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‘Mujercitas’, la reinvención de un clásico

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Título original: Little Women

Año: 2019

Duración: 135 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Greta Gerwig

Guion: Greta Gerwig (Novela: Louisa May Alcott)

Música: Alexandre Desplat

Fotografía: Yorick Le Saux

Reparto: Saoirse Ronan, Emma Watson, Timothée Chalamet, Laura Dern, Meryl Streep, Florence Pugh, James Norton, Eliza Scanlen

Productora: Columbia Pictures / Sony Pictures Entertainment

Género: Drama

Año tras año seguimos viendo en la misma situación, historias que han sido contadas una y mil veces pero que Hollywood continúa empeñándose en traer de vuelta. Un ejemplo perfecto serían los remakes de Disney, cada cual más artificial y mecánico que el anterior. Sagas que vuelven sin pena ni gloria y reboots que inundan la cartelera en busca de ese poquito de nostalgia que pueda arrastrar a un puñado de espectadores al cine. La situación es desastrosa pero, como en todo, siempre existen excepciones. Películas que consiguen aportar algo nuevo a aquello que ya conocemos y que de repente hacen que un innecesario remake logre tener sentido. Lo vivimos el año pasado con la cuarta versión cinematográfica de Ha nacido una estrella, una película espléndida que jugaba muy bien sus cartas (especialmente las musicales), y estamos viviéndolo de nuevo ahora con Mujercitas, de la aclamada Greta Gerwig.

Emma Watson, Florence Pugh, Saoirse Ronan y Eliza Scanlen en ‘Mujercitas’.

Sí, está es la octava vez que se lleva al cine el clásico literario de Louisa May Alcott. La preceden cuatro adaptaciones más o menos fieles y bastante conocidas, dos anteriores mudas y prácticamente olvidadas y una última más moderna pero cuyo estreno fue completamente irrelevante. Esta versión traía la historia al presente, algo que en un principio podía ser lógico también para una directora como Gerwig que venía de dirigir su ópera prima, Lady Bird (2017), y que tenía todas las papeletas para reconvertir con mejores resultados este clásico situado en plena Guerra Civil Americana en una nueva versión digna de su tiempo encuadrada en la era actual. Sin embargo, Gerwig ni se pensó esto último y decidió lanzarse a dirigir otra versión más tan fiel al relato original como las demás salvo por una pequeña diferencia: la línea temporal.

Gerwig, consciente de que se enfrentaba a una historia bastante manida, nos presenta la misma historia de siempre solo que reestructurada para que conozcamos la vida de Jo y sus hermanas a su manera. Empezamos por el final, viéndolas de adultas y con sus vidas respectivas ya hechas y viajamos continuamente entre presente y pasado, entre adultez e infancia, para ir desgranando a la familia March. La directora nos invita a entender a estas cuatro mujeres a través de dos versiones de sí mismas porque en el fondo nuestro yo de 12 años nunca nos abandona. Cargamos con nuestra infancia en la espalda y construimos nuestra personalidad y, en general, nuestra vida entera en torno a aquello que creemos ser y, sobre todo, aquello con lo que soñamos con ser. Mujercitas, al igual que la novela que la inspira, está llena de enseñanzas que han marcado a diferentes generaciones enteras de mujeres (y probablemente también muchos hombres) y que ahora van a seguir haciéndolo. Estamos ante una gran película sobre la familia, el amor y la libertad individual. Un film que a ratos se vuelva una reflexión sobre la propia creación, sobre el arte y la autoría, una moraleja muy “meta” a través de la cual la propia Gerwig nos invita a pensar sobre hasta qué punto un autor puede separarse de su propia obra.

Ronan y Chalamet en ‘Mujercitas’.

La película de Gerwig es en parte un homenaje a la novela en la que se basa. Un canto de amor a un relato situado en una época más bien oscura de los Estados Unidos y donde continuamente se hace referencia a la precariedad reinante en el país a través de la propia familia protagonista. Aún así, Gerwig logra endulzar la historia a través de una mirada optimista y familiar, llena de color y momentos entrañables, sin olvidar también las partes más melancólicas de este melodrama tan clásico. Si hay algo que destaca especialmente es su reparto lleno de caras conocidas pero muy jóvenes, nuevas estrellas de un Hollywood en constante renovación pero que conforman un casting brillante. Saoirse Ronan lidera la película con una certera tremenda y se agradece también ver las caras de Florence Pugh y Timothée Chalamet, tres estrellas con una química espectacular.

Es cierto que Mujercitas es en lo básico una película muy tradicional con unos valores muy vistos y una trama completamente conocida, pero aún así su juego narrativo le aporta un nuevo ritmo más moderno y dinámico que logra lo que precisamente necesitaba Gerwig para triunfar: un enfoque fresco para una historia clásica. La directora sale airosa de este proyecto y consigue mantener su estilo juvenil, íntimo y desenfadado convirtiendo su versión de la novela de Alcott en una de las películas más redondas de la temporada.

Lo mejor: las decisiones artísticas de Greta Gerwig como directora y su espléndido reparto.

Lo peor: Es una historia quizás demasiado clásica y manida para cierto tipo de espectadores.

Nota: 9/10

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