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‘Cats’, el culo de Idris Elba, la navidad

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El 25 de diciembre, como un milagro navideño, llega a nuestra pantallas el musical del año: Cats, de Tom Hooper

Ya llegó, ya está aquí: Cats. ¿Cats? ¡Cats! La película que servirá como culmen, clímax y cima absoluta de la carrera de Tom Hooper. Taylor Swift, Jason Derulo y James Corden en reto actoral con Ian McKellen, Judi Dench e Idris Elba. Nunca hemos visto nada igual. Nunca vamos a ver nada igual. Cats es un evento cinematográfico único: una película original que Universal ha financiado con 100 millones de dólares para crear el musical furro para terminar con todos los musicales.

Las primeras reseñas prometen que Cats es todo lo que esperamos: una victoria incontestable para los perros; una película que nos lo pondrá difícil para volver a mirar a nuestros gatos a la cara; la película que nos permitirá ver a Idris Elba con traje de gato (¿cato? No son gatos normales, no diría que son gatos) desnudo y nos trasladará de forma directa a algunos de los momentos más embarazosos de nuestras vidas.

Desde la reseña en verso de The Guardian hasta la gente de Horror Losers alabándola como una nueva obra del cine surrealista, las reacciones han sido desmedidas y nos han unido mucho más que cualquier otra película haya hecho este año. “Tenía claro que cuando terminase no iba a ser una persona de gatos… pero igual ahora no soy ni siquiera una persona de películas” es solo una de las muchas reseñas que hablan de la “cat-ástrofe” que nos han presentado en el último gran musical de los 2010s.

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La tecnología de pelaje digital en su máximo esplendor

Pero, ¿por qué esta fascinación? ¿Cuál es la historia de los gatos en el cine que ha llevado a que el musical Cats sea… así? Desde que Étienne Jules-Marey grabase el primer vídeo de gatos con Falling Cat en 1894, el mundo de los felinos domésticos nos ha obsesionado: esta misma década hemos podido ver Kedi, un documental que explora Estambul a través de los gatos callejeros de la ciudad.

El perro tiene el título del mejor amigo del hombre, pero la confianza da asco: si no, ¿cómo explicamos la cantidad de perros peligrosos de los que los protagonistas tienen que guardarse en infinidad de películas? Los carteles nunca nos dicen que tengamos “Cuidado con el gato“, quizá porque sabemos, como lo supo la eterna Agnès Varda en su Homenaje a Zgougou (y saludo a Sabine Mamou), que estos animales nos recuerdan demasiado a nosotros como para tenerles miedo.

Incluso cuando son fuente de terror (pienso en la espectacular, increíble y surrealista Hausu, de Nobuhiko Obayashi), son mucho más que eso: son casa, hogar, aquello a lo que volvemos irremediablemente aunque no nos sintamos especialmente queridos; frente al cariño incontestable y, en ocasiones, atosigante, de Hachiko y compañía, la indiferencia adorable y dócil de ese Jiji que acompañaba a Kiki en sus viajes como repartidora.

Cats nos va a horrorizar, pero también nos va acercar; ver al director del Festival de Sitges interactuar con Álex de la Iglesia en Twitter, compartiendo su obsesión por unos diseños que podrían nacer de cualquier película del reconocido festival de cine fantástico, es un testamento al poder del cine: incluso cuando las obras son algo que nos crea un desagrado activo y palpable, nos une, nos hace sentirnos más cercanos a quienes comparten nuestros intereses, y por eso merecen que este 25 de diciembre vayamos al disfrutar de Jason Derulo furro. Feliz Navidad. Miau.

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