung Fu Panda, con el tema “Oogway Ascends”. Y también la partitura de John Powell con la que obtuvo la nominación al Oscar en 2011 por Cómo entrenar a tu dragón. Y por otra parte aparece Ice Age de Blue Sky Studios, con dos cortes de música incidental divertidísimos. También Fox, con Anastasia y la canción “Journey to the Past”, de Stephen Flaherty.

Los clásicos tampoco pueden faltar. Tom y Jerry, un homenaje como decía a Scott Bradley. Es una partitura divertidísima, complicadísima, y que desde luego es uno de los momentos que más gusta en el concierto, a pesar de ser una partitura que el público no conoce. Fue una apuesta ponerla porque hay una puesta en escena muy loca por la percusión. Y la verdad que al público le encanta porque es una partitura brutal.

Quedan tocados todos los palos, desde luego. El público dirá: “Oye, ¿y no tocáis La Sirenita?”. Pero es que la tocábamos en la gira pasada, entonces inevitablemente hemos decidido dejarla descansar. Y, pues bueno, se han quedado otras grandes partituras en el tintero, pero esto no quita para que quizá en un futuro hagamos un Toon Story 2, quizá, no sé, ya veremos.

P: ¿Cómo se organiza un espectáculo de esta magnitud logística y técnica? ¿Qué desafíos os plantea este tipo de concierto? ¿Cuál es la pieza más compleja de interpretar en TOON STORY?

CMO: Yo te diría que la principal dificultad es precisamente el hecho de girar constantemente. Cada auditorio es un mundo. Un día puedes estar tocando en Granada, al siguiente en Torremolinos y al otro en Sevilla; o irte al norte y pasar de Santiago a Vigo o A Coruña. Cada teatro, auditorio o palacio de congresos tiene una acústica distinta y eso nos obliga a adaptar continuamente el diseño sonoro para que la experiencia sea la mejor posible en cada ciudad.

Es algo que nos tomamos muy en serio. Mimamos muchísimo la iluminación, el sonido, la puesta en escena, la orquesta… porque al final el reto es conseguir que el público viva la misma emoción estemos donde estemos.  Piensa que estamos moviendo una orquesta de 70 personas, dos cantantes, un diseño de luces muy potente, vestuario, percusión especial… Hay muchísimo trabajo detrás para que todo esté en armonía y funcione igual de bien en cada sitio. Y luego está la dificultad puramente musical. Cada partitura tiene su propia complejidad. Quizá Tom y Jerry sea una de las más exigentes técnicamente por la cantidad de cambios de compás y de tempo que tiene. Además, los músicos gritan, cantan, la percusión utiliza instrumentos poco habituales… Hay cubos de basura, bocinas,… Es una locura maravillosa.

Pero también es verdad que no siempre lo más difícil es lo más rápido o lo que tiene más notas. A veces encontrar la profundidad emocional en una pieza lenta es un reto muchísimo mayor. La dificultad musical no funciona solo por velocidad o virtuosismo; también está en la sensibilidad y en cómo consigues transmitir cada emoción.

https://www.instagram.com/p/DX1xQV3jEHe/?img_index=4
Constantino Martínez-Orts, durante un concierto (Imagen: FSO)

P: ¿Qué importancia crees que tiene la música en la memoria emocional del espectador?

CMO: Cada pieza tiene su propia carga emocional, así que en realidad no hay un único momento, sino muchos. Pero sí hay pasajes que tocan especialmente. Por ejemplo, con Kung Fu Panda y el tema “Oogway Ascends”, ese solo de violín tan trascendente… es un momento muy especial. La película, además, tiene ese instante que conecta directamente con el corazón del espectador. La música de Zimmer ya sabemos cómo es. Tiene una forma muy directa de emocionar.

Las canciones de Menken también son clave. “Colores en el viento”, de Pocahontas, es un momento muy potente, tanto por la letra, como por la interpretación, la orquestación y todo lo que la rodea. El Rey León es otro de los grandes momentos. Esas percusiones africanas integradas en la partitura convierten la suite en un auténtico viaje a África. Es muy emocionante. Y también hay momentos muy intensos como La princesa Mononoke, con esa fuerza dramática tan característica de Joe Hisaishi. Es un tema que, aunque el público a veces no lo conoce, lo disfruta muchísimo.

Y luego hay partes más ligeras y divertidas, como Chicken Run, que es una gamberrada, o Shrek, que aporta ese tono más desenfadado de DreamWorks. Al final, se han quedado muchas cosas fuera, porque para llevarlas al espectáculo bien habría que llevar un buen coro, como sucede por ejemplo con El jorobado de Notre Dame.

P: ¿Qué película de animación tiene, para ti, la mejor banda sonora de la historia?

CMO: No sabría decirte una sola, la verdad. Las de Alan Menken en los 90 estuvieron especialmente inspiradas: La Bella y la Bestia, Aladdín, Pocahontas… Quizá diría Pocahontas, pero ni siquiera estoy seguro de que sea justo quedarme solo con una. Es complicado. En el fondo, esas tres representan muy bien esa etapa dorada. La Bella y la Bestia tuvo incluso tres nominaciones al Oscar , lo cual ya te habla de lo que estaba pasando ahí. Algo había, una especie de revelación creativa. Pero es que Aladdín también… y esa época en general es irrepetible. Fueron unos años en los que se concentraron una cantidad de premios y de inspiración brutal.

P: ¿Y cuál dirías que es, en tu opinión, el mejor compositor de bandas sonoras?

CMO: John Williams es, sin duda, un compositor absolutamente merecido en ese reconocimiento. Yo también vengo de una escuela más clásica y creo que es alguien que ha mantenido muy viva esa relación con el pasado, con la tradición sinfónica. Zimmer también me gusta mucho. Tiene otros valores, otra forma de entender la música de cine, otros códigos sonoros, otra manera de construir las narrativas musicales. No es que sea mejor o peor, simplemente es otra concepción musical distinta a la de Williams. Y no quiero que parezca que lo digo en términos comparativos negativos, porque Zimmer ha sido capaz de generar su propio estilo, incluso de crear escuela. Ahí está precisamente su genialidad. Pero sí es verdad que, personalmente, yo me siento más cercano al lenguaje de Williams, a su legado y a su forma de construir la música de cine.

P: ¿Qué quieres que se lleve la gente al salir de un concierto?

CMO: Pues que se vayan con una catarsis emocional. Que salgan habiendo llorado, habiendo reído, habiendo viajado en el tiempo y en el espacio. Que hayan sentido, realmente, una sacudida emocional. Eso es exactamente lo que buscamos. Que el público se emocione, que reviva esas emociones, que estas películas y esta música que quizá vivieron en la infancia o en la adolescencia vuelvan a aparecer con toda su fuerza. Es, en el fondo, un viaje emocional al pasado, al cine. Es eso: viajar y emocionarse.

entrevista-constantino-martinez-orts-toon-story
Constantino y dos cantantes en un cocnierto de la gira TOON STORY (Imagen: FSO)