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‘Blue Jean’, resistiendo al régimen de la vergüenza

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Título original: Blue Jean

Año: 2022

Duración: 97 min.

País:  Reino Unido

Dirección: Georgia Oakley

Guion: Georgia Oakley

Música: Chris Roe

Fotografía: Victor Seguin

Reparto: Rosy McEwen, Kerrie Hayes, Lydia Page, Lucy Halliday, Stacy Abalogun, Deka Walmsley, Gavin Kitchen, Farrah Cave, Amy Booth-Steel, Lainey Shaw, Aoife Kennan, Scott Turnbull

Productoras: BBC Film, BFI Film Fund, Kleio Films, Great Point Media

Género: drama

Ficha completa en FilmAffinity

Un desmedido cartel propagandístico rompe con la pulcra estética británica de un barrio obrero. «¿Están aprendiendo tus hijos los valores morales tradicionales?» se lee desde la desértica calle. A pocos metros, la melodía de sintetizador de Blue Monday inundada la atmósfera de un club colmado de jóvenes. Una adolescente serpentea hacia los baños. «Resistimos al régimen de la vergüenza» leemos en una caligrafía grabada en la madera de las puertas. Estas dos misivas representan a los opuestos universos que conviven en el Reino Unido de los ochenta. La represión frente a la libertad, dos caras de una misma moneda colisionan en Blue Jean, la ópera prima de Georgia Oakley.

Consolidada en el mundo del cortometraje británico, la directora novel se pone al frente de un relato queer que reflexiona sobre las dificultades que afloraron durante el mandato de Thatcher y afectaron directamente a los integrantes del colectivo. En un ambiente ya de por sí tenso, irrumpe en el panorama político la controvertida Sección 28 que prohibía a las autoridades locales promocionar intencionadamente la homosexualidad o la enseñanza de su aceptación en las escuelas.

Bajo estas tiránicas circunstancias nace la historia de Jean, una profesora de educación física de instituto que lucha por mantener a raya su vida privada en el trabajo y entorno familiar. Su relación con Viv se mantiene en la más estricta clandestinidad y es que Jean tiene miedo de que su situación laboral se vea comprometida por su orientación sexual. La Jean profesora se desdobla de un yo mucho más liberado que no tiene miedo a amar sin censura cuando está en un entorno libre de imposiciones morales.

Sin embargo, todo se desmorona cuando Lois, una de sus alumnas, se encuentra con la protagonista en un bar de ambiente queer. El miedo por ser descubierta sume a Jean en un espiral de represión autoimpuesta que inmola sus relaciones más cercanas. Ahora el foco recae también sobre una joven que no solo tiene que cargar con las inseguridades de su profesora, sino que además pelea por definir su propia identidad. Jean lucha férreamente por desentenderse de la presión que supone convertirse en un referente para una generación igual de perdida que la suya y que se enfrenta a un futuro igual o incluso más desalentador.

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Fotograma de ‘Blue Jean’. (Foto: Surtsey Films)

Oakle teje con mano diestra los entresijos de una época represiva para hablar de temas muy actuales en un relato de diversidad que sigue la estela de películas como Joyland (Sadiq, 2022) o Retrato de una mujer en llamas (Sciamma, 2019). Se recurre a unos protagonistas que luchan por ser ellos mismos en un entorno que niega su propia identidad. En este caso, la directora británica aboga por la sensibilidad y el detallismo de una puesta en escena sobria que da protagonismo a las actuaciones y los conflictos vitales de los personajes.

Esta sutileza, que viene dada por el trabajo de Victor Seguin como director de fotografía, deja detalles agradables como el metafórico plano de Jean frente al espejo de su baño. El reflejo de su rostro se secciona en dos manifestando ese conflicto de identidades que sufre la profesora. Dejarse vencer frente la opresión y convertirse en quién se espera que sea, o aceptar su identidad, libre de vergüenza. Un dilema difícil de resolver.

Ahora bien, a pesar de un estilo sutil pero poderoso, Blue Jean presenta alguna que otra flaqueza narrativa que resta solidez a la cinta. La confrontación interior que encierra la protagonista la limita a una actitud pasiva frente a los conflictos que brotan y se intensifican a su alrededor. La inexistencia de iniciativa de la propia Jean puede llegar a ser desalentadora. Esto provoca una falta de ritmo en el último tercio de la película que alarga excesivamente su desenlace. Además, la delicadeza con la que se construye mayoritariamente la historia se rompe con escenas marcadamente dramáticas que se exceden en un melodramatismo ligeramente innecesario.

Aun así, Blue Jean debe su solidez a unas actuaciones bien ejecutadas. Rosy McEwen toma la batuta y guía con precisión a Lucy Halliday y Lydia Page, dos jovencísimas actrices que protagonizan una especie de coming of age que da empaque a la trama principal. Además, McEwen tiene la ardua tarea de encapsular toda la intensidad dramática del personaje en una actuación comedida que realiza eficazmente. Aunque a veces la actitud de su personaje la sume en un letargo silencioso que enfría la conexión del espectador con el personaje.

Blue Jean recupera los ecos de una sociedad represiva no tan lejana que mucho comparte con conflictos morales que desgraciadamente inundan nuestra actualidad. Aunque la presencia de la película no sobresale frente a relatos similares, la conversación que inicia en cuanto a ciertos temas en muy necesaria.

La película que tuvo su llegada a España de la mano del Festival de Sevilla llega a salas de cine el próximo 5 de abril de la mano de Surtsey Films.

Lo mejor: una puesta en escena sencilla, pero poderosa. La reflexión que se deriva del relato.

Lo peor: la pasivad excesivamente alargada de una protagonista que deja frío al espectador.

Nota: 7/10

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