Inicio Críticas ‘Ven y mira’, la película sobre la Segunda Guerra Mundial más terrorífica...

‘Ven y mira’, la película sobre la Segunda Guerra Mundial más terrorífica de la historia

0
Come and see

Título: Ven y mira (Idi i smotri)

Año: 1985

Duración: 136 min

País: Unión Soviética (URSS)

Dirección: Elem Klimov

Guión: Elem Klimov, Ales Adamovich

Música: Oleg Yanchenko

Fotografía: Aleksei Rodionov

Reparto: Alexei Kravchenko, Olga Mironova, Liubomiras Laucevicius, Vladas Bagdonas, Victor Lorents

Productora: Mosfilm, Belarusfilm

Género: Bélico

Ficha en Filmaffinity

«Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo para vencer». Así versa el capítulo 6 del libro del Apocalipsis y así se da nombre a la película sobre la Segunda Guerra Mundial más terrorífica de la historia del cine.

Hoy, coincidiendo con el Día de Europa, se reestrena en cines la película Ven y mira, de Elem Klimov. Una restauración llevada a cabo por Mosfilm que podrá verse en pantalla grande y que se podrá ver a partir de este día tan importante que honra la memoria de las víctimas de la Segunda Guerra Mundial. La película, considerada una de las grandes obras maestras del cine bélico europeo, fue producida por la URSS en 1985 para conmemorar el 40 aniversario de la victoria soviética sobre la Alemania nazi. Esta versión restaurada se mostró en 2017 en el Festival de Venecia.

Ven y mira cuenta la historia de un joven llamado Flyora que vive en un pequeña aldea que está siendo invadida por las fuerzas nazis. El adolescente busca unirse con entusiasmo a la resistencia soviética. Sin embargo, su gran sueño de convertirse en un héroe se convierte en toda una pesadilla de muerte y crueldad inimaginables.

Ven y mira

El gobierno de la URSS encargó al cineasta Elem Klimov una película sobre la Segunda Guerra Mundial para conmemorar la Gran Victoria. El director, a pesar de haber hecho pocas películas, ya había asomado la cabeza en la industria cinematográfica con Agonía: La vida y muerte de Rasputín, un biopic sobre Rasputín que ganó el Premio FIPRESCI en el Festival de Venecia de 1981. Sin embargo, el verdadero éxito llego con esta película sobre los desastres de la guerra.

Tras el encargo de hacer una película sobre este tema, el director decidió adaptar la novela Soy una aldea en llamas, del escritor bielorruso Alés Adámovich, que se inspiró en sus propias experiencias combatiendo en el bando partisano durante la guerra. El guion, coescrito por el mismo Adámovich y Klimov era tan crudo que los censores soviéticos tardaron 7 años en aprobarlo.

El personaje del adolescente está interpretado por un brillante actor no profesional, el joven Aleksei Krávchenko. Esta actuación le hizo convertirse en la imagen del dolor y la guerra en el cine. No existe persona igual que haya interpretado el miedo de una manera tan real y palpable como lo hizo Krávchenko en 1985. «Tuvimos que protegerlo de la tensión y de la dureza de algunas escenas para que no acabase en un manicomio después del rodaje», comenta el director.

Ven y mira

La primera parte de la película -mucho más moderada que la segunda- recuerda por momentos a otro film soviético que muchos conocerán. La infancia de Iván, del gran maestro ruso Andréi Tarkovski cuenta también la vida de un niño (en este caso huérfano) que es adoptado por una unidad del Ejército Rojo en el frente oriental. El joven Iván trata de colaborar con las tropas soviéticas del mismo modo que el joven Flyora lo hace en Ven y mira.

La segunda mitad es todo un terremoto de emociones que giran entorno a la crueldad, el sufrimiento y los grandes miedos que puede tener un niño -y cualquiera- en una guerra de estas características. No solo es de admirar lo cruda que es la película con la guerra, sino que las imágenes cuentan con una estética tan bella como la de las películas del propio Tarkovski.

La película cuenta algo que no se ha visto mucho en la historia del cine, las grandes matanzas que sucedieron en Bielorrusia y que acabaron con más de 600 aldeas que fueron quemadas sin ningún tipo de pudor ni vergüenza. El director de la película no sabía si la gente sería capaz de verla, pero el escritor Adamóvich le dijo: «Pues que no la vean. Esto es algo que debemos dejar como legado, como evidencia de la guerra y como un alegato en favor de la paz«.

Pocas películas tienen tanta personalidad como Ven y mira. Tras un periodo de nueve meses de rodaje rodando en orden cronológico, es maravilloso ver lo realista que es la interpretación de Alekséi Krávchenko, que comentó que fue sometido a «la fatiga y el hambre más debilitante«. Y esto se puede ver durante toda la película, pero especialmente en escenas como la del final o la de la vaca.

Poder verla en una pantalla grande a día de hoy es todo un lujo que no se puede dejar escapar. Ven y mira ganó el Festival de Moscú en 1985 y desde entonces se ha convertido en una obra de culto aclamada por el público y la crítica, pero aún así su fama no le hace justicia. Actualmente es una de las 250 películas mejor valoradas en IMDB. Hoy, 7 de mayo, Día de Europa, en las salas de cine españolas gracias a Filmin.

Lo mejor: El realismo capturado en una sola mirada de Aleksei Krávchenko

Lo peor: No apta para estómagos sensibles

Nota: 8,5/10

Artículo anterior‘El Olvido que Seremos’, un manifiesto al amor familiar
Artículo siguienteTOP Nielsen: ‘Patrulla Trueno’ debuta a lo grande

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí