Inicio Pasaje a la India ‘Barfi!’, otra visión del romance en Bollywood

‘Barfi!’, otra visión del romance en Bollywood

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Hay películas que puedes ver una y otra vez sin que se les desgaste la magia. A mí me sucede con Barfi!, del polifacético Anurag Basu. Estrenada en 2012, fue la candidatura de la India para la ceremonia número 85 de los Oscars. Aunque no fue seleccionada como finalista, la cinta cosechó diversos premios y nominaciones en su país natal. Fue un éxito total en taquilla, y la crítica alabó la producción y la interpretación de los actores. ¿Qué será lo que tiene Barfi! que la hace tan especial?

Ranbir Kapoor es el encargado de dar vida a Barfi, un joven sordomudo con una energía y vitalidad enorme. Figuras como Charles Chaplin, Roberto Benigni, e incluso su abuelo, el legendario Raj Kapoor, fueron la inspiración del actor a la hora de enfrentar el proyecto. Sin duda, el cine mudo es un referente obvio en Barfi!, ya que numerosas escenas clásicas han sido homenajeadas en esta película.

Priyanka Chopra interpreta a Jhilmil, una chica con autismo cuya familia no la comprende. Este rol se aleja de la imagen de femme fatale de Chopra en producciones anteriores, por lo que el director se mostró reacio en un primer momento a dejar el personaje en sus manos. En un primer momento, la intención de Basu era escoger a una actriz desconocida para el papel, ya que con una estrella de Bollywood corría el riesgo de que Jhilmil quedara eclipsada.

La hasta entonces desconocida Ileana D’Cruz relevó a Katrina Kaif después de que esta abandonara el proyecto. Shruti es la narradora principal de la película, y el interés amoroso de Barfi durante la primera mitad de la historia. Es el personaje con mayor evolución de la cinta, ya que atraviesa distintas etapas muy marcadas que favorecerán su transformación. El casting de este personaje fue complejo, puesto que ninguna actriz de Bollywood quería quedar ensombrecida por la Jhilmil de Chopra.

Barfi! explora el amor y las relaciones humanas desde una perspectiva totalmente diferente a lo que se acostumbra en Bollywood. Por lo general, el romance se proyecta en forma de drama y pasión. En esta película, el amor se muestra como algo que se va construyendo poco a poco, de manera sencilla y natural. Resulta refrescante este nuevo enfoque, ya que aporta una visión mucho más sana de las relaciones interpersonales.

Este triángulo amoroso tan poco convencional propia se beneficia de la original puesta en escena. La música acompaña al espectador en todo momento, en ocasiones de manera literal por medio de una banda que aparece brevemente en ciertas escenas. La narración se divide en tres tiempos distintos, el presente en el que los personajes son ancianos y dos pasados, uno que actúa a modo de presentación y otro para el desarrollo del conflicto.

El único pero de Barfi! es lo pesado que se hace el último tramo de la historia. Las películas de Bollywood tienden a las 3 horas de duración, y en muchas ocasiones esto perjudica el ritmo de la narración. La resolución del conflicto de esta película hubiese funcionado mejor si se mostrara de una manera más simplificada. La complejidad producto de la mezcla de las tres líneas temporales tampoco ayuda. Barfi! no es perfecta, pero tampoco necesita serlo. Aun con sus defectos, es una cinta que consigue emocionar incluso al espectador más difícil.

Namaste, amigos.

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