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Series que son un buen negocio (VII): ‘Halston’, una marca al rojo vivo

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Ewan McGregor es el diseñador Halston

Al margen de todas las particularidades y extravagancias en la personalidad del diseñador interpretado por Ewan McGregor, Halston (Ryan Murphy, 2021) es una interesante biografía (‘biopic‘). Sobre todo en lo que respecta a los negocios y la industria de la moda.

Quizá se desconociese la existencia de este señor como célebre diseñador de moda y de su prestigiosa marca. Tal vez por tratarse de una marca eminentemente estadounidense, y principalmente conocida en las décadas de los 1960 y 1970.

Además del interés que pueda suscitar una vida convulsa llena de excesos en sus relaciones sexuales y la vida nocturna, la peculiar personalidad de Roy Halston Frowick es buen gancho para generar interés durante los amenos cinco episodios de la miniserie.

Sin duda lo que más atrae es la perspicacia de Halston para innovar y desarrollar nuevos productos y creaciones en el siempre complejo mundo de la moda. Como en otras producciones sobre la industria, lo impactante es ver el auge y la expansión de la marca Halston prácticamente de la nada. Convirtiéndose en una gran marca, referente de la Alta Costura.

Colores vivos, texturas y diseños novedosos

El proceso creativo en el que Ewan McGregor se ve envuelto en los primeros episodios es la mejor explicación del porqué un joven del interior pudo llegar a triunfar en las grandes capitales de la moda. Caso del Nueva York que tan bien se muestra en la serie, con unas espectaculares oficinas corporativas regadas de ese rojo vivo asociado a la marca.

El primer empujón a su carrera y su emporio provino de la mano de las celebridades de la época, hoy en día diríamos que es gracias a las ‘influencers‘. Ejemplo de las Jackie Kennedy, Lauren Bacall, Elizabeth Taylor o su inseparable amiga Liza Minelli (Krysta Rodríguez en la serie).

El emprendimiento y el espíritu innovador y creativo es lo más destacado de la figura de Halston. Al margen como decíamos de egos, vanidades y otras extravagancias propias de un artista de éxito como él. Este diseñador revolucionó la moda estadounidense de los años 1960 y 1970, y se popularizó gracias a que Jackie Kennedy luciera uno de sus sombreros. Y es que Halston empezó su carrera con elegantes sombreros para mujeres distinguidas. Sin embargo, en el momento en el que decayó el uso de los sombreros fue capaz de reinventarse y diversificar su negocio.

Gracias a esa reinvención y diversificación, que tantas y tantas grandes empresas en algún momento de su vida no han sabido llevar a cabo, rehuyó la quiebra y la desaparición empresarial. De los sombreros pasó a diseñar novedosos vestidos. Popularizó el ante sintético como una solución. Posteriormente desarrolló fragancias de perfumes con los que tuvo un enorme éxito. Hasta comercializó alfombras, maletas, uniformes de azafatas de aerolíneas, gafas de sol, calcetines…y un infructuoso intento de competir en la moda vaquera con Calvin Klein.

Halston
Bill Pullman interpreta al mecenas e inversor principal de ‘Halston’

Hay que decir que todo ese proceso de expansión y crecimiento empresarial se debió lógicamente a su talento y creatividad (y de sus colaboradores). Pero en muy buena medida a las decisiones empresariales de profesionales del marketing, la publicidad y los negocios. David Mahoney (Bill Pullman) fue uno de los hombres de negocios que impulsaron su carrera inyectando capital y explotando la imagen corporativa de Halston.

Los más puristas del proceso creativo y artístico pensarán al ver la serie que ese paso de artista a empresario, para terminar siendo un mero en empleado de una multinacional como JCPenney, pudo ser el principio del fin de su carrera.

Bien es cierto también que Halston pasó de diseñar para personalidades famosas a ser él mismo la estrella, convirtiéndose en un tipo pretencioso. Un malentendido sentido del éxito dio al traste con una brillante carrera al tomar decisiones desacertadas que le llevaron a la pérdida del control de su propia compañía. La entrada de capital corporativo le hizo multimillonario a costa de perder su propia identidad y la marca que tanto le había costado erigir.

Este auge y caída en la moda, análogo al devenir en cualquier otra industria, es un buen aprendizaje sobre como el éxito puede ser efímero sino se gestiona adecuadamente. Puesto que el mundo de la moda, y de los negocios en general, es muy cambiante y requiere de decisiones adecuadas y adaptadas a los tiempos. Por supuesto, otra gran lección es la que sufre el propio Halston. Nunca hay que cambiar la esencia de tu negocio ni de tu estilo por dinero…

El marketing juega un papel tan relevante que la propia miniserie puede ser una campaña revulsivo para la marca Halston. O simplemente puede que se trate de otra de esas campañas de alto impacto que siempre busca Netflix. Según algunas notas de prensa se asegura que se van a comercializar de nuevo prendas de vestir Halston inspiradas en la miniserie

Halston podría estar de nuevo al rojo vivo, al menos por ahora está en puro rojo-Netflix.

Actualmente la tenemos disponible en la plataforma, en ese siempre atractivo y digerible formato miniserie.

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Filmeconomista. Disfruto del séptimo arte, e intento continuar aprendiendo economía a través del cine: La Filmeconomía.

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