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‘Malcolm & Marie’, la batalla entre el amor y el odio

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Malcolm & Marie

Título original: Malcolm & Marie

Año: 2021

Duración: 106 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Sam Levinson

Guión: Sam Levinson

Fotografía: Marcell Rév

Reparto: Zendaya, John David Washington

Productora: Little Lamb,The Reasonable Bunch

Distribuidora: Netflix

Género: Drama

Ficha en Filmaffinity

Una casa racionalista. Malibú, California. La 1 de la madrugada. Malcolm se sirve una copa y baila al ritmo de Down And Out in New York City, de James Brown. Marie se sienta en el retrete y hace pis. Ninguno dice una palabra. Así comienza Malcolm & Marie, la nueva película de Sam Levinson -creador de Euphoria– protagonizada por John David Washington y Zendaya.

El filme se sitúa en la noche después de la premiere de la nueva película que ha escrito y dirigido Malcolm. Esta trata sobre la historia de una mujer y su drogadicción, supuestamente basada en la vida de su novia Marie. Durante toda una noche discutirán sobre toda la parafernalia que rodea a la industria cinematográfica y acabarán por destruir los sentimientos del uno por el otro.

Las discusiones de pareja entre Malcolm y Marie varían entre nimiedades y aspectos profundos y psicológicos para así dar lugar a una batalla entre el amor y odio. Sin embargo, aunque ambos cometen errores, el espectador no puede evitar ponerse de parte del personaje femenino, que además de brindar una interpretación estupenda de Zendaya, es el personaje que más evolución tiene durante la historia.

Ambos personajes crean una gran reflexión sobre las personas racializadas y su papel en la sociedad, así como el valor de la autenticidad. ¿Se supone que por ser negro estoy dando un mensaje político si hago una película sobre negros? ¿Barry Jenkins hizo un Moonlight peor por no ser homosexual? ¿Es que Sam Levinson no puede contar la vida de dos personas afroamericanas porque él sea blanco?

A medio camino entre una versión oscura de Historia de un matrimonio y el Cassavetes de Una mujer bajo la influencia, Sam Levinson construye una historia sobre las debilidades, las inseguridades y la crueldad de la pareja. Porque, como dice el personaje de Zendaya, creemos que siempre vamos a estar ahí y que no nos vamos a ir, que vamos a estar aguantando. En imposible hablar de la Malcolm & Marie también sin mencionar a la película por excelencia de discusiones matrimoniales. ¿Quién teme a Virginia Woolf? cuenta una historia similar que también ocurre durante una noche. Esta nueva versión está actualizada (y afroamericanizada) y Levinson le brinda una bocanada de aire fresco con referencias a una industria cinematográfica que se está volviendo más cínica que crítica.

La narrativa radical del relato se complementa con una realización igual de agresiva con elementos efectistas. Un ejemplo es ese plano secuencia del inicio tras los enormes ventanales de la casa. Sin embargo, ambas aproximaciones están en armonía y responden a lo que Sam Levinson venía haciendo con Euphoria en la serie y en sus dos capítulos especiales de Navidad en los que el diálogo estaba más presente que la cámara. También encontramos similitudes de estilo con Nación Salvaje (su primera película), pero aquí se nos presenta mucho más seguro, valiente y maduro. Tal vez por el creciente éxito de Euphoria, su último proyecto.

Malcolm & Marie
Zendaya y John David Washington en ‘Malcolm & Marie’

La película fue rodada durante la cuarentena de forma clandestina y es por eso que no hay gran variedad de escenarios ni personajes. Solo están Malcolm, Marie y una casa. La fotografía de Marcell Rév brilla en un relato mucho más narrativo que visual, algo ligeramente complicado cuando hablamos de una simple (y bonita) casa como escenario principal.

Malcolm & Marie comienza con mucha importancia musical y según vamos avanzando en la historia, poco a poco va desapareciendo para mostrar un relato mucha más crudo y humano. La selección musical es exquisita, no solo por ese James Brown del inicio -atención amantes del Jazz, R&B y Soul-, sino también por In a Sentimental Mood, de Duke Ellington con John Contraine (pieza que he escuchado en tres películas de esta temporada) o I Forgot To Be Your Lover de William Bell. También tenemos canciones más «actuales» como Wasted de NNAMDÏ o No Ordinary de Labrinth, con el que ya se contó para dar ritmo a la banda sonora de Euphoria. Y es que esta película comparte mucho con el último proyecto de Levinson. Tenemos una Zendaya que se nota todo el trabajo que lleva detrás con el director por la serie. También vemos nuevas reflexiones sobre la adicción.

A veces, Levinson lleva tan hasta el límite la toxicidad de sus personajes que puede resultar abusivo. No obstante, en el momento en el que ya no puedes más, nos brinda una ligera reconciliación -un poco peligrosa, debemos señalar- para descansar de esas discusiones desasosegantes. La película -llena de incógnitas, guiños, sorpresas- es todo un ensayo sobre los tira y afloja de una pareja tóxica que no termina de encontrar su camino. No debéis perdérosla en su camino hacia los Oscar. Viernes 5 de febrero en Netflix, el mes de los (des)enamorados.

Lo mejor: la evolución del personaje de Marie

Lo peor: que haya gente que se quede en el camino

Nota: 8,5/10

 

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