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Crítica – ‘ Gunpowder Milkshake (Cóctel explosivo)’

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Gunpowder Milkshake

Título original: Gunpowder Milkshake

Año: 2021

País: Estados Unidos

Dirección: Navot Papushado

Guion: Navot Papushado, Ehud Lavski

Fotografía: Michael Seresin

Reparto: Karen Gillan, Lena Headey, Carla Gugino, Michelle Yeoh, Angela Bassett, Paul Giamatti, Chloe Coleman

Productora: The Picture Company, Studiocanal, Studio Babelsberg

Género: Acción, Thriller

Ficha en Filmaffinity

Antes de nada, voy a intentar dejar fuera de este texto mi pequeño TOC de adherirme a las traducciones literales y simplemente referirme a Gunpowder Milkshake como tal, obviando el subtítulo que en nuestro país se le ha añadido para dejar claro que esta película tiene más acción que bebidas (no) alcohólicas. Pero a la vista de que mi pedantería no tiene límites no prometo nada querido lector. Comencemos pues.

Navot Papushado (Big Bad Wolves, The ABCs of Death 2) sale por primera vez de su Israel natal para dirigir y escribir este thriller de acción estilizado con toques de humor algo discutibles, perteneciente a la lista de producciones de presupuesto medio que cada vez escasean más y que a mí me resultan más interesantes e incluso beneficiosas, en otros aspectos, para la industria. Sin embargo, no lo digo porque esta película sea precisamente el nuevo adalid de las palabras que acabo de anunciar. De hecho, Gunpowder Milkshake o Batido de pólvora dista mucho de ser una gran película en la estela de sus referentes más actuales como lo puede ser la saga John Wick (Stahelski, 2014, 2017, 2019). Aun así, hay ciertas cosas a favor que me gustaría destacar.

Y es menester que la primera de ellas sea su potentísimo reparto: Lena Heady (correcta, sin más), Carla Gugino (mi eterna crush), Michelle Yeoh (que bien se desenvuelve esta mujer la pongan dónde la pongan), Angela Basset (modo Bad Motherfucker) y Paul Giamatti (un actor que siempre desaprovechan en este tipo de producciones). Todos ellos acompañando y acomodando a la siempre seria, pero con una vis cómica con la misma proyección de futuro que su carrera, Karen Gillan. Que tiene bastante carisma como protagonista de una historia de este calibre y se nota mucho su paso por las cintas de Marvel en las escenas de acción. Como la primera de todas en la bolera dónde, aparte de robar la chaqueta que llevará el resto del metraje y por la que yo también mataría, se vale únicamente de una maleta para combatir a tres asesinos como ella (Jackie Chan vibes).

Gunpowder Milkshake
Fotograma de ‘Gunpowder Milkshake’

No obstante, por una de cal luego te viene una de arena (espera, ¿cuál es la buena?). Porque el director israelita, en su guion coescrito con Ehud Lavski, presenta una idea poco o nada original que sólo siembra una base argumental bastante manida y casi irrelevante para su trasfondo sobre la dificultad de las relaciones madre-hija dentro de un entorno marcadamente adulto y violento, también desarrollado con demasiado artificio emocional y un feminismo vacuo. Aspectos que se ven a su vez compensados de manera progresiva por sus escenas de acción. Que no son para enmarcar, pero sí para disfrutar. Ya sea por la intención de algunos detalles técnicos con la cámara (pantallas partidas, planos aberrantes) o por el disfrute de ver como le aplastan la cabeza a un tío con la escultura de una muela.

Aunque si algo deja bien claro su director, dejando a un lado las claras referencias estilísticas, es que se ha visto la filmografía entera de Quentin Tarantino (les reto a encontrar el guiño que le hace a Reservoir Dogs). Bien por el uso que intenta darle a ciertas canciones, que es lo que más funciona para mí de la cinta; o bien por su afinidad a darle a ciertas secuencias, previas al deleite de ver a la gente batirse en duelo, un aire de Wéstern. En una de ellas me atrevería a decir incluso que Haim Frank Ilfman intenta emular un tema de Ennio Morricone para la banda sonora.

Y ya sólo con eso, aun teniendo problemas de timing cómico que parece copiar todo producto comercial dónde parece haber mucho pavor por adoptar un tono monocromático, yo a esta película le digo: Sí… pero a medias.

Lo mejor: Su pseudo-climax en la biblioteca, con Carla Gugino a lomos de una torreta mientras suena de fondo Janis Joplin.

Lo peor: Que tardas bastante en entrar en la propuesta aun dejándote llevar.

Nota: 6,5/10

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