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‘Greenland: el último refugio’, es lo que parece

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Gerard Butler, Morena Baccarin y Roger Dale Floyd

Título original: Greenland

Año: 2020

Duración: 119 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Ric Roman Waugh

Guion: Chris Sparling

Música: David Buckley

Fotografía: Dana Gonzales

Montaje: Gabriel Fleming

Reparto: Gerard Butler, Morena Baccarin, Roger Dale Floyd, David Denman y Scott Glenn

Género: Drama, acción

Ficha en IMDb

Se escribe un nuevo capítulo en las andanzas de Gerard Butler como chulesco héroe de acción. Tras la divertida y menospreciada Geostorm, el actor escocés vuelve a subirse al carro de los escenarios apocalípticos con Greenland: el último refugio, un producto sólido y entretenido que, si bien no reinventa nada, supone un notable ejercicio de solvencia cinematográfica.

Sin grandes alardes y con una historia sencilla pero correcta, la película encuentra despreocupadamente lo que busca, esto es, no aburrir. El dedicado reparto, encabezado por Butler pero reforzado también por Scott Glenn como secundario de lujo, cumple su parte sin asomo de desgana, evocando el espíritu ágil y frenético del filme. A pesar de que Greenland: el último refugio no viene a contar nada nuevo ni presenta reflexiones excesivamente profundas, sí que se aprecia cierta voluntad de subrayar algunas de las aristas más sórdidas de la condición humana, aunque sea a través de un discurso tópico y superficial.

Poco reproche se le puede sacar a esta película. No presenta ni imperdonables pecados ni memorables virtudes. Sin volteretas ni delirios de grandeza. Greenland: el último refugio es exactamente lo que parece; una película de meteoritos donde Gerard Butler suda y grita mucho. Lo que en principio puede parecer falta de ambición, creo que se acaba convirtiendo en admirable capacidad de concreción. En un ambiente donde cada vez se piensa más en términos absolutos, es gratificante toparse con un proyecto que asume y alardea su condición de película correcta. Una cinta que sabe ocupar su lugar y su espacio sin abandonarse a imperdonables y fantasmagóricas carambolas.

Definitivamente, Greenland: el último refugio es una película merecedora de caer simpática. Un ejemplo de saber jugar con las cartas disponibles. Por este espíritu frugal y conciso que tanto se agradece entre los ruidos vacíos, mi recomendación es que todos aquellos amantes de los apocalipsis hipotéticos corran a alquilar esta cinta sobre rocas gigantes y gente gritando.

Lo mejor: Da lo que promete

Lo peor: Presenta un discurso algo tópico y superficial sobre la condición humana

Nota: 6/10

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