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Crítica – ‘Lady Off’ (2018)

Título original: Lady Off

Año: 2018

Duración: 71 min.

País: España

Dirección: David Rodríguez Losada

Guion: Noemí Chico, David R.L.

Música: Xisco Rojo

Fotografía: Jorge Martín

Reparto: Marta Fuenar, Mateu Bosch, Yeyo Bayeyo, Jaione Azcona

ProductoraMozi Capital AIE / Lepantstrit Produce / Pecado Films

Género: Drama

Ficha en Sensacine

Lady Off es la versión trash de Ricardo III. La reinterpretación urbanita del drama shakesperiano. El microteatro de la ópera clásica. La adaptación libre, desordenada pero efectiva de una obra atemporal y perfecta.

Lady Off, en referencia directa a uno de los personajes principales de Ricardo III (Lady Ana), encuentra su sitio en el siglo XXI a través de la naturalidad, la brillantez y sencillez de MARTA FUENAR, protagonista, señora y reina de la película. Experimentada actriz de las corrientes independientes de la interpretación madrileña, la canaria toma posesión de la Bastilla con una amalgama perfectamente diferenciada y cristalina de las distintas etapas por las que pasa un artista para seccionar su obra, entenderla, interiorizarla y exprimir hasta la última gota de talento y esfuerzo de ella.

Lady Ana es una chica más en un mundo de menos, una sociedad donde RICARDO III proyecta sus tónicas y ve reflejada su perpetua herencia. Ana pasa a ser Lady Ana y acaba la cinta transformada en una Lady Off, desconectada de la realidad pero también de la obra a la que está dedicada. Transita en el limbo de la ficción y el mundo terrenal; una separación artística pura que transgrede la pantalla hasta al espectador.

La transparencia, costumbrismo y conocimiento de causa en el que se mueve la película demuestra que no tan sólo su guionista y director conocen y han vivido muy de cerca este submundo teatral de sótanos y microsalas de los escenarios independientes, sino que sus implicados, en su mayoría debutantes o aún novatos en la gran pantalla, forman parte de la misma, porque ellas son los que se doblan ante el público en el final de una obra: ellas son sus protagonistas.

La factura de bajo presupuesto de la ficción es innegable y en ocasiones demasiado clara y remarcada, pero no deja de ser, de alguna manera, una forma de expresión más; una reafirmación del origen mundano y costumbrista de la película, que, como evidencia gráfica y diario de bitácora personal, no dudo ni un segundo que despertará el interés y la inspiración de aspirantes del mundo del cine, el teatro y la televisión al verse partícipes en unos personajes naturalistas, comunes y prescindibles en su día a día, pero pieza clave de un proyecto común, surgido de la más profunda necesidad de relatar un drama escrito por un autor que falleció hace más de cinco siglos.

Y respóndame usted, lector, si esto no es más fiel reflejo del alma humana, resumidos en una ficción dentro de una ficción, dentro de nuestra realidad.

 

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