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Crítica – ‘Mandy’

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Título original: Mandy

Año: 2018

Duración: 121 min

País: USA

Director: Panos Cosmatos

Guion: Panos Cosmatos, Aaron Stewart-Ahn

Música: Johann Johannson

Fotografía: Benjamin Loeb

Reparto: Nicolas Cage, Andrea Riseborough, Linus Roache, Bill Duke, Richard Brake,Hayley Saywell, Line Pillet, Ned Dennehy, Clément Baronnet

Productora: Piccadilly Pictures, Son Capital, SpectreVision, Umedia, XYZ Films, Legion M.

Género: Thriller, acción, surrealismo, terror.

Fecha de estreno: 9 de noviembre de 2018.

En la América rural de 1983, Red y Mandy llevan una vida sencilla y feliz en una cabaña cerca de un lago en medio de las montañas. Entre susurros y conversaciones que parecen no tener fin, es difícil distinguir la realidad de los sueños, hasta que Mandy se cruza con un culto que se hace llamar Los hijos del Amanecer. Una secta religiosa liderada por Jeremiah, que mandará a sus demoníacos esbirros a secuestrar a Mandy para darle una muerte extremadamente violenta. Tras esto, Red empezará una persecución movido por sus ansias de venganza que dará paso al enfrentamiento a la muerte, el duelo y el posterior vacío de la pérdida. Mandy, la segunda película del director Panos Cosmatos, es un thriller de acción lleno de crujidos de huesos y sangre derramada. 

La experiencia audiovisual a la que Cosmatos consigue trasladar al espectador con Mandy es increíblemente sensorial. Su banda sonora está compuesta y repleta de sintetizadores y olas de sonido que hacen vibrar todo cuanto les rodea. Su fotografía completamente granulada llena de colores vivos y chillones se apoderan de la retina de los protagonistas y el espectador, consiguiendo que cada primer plano sea embriagador. A esta perfecta y medida dirección, hay que sumarle la guinda del pastel. Una de las mejores, por no decir la mejor, actuación de Nicholas Cage de su carrera como actor.

Red no tendría la fuerza y poder que tiene si no fuera por Cage, actor que como todos saben, se entrega al máximo en cada uno de sus papeles, haciéndose uno con el mismo. Si no fuera de esta forma, las escenas resultarían sosas, e incluso cómicas, pero la sola desesperación e impotencia que siente el actor tras la perdida de Mandy es desgarradora. Con la fuerza que George Miller impulsa a meterse en la carrera de cada entrega de Mad Max, Panos Cosmatos y Nicholas Cage impulsan a agarrarse a la silla, sentir las mismas drogas que el protagonista mete en su cuerpo, y coger la primera lanza o motosierra que haya a mano.

El metal y la sangre se apoderan de la furia, adrenalina y sed de venganza de Red. Las alucinaciones que no consiguen delimitar la realidad de las imaginaciones y paranoias de la cinta se entremezclan con escenas de animación de colores vivos y escenas surrealistas. Usando el juego de lo que podrían llamarse visiones, la estridente banda sonora, y los planos llenos de sangre, Posmatos convierte Mandy en todo un camino a seguir y experimentar en el cine, que no gustará a todos, pero que aun así se quedará grabada en el espectador.

Lo mejor: La atmósfera particular que crea Posmatos.

Lo peor: La especial lentitud que puede tener en algunos momentos.

Nota: 8/10

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