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‘La Guardia’: comedia absurda, fantasía aceptable

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De la gran cantidad de novelas, cuentos y relatos que el escritor Terry Prachett dejó en vida, sin duda su magnum opus es la saga del Mundodisco. Un total de 41 libros, ambientados en un mundo donde fantasía y ciencia ficción se dan la mano, en los que el autor dejó su particular impronta en el género.

Varios han sido los intentos de adaptar las obras de Prachett al formato audiovisual. La gran pantalla aun se resiste al imaginario del británico, pero la pequeña ha acogido desde los noventa varias TV movies y series (por ejemplo, Good Omens). La BBC engrosa ahora esta lista con La Guardia, una ficción de ocho capítulos que podrá disfrutarse en Movistar+ a partir de mañana, y de la cual hemos visto su primer episodio.

La Guardia nos traslada a otra dimensión, una en la que la tierra es plana y está suspendida sobre cuatro elefantes y una tortuga gigante que viaja a través del espacio. Ankh-Morpork, la ciudad-estado más habitada de este mundo, se encuentra sumida en la decadencia. Múltiples asociaciones de ladrones, asesinos y alquimistas delinquen por doquier (el criminal más buscado es un perro callejero). El cuerpo policial de la ciudad, La Guardia, se encuentra incapacitado por ley a detener a los delincuentes, pero un joven e idealista agente ha llegado a la urbe a demostrar lo contrario. O tal vez no.

La Guardia presenta al espectador una sociedad caótica de forma llamativa e interesante. Sin embargo, este puede llegar a sentirse algo abrumado por un arranque lento y desconcertante, debido a la gran cantidad de sucesos, lugares y nombres nuevos que tienen lugar en tan poco tiempo. Algo común en este tipo de producciones. Aquel que no conozca la obra en la que se basa La Guardia puede tardar en pillarle el punto al humor y desenfado del que parte la ficción.

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Dormer y Rossi en una escena de la serie

Un punto a favor de La Guardia son los personajes carismáticos que conforman este grupo de guardianes de la paz. Destaca la histriónica interpretación de Richard Dormer (Juego de Tronos), la cara más conocida del reparto, quien regresa al fantástico como Sam Vimes, el borrachuzo capitán de policía con cuentas pendientes a saldar a sus espaldas.

A pesar de la mala fama de la que goza, el capitán tiene fe y esperanza en su equipo, además de intención por hacer lo correcto, a pesar que le salgan mal las jugadas. Un afán que despierta de nuevo en él Zanahoria (Adam Hugil), un humano adoptado por enanos, y Lady Sybill Ramkin (Lara Rossi), una noble idealista que busca que la ciudad recupere su esplendor de antaño.

Cabe mencionar el gran despliegue de efectos visuales y el notable diseño de producción de la serie. La Guardia no puede envidiar a otras ficciones del mismo palo en cuanto a lograr un vestuario, maquillaje, escenarios y ambientación muy logrados. Su estética, una amalgama de estilos medieval, retrofuturista y steampunk llamará mucho la atención a todo aquel que se anime a ver en la serie algo distinto a lo habitual.

Partiendo del hecho de no haber leído ni una palabra de Pratchett hasta la fecha, y que muchos de sus seguidores afirman que muy fiel a las mismas no es que sea mucho, veo La Guardia como una comedia absurda, una fantasía aceptable, y una ficción bastante disfrutable. Esperemos que como, dice La Muerte al final del primer episodio, la serie logre engancharnos lo suficiente.

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