belfast

Crítica – ‘Belfast’

Título original: Belfast

Año: 2022

Duración: 98 minutos

País: Reino Unido

Director: Kenneth Branagh

Guion: Kenneth Branagh

Música: Van Morrison

Fotografía: Haris Zambarloukos

Reparto: Jude Hill, Lewis McAskie, Caitriona Balfe, Jamie Dornan, Judi Dench, Ciarán Hinds, Lara McDonnell

Productora: TKBC, Focus Features, Universal Pictures

Género: drama

Ficha en FilmAffinity

Kenneth Branagh, norirlandés de origen, llevaba varios años afincado en Hollywood. Su valía como director de adaptaciones del bardo inmortal, Sir William Shakespeare, y comedias románticas realmente emotivas le llevó a que, como es normal, las grandes productoras norteamericanas se interesasen por él. Allí ha realizado películas MarvelThor (2011), Disney Cenicienta (2015) y Artemis Fowl (2019), y adaptaciones mainstream de la obra de su compatriota Agatha Christie (este año, de hecho, veremos Muerte en el Nilo). Entre estas obras de encargo, Branagh ha intentado encontrarse ante la despersonalización de su último cine y ha decidido remontarse a sus inicios para explicarse.

Él nació en 1960 en el vado arenoso en la desembocadura del río, significado de Belfast en gaélico. Lo que debería haber sido una infancia plácida y modélica en un barrio humilde, se tornó en tormentosa debido al fundamentalismo religioso protestante.

En Belfast, Branagh se encarna en el alegre Buddy (Jude Hill), hijo pequeño de familia protestante, pero residente en zona católica. La convivencia con sus vecinos y amigos nunca fue tensa, sino que reinaba la armonía hasta que los protestantes limitaron la vida de los católicos, realizando una especie de apartheid a esta parte de la población, motivo de inicio de los Troubles noirlandeses.

La cinta se va desarrollando poco a poco. No desdeña ningún elemento; ni su familia compuesta por sus abuelos, sus dos padres y su hermana, ni sus gustos cinematográficos, ni los juegos con sus amigos, ni su tímido primer amor. Todo crea una ambientación perfecta, casi idílica, al son de canciones de Van Morrison, que canta a la alegría. Sin embargo, esta se va resquebrajando conforme avanza la película y la violencia protestante rompe toda la vida del pequeño; la pérdida precoz de la inocencia.

Al igual que en una de las más impresionantes escenas de la película, donde Branagh nos demuestra que nunca se fue, la familia se encuentra en medio de una lucha con la que no tienen nada que ver, pero de la que resultan igualmente heridos. Un mundo al que se aproxima en blanco y negro (obra de Haris Zambarloukos) por la inexistencia de color en esta triste situación, salvo cuando ve en la sala de cine las películas que dotan de luz a la vida.

De esta forma, el carácter de cada uno de los personajes se ve llevado al límite, sobresaliendo por un gran trabajo actoral. Si hay que destacar a un personaje: la bondad, el sentido de justicia y el sufrimiento de la madre, interpretada por una inconmensurable Caitriona Balfe, consigue llenar la pantalla de sentimientos en cada toma. Aunque hacen lo mismo el padre (Jamie Dorman), la abuela (Judi Dench) y el alivio cómico, muchas veces de la mayor tristeza del mundo, que es el abuelo (Ciaran Hinds). Puede que la única pata que cojea sea la hermana (Lara McDonell), con un desarrollo menos atractivo y sin mucho peso en la memoria del espectador.

Al final, en la suma de todos sus elementos, el realizador pone en entredicho eso de «quien mucho abarca, poco aprieta» al conseguir desarrollar una comedia finísima y popular, un drama demoledor y lacrimógeno, y un cine social muy valiente. A la capacidad de emocionar de sus primeras comedias románticas le añade la experiencia y madurez que aparta cualquier visión nostálgica idealizada del pasado y la dota de una técnica impecable para contar historias. Una película que tiene mucho que ver con una de las obras maestras del cine, Qué verde era mi valle (Ford, 1941), con la que intenta competir.

Nota: 8,5

Lo mejor: el gran drama humano que desarrolla, con grandes momentos tanto trágicos como cómicos

Lo peor: un personaje un poco desaprovechado como el de la hermana