Inicio Opinión ‘(Dis)enchantment’, la serie que al inicio fue un desencanto

‘(Dis)enchantment’, la serie que al inicio fue un desencanto

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(Dis)enchantment, (Des)encanto en español, es una serie creada por Matt Groening en el año 2018, cuya tercera temporada fue estrenada el pasado 15 de enero de 2021. Ya ha sido confirmada una cuarta temporada tras el cliffhanger final de la tercera.

Esta serie nos presenta a Tiabeanie, más conocida como Bean, princesa de una tierra idílica llamada Utopía (Dreamland en inglés). Bean no es como las típicas princesas que nos ha presentado Disney, ella se sale más del tiesto y quiere romper con todo lo relacionado con su posición real. Es una borracha empedernida, que solo quiere vivir aventuras con sus amigos del alma Elfo y Luci, mientras busca la forma de rebelarse ante lo que su padre y la sociedad le impone.

Con esta premisa de personaje, nos adentramos en unas tramas que, aunque a veces parece que no hay hilo narrativo, nos presentan el conflicto en el que se encuentra Bean en la primera temporada: De pequeña perdió a su madre y no lo ha superado.

Siguiendo este hilo, y sin entrar en spoilers, la segunda temporada de (Dis)enchantment trata de profundizar en quién es Bean y la conexión que tiene con su madre. Y ya por último, esta tercera temporada, sigue reminiscente esa búsqueda de su identidad, añadiéndose el factor de que Bean se tiene que tomarse en serio sus funciones dentro de la realeza y lo que eso conlleva.

Tras esta pequeña introducción os preguntaréis: ¿de qué iba todo esto? Pues sobre la problemática que tuvo su estreno y cómo se ha ido sobrellevando y perfeccionando esos fallos. Y cuál era esa polémica te preguntarás. No te preocupes, te pongo en contexto:

Los personajes de (Dis)enchantment liándola.
Bean, Luci y Elfo liándola en una de sus aventuras.

La primera, y principal, fueron las expectativas que se habían creado con la serie. Todos conocemos el trabajo de Matt Groening, por lo que la mayoría de los fans se esperaba algo como Los Simpson (1989 – Actualidad) o Futurama (1999 – 2013). Y es que claro, hasta el mismo Netflix fue el que la vendió como tal en su teaser, cuya traducción es “Futurama nos presentaba el futuro, Los Simpson el presente y ahora, el pasado”, así que es normal que alguno fuese con ciertas ideas en la cabeza.

(Dis)enchantment rompe con el formato de sitcom que trae estas series mencionadas, llevándolo más al terreno de comedias de animación como Bojack Horseman (Raphael Bob-Waksberg, 2014 – 2020) o Big Mouth (Nick Kroll, 2017 – Actualidad), entre otras.

Además, la serie la vendieron como una comedia loca medieval, que es cierto que tiene sus chistes y locuras, pero da una sensación de que falta algo. Creo que deberían haberlo vendido más como una aventura, antes que una comedia, ya que eso generó, de nuevo, unas expectativas donde el público esperaba cachondeo puro y al final lo que encontramos es algo entretenido con lo que puedes echar la tarde.

Por último, polémica que personalmente comparto, es que inicialmente, las tramas de la serie eran muy caóticas. Presentaban el universo y los personajes con un formato difícil de encasillar, parecía que era una historia sin rumbo alguno. Menos mal que encarriló. pero tomó casi una temporada entera para hacerlo.

Afortunadamente, parece ser que todas estas quejas fueron escuchadas, por lo que sus autores, hicieron mejoras en temporadas posteriores. Aunque en este sentido tengo mis dudas, ¿de veras han hecho caso al fandom o es que querían crear una historia que de veras necesita su tiempo para fraguarse? Sea como sea, la serie ha mejorado bastante.

Y no todo es malo lo que voy a hablar sobre esta serie, a mi parecer tiene cosas también bastante interesantes:

Disenchantment
Bean llevando a cabo su «rol» de princesa.

Para empezar, sus personajes, son el más claro ejemplo de los arquetipos que hemos visto en mil series, pero que funcionan la mar de bien. Luci que es maldad pura como Bart o Bender, Elfo que es el pringadillo con ese toque de picaresca a lo Fry, el Rey Zøg nos recuerda a Homer… Son una combinación explosiva de personajes entrañables, que sabes que  van salir cosas muy interesantes cuando los juntes. Y lo mismo ocurre con los secundarios, que llenan sus tramas , como la del castillo o la de los elfos, de situaciones cómicas y alocadas.

Y no, no me he olvidado de Bean, la he dejado a parte porque quería profundizar un poco más en ella. Es verdad que mucha gente le encuentra similitudes con Leela de Futurama, y sus razones tienen, no soy quien para decir que mienten. A la princesa la representan como el estereotipo de la “anti-feminidad”, esa chica fuerte e independiente que quiere romper con todo lo que la sociedad le impone por ser mujer. De buenas a primeras pensé lo típico de “vaya, ya está un hombre intentando demostrar lo que es una mujer que intenta romper con sus roles de género”. Y durante un tiempo me mantuve con esas ideas, pero, afortunadamente, con el avance de la historia, conociendo mejor a Bean, empiezan a aparecer capas del personaje que son interesantes.

La evolución del personaje de Bean es lenta y sutil, hay que fijarse bien para ver hasta dónde llega su profundidad. Hay un momento en la tercera temporada, en el que el personaje deja de hacer cosas, de enfrentarse a aventuras y simplemente habla. En ese monólogo tan profundo y a la vez tan sencillo, llegas a un punto en el que empatizas con ella. Ahí fue cuando me dije “leñe, esto es lo que necesitaba, un poco de humanidad entre tanta locura”.

Honestamente, en vista de todo lo expuesto en este artículo, creo que el gran problema de esta serie es que hay ciertos momentos en los que parece que no ocurre nada importante y se pierde el hilo de la historia. Hay que encontrar el equilibrio el cachondeo con la narrativa principal.

Y para finalizar, quiero decir que (Dis)enchantment es una serie muy entretenida, te lo pasas genial viéndola. Y tal vez no te rías tanto como con otras, pero la puedes llegar a disfrutar mucho.

Tráiler de la Tercera Temporada, NO VER SI NO HAS VISTO LAS TEMPORADAS ANTERIORES.

 

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