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Deconstruyendo a Wes Anderson (II)

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Portada Wes Anderson

Si en el anterior artículo hablamos sobre las principales características de Wes Anderson y en qué corriente/s se puede inscribir su cine, esta vez toca adentrarnos en su estilo visual, las características comunes de sus relatos y su trabajo dentro del mundo de los anuncios publicitarios. ¡Vamos allá!

Estilo visual

Wes Anderson cuenta con un estilo tan marcado que existe una página web: Accidentally Wes Anderson, en la que se reúnen fotografías de distintas personas de todo el mundo que parecen sacadas de una película del director. Su riguroso estilo visual tiene una gran importancia a la hora de construir los relatos. Cuenta con una marcada artificiosidad (criticada por muchos espectadores que afirman que “les saca de la película”) como consecuencia de la notable autoconsciencia de sus obras, que puede recordar a una obra de teatro o una casa de muñecas. Es por esto sus películas resultan extrañas porque cuentan con cierta teatralidad, ya que los planos y los decorados –en definitiva, la puesta en escena– están pensados para producir este efecto.

Al dar forma a estas casas de muñecas, que algunos comparan a su vez con dioramas, Anderson crea un microcosmos y sitúa al espectador como una especie de voyeur. El universo en el que se desarrolla la película parece tan real que sentimos que estamos espiando, como si mirásemos por el hueco de una pared para ver cómo se desarrolla la vida de los personajes, que seguirá su curso aún cuando nosotros dejemos de mirar. El cineasta ha conseguido crear unas historias tan completas que Mark Browning afirma que “las únicas películas a las que se parecen las de Wes Anderson son otras películas de Wes Anderson”, y es que incluso podríamos imaginarnos a los personajes de sus distintas películas conviviendo juntos o pasando de un mundo a otro.

El estilo visual del director estadounidense se basa, en cambio, en la búsqueda de la simetría, creando así líneas rectas que dirigen la mirada del espectador a la escena. Esta característica se aleja de la composición tradicional de la imagen basada en la regla de los tercios, remarcando así su artificiosidad. De este modo, Anderson ha creado una marca personal similar a la de otros directores que también han utilizado la composición simétrica, como Stanley Kubrick.

Búsqueda constante de la simetría

Dentro de este llamativo uso de la simetría nos encontramos con una variante que sería el plano cenital, que Anderson emplea para situarnos en un espacio subjetivo, de forma que el espectador se sitúa en el punto de vista del personaje.

Uso recurrente de planos cenitales

Los planos detalle, o primeros planos; en los que se hace énfasis en un determinado objeto que es relevante para el relato, también son habituales en su obra, ya que sirven para definir a los personajes. Otro recurso recurrente en sus películas es la visión panorámica: así, mientras los primeros planos dirigen la atención del público hacia un determinado objeto o personaje, los planos panorámicos que admiten muchos objetos y personajes permiten elegir a cada espectador hacia dónde mirar.

En su filmografía podemos ver cómo utiliza paletas de colores muy específicas para cada una de sus películas. Por supuesto, no es algo fortuito, ya que es una forma de transmitir una serie de sensaciones al espectador. Es difícil establecer una emoción a cada color, ya que muchas veces transmiten conceptos abstractos, que no se pueden definir: el color rosa que aparece en El Gran Hotel Budapest (The Grand Budapest Hotel, 2014) se asocia a la tienda de postres en la que trabaja Agatha, y es una forma de trasladarnos a un mundo casi fantástico, casi como si estuviéramos viendo Charlie y la fábrica de chocolate (Tim Burton, 2005). En cambio, hay ciertos colores que para Anderson parecen tener un significado similar, por lo que se presenta a modo de hilo conductor entre sus películas. Es el caso del rojo, que parece representar, tal y como dice A. Vaughn Vreeland, seguridad y poder. Aparece en tres de sus películas, teniendo gran importancia: en Viaje a Darjeeling (The Darjeeling Limited, 2007), en la que el coche del padre es rojo, por lo que se presenta como el único objeto de unión entre los miembros de la familia, más concretamente entre los hermanos; en Life Aquatic (The Life Aquatic with Steve Zissou, 2004), en los gorros de la tripulación, que en este caso, dice Vaughn, supone la compensación de sus inseguridades; por último, en Los Tenenbaums (The Royal Tenenbaums, 2001), en la ropa de Chas y sus hijos, y que parece una forma de esconder su depresión por la muerte de su mujer, transmitiendo fuerza y, en cierta forma, virilidad, que solamente se apagan en el funeral de Royal, cuando visten de negro. Por otra parte, el amarillo transmite alegría y optimismo. Lo vemos en los uniformes de Moonrise Kingdom (2012), un relato romántico clásico que apela a la inocencia más infantil, en el submarino de Steve Zissou y en el cielo de Fantástico Sr. Fox (Fantastic Mr. Fox, 2009) cuando los personajes son más felices.

