Inicio Críticas ‘Verano del 85’, erotismo y sensibilidad

‘Verano del 85’, erotismo y sensibilidad

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Verano del 85

Título original: Eté 85

Año: 2020

Duración: 100 min.

País: Francia

Dirección: François Ozon

Guión: François Ozon

Música: Jean-Benoît Dunckel

Fotografía: Hichame Alaouié

Reparto: Félix Lefebvre, Benjamin Voisin, Philippine Velge, Valeria Bruni Tedeschi, Melvil Poupaud, Isabelle Nanty, Laurent Fernandez, Samuel Brafman-Moutier, Aurore Broutin, Bruno Lochet, Philippine Veerman

Productora: Mandarin Production, Scope Pictures

Género: Drama, Romance

Ficha en Filmaffinity

Si estás buscando un Call Me By Your Name francés, esta no es tu película. Verano del 85 no es una simple historia de amor. La historia de los dos chicos está presente, pero no es el tema principal. François Ozon, con el mismo carisma e ingenio que en En la casa, hace una reflexión sobre la muerte y las distintas maneras de llevar el trauma.

La película se trata de la adaptación de la novela Dance on My Grave del autor británico Aidan Chambers y cuenta la historia de Alexis, un joven apunto de cumplir los 16 años que casi se ahoga al volcar su barco en la costa de Normadía. David, de 18 años, le salva heroicamente. Alexis acaba de conocer al amigo de sus sueños, pero no será más que un primer amor de verano.

Al inicio de la película ya sabemos que no va a ser una historia de amor al uso. Ha muerto alguien y es uno de los amantes. El duelo que tiene que pasar el joven Alexis y cómo lo asimila a través de la escritura es muy interesante. En ningún momento se habla lo típico de “el tiempo lo cura todo”, sino que se opta por la comunicación. El hecho de desahogarse. Pero en este caso se plantea que a veces es imposible comunicarse y no salen las palabras. Ese es el momento de ponerse a escribir, como forma de terapia.

Esta temática de liberarse a través de la escritura no es la primera vez que aparece sobre una película de Ozon. En su película En la casa, que ganó en su día la Concha de Oro del Festival de San Sebastián (una pena que este año se la haya arrebatado Beginning), ya contaba la historia de un chico que, a través de la literatura, deja llevarse por sus sentimientos más perturbadores.

François Ozon es uno de los directores contemporáneos europeos más importantes e interesantes. Ha realizado numerosas películas en super-8, video, 16mm y 35mm. Muchos de sus cortometrajes han sido seleccionados para festivales internacionales y Sitcom, su primer largometraje, fue ya presentado en la Sección Oficial de la Semana Internacional de la Crítica en el Festival de Cannes de 1998. Las película de Ozon suelen caracterizarse por un humor ingenioso y un tanto inquietante y perturbador. Tiene un estilo muy particular de hacer cine y Verano del 85 cuenta con todo ello.

La película tiene con dos partes bien diferenciadas. Estéticamente me quedo con la primera. Con una preciosa puesta en escena y una magnífica fotografía a manos de Hichame Alaouie. Pero en términos de narrativa me quedo con la segunda, muy destacable por el guión del propio Ozon que se aleja mucho de la sentimentalería del amor de la primera parte.

La propuesta de Ozon en Verano del 85 es exagerada, adolescente, edulcorada, es como una pataleta. Todo esto está justificado desde que al principio de la película escuchamos la voz de Alexis. La película está contada a partir de un adolescente de 16 años y Ozon trata de hacernos sentir lo que el joven siente. Por eso puede parecernos en un primer lugar una película exageradamente dramática, pero si se trabaja en profundidad te das cuenta de que ese dramatismo viene de un joven que ha perdido a su primer amor.

Verano del 85
Félix Lefebvre y Benjamin Voisin en el rodaje de Verano del 85

Ambos protagonistas, interpretados por Félix Lefebvre y Bejamin Voisin, cuentan con una química excelente. Hay una escena que se hablará de ella durante todo el año y si me apuras, la década. Cualquiera que haya visto la película sabe la escena de la que hablo, la escena del walkman. Según Ozon “la escena del baile es el corazón de la película”. Y es que esa musicalidad presente en esa escena, también se encuentra durante toda la película y trasmite de lleno la sensación de nostalgia de la época a la que hace referencia.

Uno de los temas que reflexiona la película me llama particularmente la atención. Hay un momento en el que Kate, una amiga de ambos, le dice a Alexis que cree que él nunca ha estado enamorado de David. Ella opina que se ha enamorado de la imagen que tiene de él. “Te has enamorado de la cara y el cuerpo, pero lo de dentro te lo has inventado” (o algo así). Refiriéndose a que Alexis ha creado su prototipo de mejor amigo dentro de David, es decir, le ha idealizado. Y esto le pasa a todos los adolescentes (y no adolescentes), pero nadie lo cuenta tan bien como François Ozon.

Lo mejor: que este dividida en dos partes tan distintas pero que se retroalimentar entre sí

Lo peor: que haya gente a la que le pueda resultar demasiado intensa

Nota: 9/10

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