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Crítica — ‘Nahid’

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Nahid

 

Título original:Nahid

Año: 2015

País: Irán

Dirección: Ida Panahandeh

Guión: Ida Panahandeh y Arsalan Amiri

Fotografía: Morteza Gheidi

Música: Majid Pousti 

Reparto: Sareh Bayat, Pejman Bazeghi, Navid Mohammad Zadeh,

Productora: Documentary and Experimental Film Center

Género: Drama

Duración: 106′

Tras una larga trayectoria como documentalista y directora de cortometrajes, la cineasta iraní Ida Panahandeh debuta en la gran pantalla con ‘Nahid’, un largometraje que se atreve a ser crónica de los obstáculos por los que han de pasar multitud de mujeres procedentes de países del Oriente Medio mediante la historia de una mujer sencilla, cuyas luchas la convierten en retrato universal de miles de mujeres en la misma situación.

La custodia de los hijos o las complicaciones del matrimonio temporal en el Islam (Mut’ah) son temas capitales en este film que quiere abrirnos los ojos sobre la realidad de la mujer iraní, y sin embargo, la película arranca de un modo más bien enigmático que consigue hacernos comprender el mundo en el que se mueve Nahid (Sareh Bayat) antes de lanzarnos de lleno sobre las críticas cuestiones que serán tratadas a lo largo de la historia.

Poco a poco vamos conociendo pequeños detalles sobre la vida de la protagonista alrededor de la cual gravita el relato, que se nos muestra como una mujer de mediana edad que lucha por mantenerse a flote junto a su hijo de diez años con el poco dinero que consigue reunir gracias a su trabajo como taquígrafa. Su pobre existencia se apodera de la atmósfera del film a medida que vamos conociendo más sobre su vida, y pronto descubrimos el poco espacio de maniobra con el cuenta Nahid en su doble lucha por mantener la custodia de su hijo y su propia libertad como persona.

Efectivamente, Nahid es una mujer divorciada en un mundo en el que este hecho ya constituye una vergüenza per se. Pero aunque la ley islámica (Sharia) dicta que los hijos deben permanecer con el progenitor masculino en caso de divorcio, Nahid ha conseguido quedarse con lo único que le quedaba bajo la condición de no casarse jamás con otro hombre, impuesta previamente por su ex marido Ahmad (Navid Mohammanzadeh). Pero el acuerdo que Nahid aceptara años atrás a cambio de no tener que vivir más con un marido drogadicto y jugador se volverá problemático desde el principio, cuando Nahid empiece a plantearse rehacer su vida con su amante Mas’ood (Pejman Bazeghi).

Es así como Panahandeh y Arsalan Amiri (coguionista del film) consiguen introducir en ‘Nahid’ el concepto de matrimonio temporal, basado en una centenaria ley islámica que permite a las parejas casarse durante un tiempo sin cambiar su estado civil frente al gobierno. Pero lo que en un principio parece ser una vía de escape para la protagonista hacia una vida mejor termina complicándose, y Nahid continuará atrapada en una continua sucesión de desdichas.

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Sareh Bayat (‘Una Separación’, de Asghar Farhadi) consigue brillar en este film en el que de nuevo interpreta a una mujer inmersa en una realidad afectada por los problemas económicos y las complejidades del matrimonio en el Oriente Medio; y consigue trasladar al espectador las emociones inherentes a la vida de resistencia que la protagonista lleva en esta película.

Pero no es tan solo Bayat lo que nos lleva a pensar de nuevo en el film de Farhadi, y es que ‘Nahid’, como la oscarizada ‘Una Separación’, consigue darnos de nuevo una lección sobre lo que significa ser mujer en Oriente Medio. El debut cinematográfico de Panahandeh es capaz de mostrarnos este universo a través de la representación de una mujer que no es tanto una sola mujer como lo es la mezcla de todas ellas, y a pesar de centrarse en un entorno diferente al que viéramos en la película de Farhadi, consigue retratar el esfuerzo emocional y la cruda realidad social con la misma potencia.

Sin lugar a dudas, ‘Nahid’ llega a representar magistralmente los obstáculos legales y el estigma social que conlleva el ser una mujer divorciada en Irán, pero Nahid no es tan solo una mujer envuelta en una situación legal complicada, y Panahandeh se permite ir más allá para dar una buena muestra de la deplorable situación que vive la mujer del Oriente Medio – algo que resulta del todo gratificante, cuando el film proviene de un país en el que las mujeres tuvieron prohibido hacer cine hasta los años ochenta.

La protagonista de este film no es en realidad nada más que otra mujer cualquiera en esta sociedad, en la que un alto porcentaje de mujeres casadas soportan estar en una relación en la que se sienten controladas a fin de mantener lo poco que les puede seguir dando una esperanza en la vida. Y aunque parece que en un principio Nahid ha conseguido despojarse de aquello que la hacía infeliz –a costa de renunciar a su derecho de volver a casarse de nuevo–, no tardamos en sumirnos en su miseria y ver ya no sólo las pocas posibilidades que le quedan para salir del paso, sino el modo en que sigue siendo controlada por cada uno de los hombres que dicen amarla.

Y todo ello no podía completarse de otro modo que con un estilo narrativo de carácter extremadamente realista, que si bien llega hasta el punto de parecer querer evitar toda forma de elipsis, permite que la trama se aleje de la estructura tradicional para perderse en ciertos momentos y dar cabida a otros aspectos críticos en la sociedad iraní. Una estrategia que no es nada de extrañar viniendo de una realizadora como Panahandeh, que refleja el peso de la realidad social de Irán con el detalle de quien ha trabajado durante años en la dirección de documentales. El desorden del día a día, la angustia vital de la protagonista por no poder criar a su hijo como debe o el modo en que debe hacer a un lado sus problemas personales para atender a mayores crisis son detalles que no se escapan en el film de Panahandeh; y el resultado final es un drama capaz de trasladarnos con una sola historia los diferentes problemas a los que se debe enfrentar la mujer media iraní.

Y finalmente no se puede obviar la fotografía que el espectador podrá apreciar en esta pieza, la cual consigue reflejar con un lenguaje puramente cinematográfico todo lo que está pasando en la cabeza de Nahid. Llegamos a incomodarnos con la abundancia de planos medios y planos cerrados que constituyen la ventana por la que miramos al mundo en que se mueve nuestra protagonista –como si ella misma no pudiera escaparse del encuadre que constituye ese universo en el que está atrapada–, y nos alejamos de esta tensión gracias a los grandes planos generales que coinciden, precisamente, con los momentos en los que más cerca se encuentra Nahid de su libertad personal:

NAHID

Lo mejor: El fiel relato sobre la realidad social de la mujer en Irán

Lo peor: La lentitud que llega a alcanzar el film en momentos que deberían ser álgidos

Nota: 8/10

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