Inicio Críticas ‘Emily en París’, la serie millennial que viene pisando fuerte

‘Emily en París’, la serie millennial que viene pisando fuerte

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Título original: Emily in Paris

Año: 2020

Duración: 30 min

País: Estados Unidos

Creador: Darren Star

Guión: Darren Star, Sarah Choi, Deborah Copaken, Emily Goldwyn

Reparto: Lily Collins, Philippine Leroy-Beaulieu, Ashley Park, Lucas Bravo, Kate Walsh, Samuel Arnold, Bruno Gouery, Camille Razart

Productora: Darren Star Productions, Jax Media, MTV Studios

Distribuidora: Netflix

Género: Comedia dramática

Ficha en IMDb

El viernes 2 de octubre tienes una cita con Emily en París. Netflix es el encargado de distribuir la nueva serie del guionista y productor Darren Star. El creador es el responsable de éxitos como Sexo en Nueva York (1998-2004), Melrose Place (1992-1999), Sensación de Vivir (1990-2000), o la más reciente Younger (estrenada en 2015). La influencia de estos proyectos se nota, aunque al más puro estilo millennial y con París de telón de fondo.

Lily Collins da vida a Emily Cooper, una experta en marketing que se muda a la capital francesa para aportar una “visión estadounidense” en la agencia de publicidad Savoir. Como era de esperar, la presencia de una americana repelente, que no se ha molestado en aprender francés, es recibida con cierta hostilidad por sus superiores. Su jefa, Sylvie, interpretada por Philippine Leroy-Beaulieu, no le pondrá las cosas nada fáciles.

Arropada por los nuevos amigos que irá haciendo por el camino, Emily conseguirá sin excesivo esfuerzo convertirse en una de las mejores trabajadoras de la empresa. Aunque en ocasiones las cosas parezcan ir mal, la protagonista se las ingeniará para solventar la situación de manera ingeniosa. Esta perfección del personaje, aunque en Lily Collins se ve natural, hace que en ocasiones cueste un poco empatizar con ella. Emily no parece tener defectos, consigue todo lo que se propone y enamora a todos los hombres que se cruzan en su camino.

Los personajes secundarios están muy bien caracterizados, dejan con ganas de saber más de ellos en una segunda temporada. Especialmente Julien (Samuel Arnold) y Luc (Bruno Gouery), los peculiares compañeros de Emily. También Mindy, interpretada por Ashley Park, la heredera de una de las empresas más grandes de China que huyó a París para ser au-pair. Aunque conocemos un poco más de ella hacia el final de la temporada, parece que este personaje obtendrá más protagonismo en el futuro, abriendo nuevas tramas que enriquezcan la historia principal de la serie.

Otro punto positivo es el formato de treinta minutos de duración. Funciona a la perfección para esta comedia, la hace fácil de ver y te deja con buen sabor de boca. No tiene relleno innecesario para alargar las tramas, de manera que consigue no perder la atención del espectador en ningún momento.

Emily en París es ideal para evadirse de los problemas del día a día. Aunque es inevitable la inquietud al no ver mascarillas ni distancias de seguridad, a lo largo de los diez capítulos el espectador consigue sumergirse por completo en un universo repleto de lujos y de glamour que, seguramente, solo pueda saborearse en la ficción.

Lo mejor: Los personajes secundarios y los guiños a otras series de ficción

Lo peor: Los modelitos de Emily

Nota: 8

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