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Crítica- ‘Akelarre’, la película que embrujó a España

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Título original: Akelarre

Año: 2020

Duración:90 min.

País: España

Dirección: Pablo Agüero

Guion: Pablo Agüero, Katell Guillou

Música: Maite Arrotajauregi, Aránzazu Calleja

Fotografía: Javier Agirre Erauso

Reparto: Amaia Aberasturi, Àlex Brendemühl, Daniel Fanego, Jone Laspiur, Daniel Chamorro, Iñigo de la Iglesia, Yune Nogueiras, Elena Uriz, Asier Oruesagasti, Garazi Urkola, Irati Saez de Urabain, Lorea Ibarra

Productora: Co-production España-Argentina-Francia; Sorgin Films, Tita Productions, Kowalski Films, Lamia Producciones, La Fidèle Production

Género: Drama. Brujería.

Ficha completa en FilmAffinity

Hace, a penas, unos días la plataforma Netflix ponía disposición de su público una de las grandes películas galardonadas en los premios del cine español. ‘Akelarre’ la película que embrujó a España este 2021 recogió 5 distinciones en los Goya y ha ocupado en cuestión de horas los primeros puestos de las películas más vistas.

Sin duda, Akelarre cuenta con los elementos estrella para el éxito de una producción: un excelente equipo detrás de cámara y su historia ha revelado 5 actrices desafiantes que lustran el trabajo que envuelve una localización de ensueño.

Pablo Agüero, director y guionista de la cinta, y Katell Guillou, guionistas, nos introducen en el País Vasco en el año 1609, allí, mientras los hombres trabajan en el mar, las mujeres dirigen sus poblados. Un grupo de mujeres jóvenes participan en una fiesta en el bosque. Los enviados del Rey, al mando del juez Rostegui, acusa de brujería a esas mujeres. La investigación tras el encierro de las mujeres se centra en conseguir que confiesen, quieren descubrir como Lucifer seduce a las mujeres para reclutarlas, cómo se realizan las ceremonias de iniciación y reclutamientos, quieren saber más sobre el akelarre.

El metraje nos lleva a la vida cotidiana de Ana (Amaia Aberasturi), María (Yune Nogueiras), Maider (Jone Laspiur), Olaia (Irati Saez de Urabain), Katalin (Garazi Urkola) y Oneka (Lorea Ibarra) y de repente nos encierra en una celda y a una sala de interrogatorios y es ahí donde vemos brillar el guion y la interpretación de las protagonistas, de nuestras (no) brujas.

Y es que ya lo decía aquella reconocida frase la humanidad siempre ha tenido miedo de las mujeres que vuelan, ya sea por brujas o por libres, y en Akelarre vemos la libertad, la sororidad, la transgresión a un sistema opresor e irracional como la Santa Inquisición dejando de lado los estereotipos y la fantasía que rodea la historia de las brujas.

Àlex Brendemühl, el juez, realiza la pregunta clave, ¿qué es una bruja? Y es dando una respuesta a esa incógnita donde cada personaje deslumbra. Cantan, bailan, gimen, rugen, corren, ríen, lloran, vuelan… Nadie responde a esa pregunta y, sin embargo, todas le dan su propia respuesta.

Buscando la marca del diablo en el cuerpo de Ana

Y en esa respuesta se observa una dirección de actrices espectacular que culmina con una dirección de fotografía rompedora, a cargo de Javier Aguirre, donde los planos y el propio acompañamiento de la cámara se olvida del estatismo propio de las cintas de época y nos muestra la naturalidad extrema de la narrativa: la interpretación del Sabbat o cuando las jóvenes duermen en sus celdas o, incluso, cuando las torturan buscando la marca del diablo son claros ejemplos de ello.

Además de la noche y el fuego como elementos representativos, ‘Akelarre’ cuenta con otro protagonista y estos son los paisajes de Sierra de Urbasa y Lesaka que suman al misterio, a la incertidumbre de lo desconocido, permitiendo desarrollar al espectador cualquier tipo de historia vinculada con el bosque (brujas, hadas, duendes, elfos…).

Asimismo, esa sensación de querer más o de querer imaginar qué sigue es una semilla de intriga y atracción que siembra Amaia Aberasturi a medida que teje su historia y se la cuenta al juez, un trabajo construido con una sutileza magistral que atraviesa la pantalla y florece al otro lado, convirtiéndose quién lo ve en su cómplice y en su embrujado.

Katalin (Garazi Urkola) durante la representación del Sabbat

Cabe resaltar también la interpretación de Jone Laspiur y Garazi Urkola. Dos personajes totalmente diferentes pero que envuelven a través de miradas desafiantes y comportamientos vehementes e impulsivos.

Estos mantienen un ritmo enérgico en el transcurso de la cinta. Resaltando la escena de la representación de Sabbat donde ambas actrices desde el punto de vista de la expresión corporal sorprenden.

‘Akelarre’ en su conjunto es una película que funciona, que innova a la hora de contar la historia de la caza de brujas a través de unas estrategias audiovisuales frescas y dinámicas, característica que traslada a un final inolvidable, de los que nos hacen volar. Es por ello, que no es de extrañar que ‘Akelarre’, la película que embrujó a España, siga cultivando éxitos.

Nota: 10

Lo mejor: la interpretación de las 6 protagonistas.

Lo peor: nada a destacar.

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