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Una semana de miedo en el MotelX de Lisboa

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Cine São Jorge durante el MotelX

MotelX y yo ya eramos viejos conocidos. El Festival de Cine de Terror de Lisboa me acogió al inicio de mi erasmus en 2019. En esa edición pude descubrir el cine de Ari Aster a manos del propio realizador, el cual presentó su brillante opera prima Hereditary (2018) y su segunda película, Midsommar (2019), que transita más por el folk horror. Ahora, en 2022, vuelve a acogerme en mi segunda experiencia en la capital portuguesa, esta vez trabajando.

La edición prometía grandes momentos, pero el que destacaba más era la visita del maestro del cine giallo Dario Argento. Aun así, desde el primer día se respiró un gran ambiente de festividad entre los amantes del género y cinéfilos.

El Cine São Jorge era el epicentro de la ciudad de todos ellos durante esta semana. Un escenario idílico: un cine a la vieja usanza, con un grandísimo recibidor con alfombra roja que lleva a unas escaleras por las que acceder a la antesala del gran salón de proyecciones Manoel de Oliveira. El nombre, en homenaje al más importante director de cine portugués de la historia, hace honor a la dimensión del lugar, que contaba con más de 800 localidades.

Desde el primer día, la sala estaba a rebosar, y durante la proyección de la película inaugural se podía sentir ese sentimiento de comunidad perdido en los últimos tiempos debido a la pandemia. Bodies, bodies, bodies (Reijn, 2022), que venía con un gran apoyo del público estadounidense, fue la que tuvo el honor de estrenar esta edición e hizo reír a toda la sala con su sátira de la generación Z.

La película relata una noche en la que un grupo de jóvenes amigos se ve recluido por una tormenta en una lujosa mansión. En esta, después de ver que la relación entre ellos estaba un poco deteriorada, aparece uno de ellos muerto.

Lo que parece la trama de un whodunit/slasher es, verdaderamente, un sainete. De esta manera, los momentos de terror o suspense casi brillan por su ausencia (y los que hay no consiguen generar tensión) y se enfoca en el humor. Si bien, al principio puede convencer, llega un momento donde la sátira se desinfla por irse por las ramas.

Al final, no sabemos donde estamos, si en una mansión donde se están cometiendo asesinatos o en una noche entre amigos que no han resuelto sus problemas. Ciertos chistes, al menos, consiguen amenizar la velada.

Holy Spider

Ali Abbasi ya enamoró a muchos con Border (2018) y su nueva película ya venía con el pedigrí del premio a mejor actriz para su protagonista que consiguió en el Festival de Cannes. Después de verla, se puede confirmar que la cinta no defrauda y que Zar Amir-Ebrahimi está impresionante como mujer libre dentro de una sociedad que es una carcel.

La actriz interpreta a una periodista iraní que investiga a un asesino de prostitutas. Lo que aparentemente recorre el género del noir (además con una fotografía llena de luces de neón y oscuridad, muy setentera), al final se convierte en política. Es un ataque contra el machismo intrínseco de la sociedad musulmana de Irán. De hecho, esta se encarna en el propio asesino, que desde el primer momento se señala en la película quien es, y vemos con impotencia como desde todos los segmentos sociales se le defiende o, al menos, se intenta.

Algunos de los mejores momentos son, justamente, cuando presenciamos las cacerías de este asesino, bañadas por una banda sonora envolvente que recuerda a la de Tiburón (Spielberg,1975), pero con música regional. Sí es verdad que la película repite varias veces estos sin aportar nada nuevo, y que en otras partes también se percibe lo mismo, pero, al final, la sensación que transmite es desasosegante y consigue hacer llegar su reivindicativo mensaje.

Dark Glasses

Este día estuvo a punto de ser la gran celebración del genio de Dario Argento. Estaba previsto una masterclass del padre del giallo y la proyección de su última película, Dark Glasses (2022). Sin embargo, por problemas médicos, no pudo venir y tan solo se celebró el segundo evento presentado por la protagonista de la película: Ilenia Pastorelli, ganadora de un David di Donatello a mejor actuación femenina por su papel en Le llamaban Jeeg Robot (Mainetti, 2015).

La nueva película de Argento, como no, es un giallo. Muy parecido a El gato de las nueve colas (1971), sobre todo, por el protagonista ciego de ambas. En Dark Glasses, Pastorelli interpreta a una prostituta que, tras sufrir un accidente de tráfico por culpa de un asesino, pierde la visión y mata a un matrimonio. Después de esto, tendrá que empezar a aprender cómo vivir siendo invidente, acogerá al hijo de los que murieron en el percance y deberá sobrevivir al asesino que sigue detrás de ella.

Por el argumento, ya vemos que es Argento puro y duro y esto se reafirma durante todo el metraje. Tiene tanto lo bueno como lo malo del director: excelente banda sonora, virtuosidad en la cámara,  escenas llenas de sangre y tensión, diversión, entretenimiento y guiones flojos. En esta ocasión, pesa bastante lo último y, a pesar de terminar siendo competente y cariñosa con el amante del género, la película en muchos de sus tramos es involuntariamente cómica por unas decisiones de guion bastante chapuceras.

Final

Desgraciadamente, por un virus intestinal que contraje a mediados del Festival, no pude cubrir el resto de películas a las que iba acreditado. Sin embargo, estos tres días a los que pude ir fueron una experiencia inolvidable por el ambiente tan especial que se creó entre todos los asistentes.

Cualquier persona interesada en el cine que esté por Lisboa a primeros de septiembre debería estar pendiente del MotelX, porque es una maravilla.

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Mis referentes morales son Joe Strummer, el Espartaco de Kirk Douglas y Susan Sarandon. Una vez vi a Willem Dafoe.

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