El ‘Match’ de la ética con los negocios online

 

Título original: Swiped

Año: 2025

Duración: 110 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Rachel Goldenberg

Guión: Bill Parker, Rachel Goldenberg, Kim Caramele

Reparto: Lily James, Ben Schnetzer, Myha’la Herrold, Jackson White, Dan Stevens, Ian Colletti, Clea DuVall, Pierson Fodé

Música: Chanda Dancy

Compañías: 20th Century Studios, Ethea Entertainment

Distribuidora: Disney+ y Hulu

Género: Drama | Basado en hechos reales | Internet e informática | Trabajo y empleo

Ficha en Filmaffinity

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Podría parecer otra de esas historias de cómo se creó una de esas app que todos conocen pero que nadie ha usado nunca, igual que con los restaurantes McDonald’s o los programas de Telecinco… Pero es un ‘match’ de verdad.

Y es que la primera parte de la película insinúa encaminarse únicamente hacia la exposición del enésimo caso de éxito de una de esas empresas emergentes (‘start-up’). Con todos lo clichés habituales: lo atractivo de la idea, la fama de sus fundadores, la lluvia de millones, etc. Desde luego, sí dedica lo suyo a los inicios de la famosísima aplicación de citas Tinder, centrándose en la figura de la única mujer del núcleo duro de dirección, Whitney Wolfe (Lily James).

Particularmente, siempre es interesante que se muestre cómo se origina la idea en la incubadora de apps, hasta llegar a la conformación de la ‘start-up‘ definitiva. Esa curiosidad siempre está latente en el espectador, y más en los más ávidos de lo basado en hechos reales.

Sus posiblemente excesivos minutos iniciales de esa habitual muestra de la parafernalia tecnológica y los estereotipos de esta industria, sin ser originales, resultan amenos. Cómo prueban con mil ideas, dos mil proyectos, hasta que uno de ellos se pueda convertir en algo de verdadera utilidad para alguien. La archiconocida nueva fiebre del oro, y también el nicho perfecto para los vendedores de humo (de colores) y el crecepelo 3.0.  Hay que inventar algo y hacerse rico y famoso. La cultura del ‘moneymaker‘ que a menudo distorsiona la verdadera esencia del emprendimiento. Pero quién no quisiera seguir la estela de los Facebook y otros grandes unicornios.

Forrarse es en si mismo el objetivo de todo emprendedor que se precie. En eso Whitney parece diferente. Por ello, este entorno chupiguay gugueliano.  Eso del pingpong y los zumos de frutas. En fin… Si bien inicialmente, se deja seducir por esas frecuentes tormentas de ideas, reunionitis de puro confetti y palabrería de filosofía Mr.Wonderful. El millón de usuarios es el gran hito, lo demás es secundario.

Sinceramente, Match comienza a ser interesante cuando se vislumbra algo del enfoque de la ‘gamificación’ (ludificación) que pretenden este tipo de emprendedores. Qué mejor manera que mantener enganchados a los usuarios. Mucha dopamina barata para un buen ‘engagement‘, la película Nerve era la hipérbole de lo adictivo y adrenalínico que es todo esto.

‘Swiped’: deslizada de Tinder en todos los sentidos (Fotograma: Disney+/Hulu)

Así que las citas en línea se adaptan perfectamente a esos parámetros. Bien es cierto que la protagonista afina muy bien el procedimiento tras un exhaustivo estudio de mercado. Demuestra ser una auténtica experta en marketing. Observa que existe un nicho de mercado ya que nadie había dado con la tecla para atraer a los jóvenes ‘millennials‘ (en 2012). ‘Benchmarking‘ con otras aplicaciones, simplificación de funcionamiento con interfaz fácil, apariencia atractiva…Adrenalina y dopamina fácil, a golpe de foto y deslizamiento de dedo. De ahí que su crecimiento termine por ser desenfrenado.

Ahora bien, el valor principal de la historia es poner de manifiesto las motivaciones que llevaron a Whitney para abandonar el proyecto y volver a reinventar una vez más el sector de las app de citas. Una experiencia personal propia dentro de Tinder. Su historia de acoso por una relación tóxica con otro cofundador, su ninguneo mediático y corporativo como única mujer de ese cuarteto directivo. De esa ansiedad, del acoso laboral, a pasar al contraataque con su nuevo proyecto: una app sólo para mujeres (Bumble).

La historia no es la imagen de mujer empoderada al uso a los ojos del feminismo activista. Aunque no cabe duda de que es una mujer con ‘tolerancia cero’ con el acoso, afortunadamente. A diferencia de activistas más radicalizadas y personalidades de la política que en ocasiones hacen la vista gorda por corporativismo o hipocresía, Whitney mandó un mensaje claro al mundo. Su negativa a conformarse con el techo de cristal en Tinder, y no aceptando ni mucho menos la discriminación, ni la vulgaridad de la mayoría de las app de citas con sus fotopenes y el trato denigrante de comentarios sexistas y otras situaciones desagradables.

La conclusión del argumento quizá deje descontento a ese público más activista. Sin embargo, esta emprendedora y avispada marquetiniana, al menos según lo que narra la película, hace una demostración de excelencia en los negocios y valores éticos muy por encima del nivel de la mayoría de cargos de nivel. Renunciando al estatus y al dinero de Tinder o Badoo, arriesgándose por sus ideas y escapando de esos entornos tóxicos. Un silencio cómplice o un sometimiento, que en ningún momento quiso tolerar. Así que en ese sentido, cómo no hacer ‘match’ o darle ‘Me Gusta’ a la tal Whitney Wolfe, sin complejo alguno.

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LO MEJOR:
Una protagonista con mucho marketing, pero con ética y valores.
LO PEOR:
Que no se pondere debidamente, por no ser el prototipo de feminista idealizado por el activismo.
6.5