Paletas de colores en distintas películas de Wes Anderson

Características comunes de sus relatos

A pesar de que la filmografía de Wes Anderson destaca principalmente por un estilo visual muy atractivo, sus relatos comparten ciertas características que hacen que tengan un mismo espíritu.

Todas sus cintas giran en torno a un mismo núcleo central: las relaciones humanas, y, por lo tanto, se construyen alrededor de los personajes. Como hemos visto, la ruptura de sus padres le afectó profundamente cuando era pequeño. Habitualmente vemos personajes que se divorcian, sufren por amor o sus padres mueren. Se ven problemas dentro de la unidad familiar, que es lo que construye el carácter de los personajes, como en Los Tenenbaums. En un diálogo de Moonrise Kingdom vemos claramente esta característica, cuando Suzy le dice a Sam: “Siempre quise ser huérfana. Muchos de mis personajes favoritos lo son. Creo que vuestras vidas son más especiales”.

Por otra parte, se muestra la juventud como un periodo feliz, mientras que la etapa adulta se encuentra llena de problemas y preocupaciones. Irónicamente, muestra a los niños con actitudes adultas, que no corresponden a su edad, como Suzy, que usa el perfume de su madre y se maquilla teniendo 12 años. Los personajes adultos, en cambio, son inmaduros y arrastran problemas desde su infancia, a menudo de carácter existencialista, relacionados con sus relaciones familiares. Tal vez, de todas las películas de Anderson, Viaje a Darjeeling sea la que le da más importancia a la falta de figuras paternas en la construcción de la identidad de sus hijos. También vemos una diferencia clara entre los personajes masculinos, que suelen estar llenos de dudas, mientras que los femeninos son más calmados.

Wes Anderson acostumbra a mostrar a los niños con actitudes adultas

Anuncios publicitarios

Las características del cine de Wes Anderson lo muestran como un candidato idóneo para su incorporación al mundo de la publicidad, por lo que su paso a este terreno no fue una sorpresa, tal y como explica Joshua Gooch. Las marcas se dieron cuenta del gran impacto del director en el público y le dieron libertad, dejando la promoción del producto en un segundo plano. Trabajó para empresas como Hyundai, IKEA o H&M, de talla mundial, que ayudaron a darle importancia a esos spots televisivos al ser tratados como cortometrajes y ser publicados en internet. Un problema que comenta el bloguero Colin Marshall, refiriéndose en este caso a un anuncio para la marca de coches Hyundai, es que el estilo de Anderson puede ser muy estético, pero quizás que no sea el más adecuado para la publicidad al no incluir el producto de una forma orgánica.

Conclusión

Las películas de Anderson consiguen destacar principalmente por un estilo visual muy marcado y atractivo, pero lo que verdaderamente nos llama la atención son sus personajes. Y es que, a pesar de ser visualmente preciosistas, sus películas cuentan las historias de personajes tristes que buscan alejar esa tristeza. En cierta forma, sus películas son como cuentos. A pesar de contar con una estética tan cuidada y trabajada, sus obras no se quedan en lo superficial. Son como cuentos, sí, pero sus protagonistas sufren problemas propios de la sociedad de nuestro tiempo: depresión, problemas en sus relaciones, búsqueda del éxito… En resumen, Anderson nos ofrece películas con un mundo muy completo que permiten ser estudiadas a fondo en todos sus aspectos (fotografía, cinematografía, guion, música). En este artículo hemos visto una parte de todo esto, pero sólo hemos rozado la punta del iceberg de uno de los directores más interesantes de la actualidad. Es por esto que, por si quieres profundizar en alguno de estos temas, dejamos a continuación la bibliografía utilizada para la redacción de los dos artículos.

Bibliografía

BRERETON, P., Introduction to Smart Cinema, 2012.

BROWNING, M.: “Wes Anderson: Why His Movies Matter”.

BUCKLAND, W.: Wes Anderson: A ‘Smart’ Director of the New Sincerity?”.

CROTHERS DILLEY, W., The Cinema of Wes Anderson. Bringing Nostalgia to Life. Nueva York: Wallflower Press, 2017.

KUNCE, Peter C. (ed.), The Films of Wes Anderson. Critical Essays on an Indiewood Icon. Nueva York: Palgrave Macmillan, 2014.

SCONCE, J., Irony, nihilism and the New American ‘smart’ film, 2002.

SPACEY, J., What is New Sincerity? 2017.

VAUGHN, A., Color Theory and Social Structure in the Films of Wes Anderson, 2015.

ZOLLER SEITZ, M., The Wes Anderson Collection, Nueva York: Abrams, 2013.

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