‘Las 3000 maravillas’, humor único al más puro estilo de Sevilla

 

Título original: Las 3000 maravillas

Año: 2026 

Duración: 85 min

País: España

Director: Carmen Perona Cabrera 

Guion: Carmen Perona Cabrera, Alberto Prados, Álex Sánchez Ballestín 

Reparto: Juan Amodeo, Candela Cruz, Javier Hernández, Cristina Medina, Javier Muga, Paula Gallego

Compañías: OJÚ Producciones 

Género: Comedia

El humor español en el ámbito cinematográfico ha evolucionado mucho a lo largo de los años. En sus inicios, predominaban las comedias costumbristas, centradas en situaciones cotidianas y personajes estereotipados. Durante la época del franquismo, el humor estaba condicionado por la censura, por lo que se utilizaban más los dobles sentidos y las situaciones cómicas. Con la llegada de la democracia, el cine español comenzó a tratar temas más libres y atrevidos. Actualmente, el humor cinematográfico español es muy variado y combina la comedia tradicional con la sátira social, el humor absurdo y temas de actualidad.

Y dentro de este humor absurdo con sátira llega “Las 3000 maravillas” una película que nos cuenta cómo Pablo, un chico rarito, tímido y obsesionado con analizar los riesgos que conlleva cualquier situación, lleva un año esperando para asistir a un macro evento de anime. Cuando llega el gran día, su conflictivo hermano le pide un favor de vida o muerte: tiene que ir a “Las Tres Mil Viviendas”, el barrio más peligroso de Sevilla, a recuperar una mochila. Pablo tendrá que decidir si pone su vida en peligro para salvar a su hermano o asistir al evento que lleva todo el año esperando. 

“Las 3000 maravillas” es, ante todo, una comedia única dentro de su estilo. Desde el principio destaca por su ritmo dinámico y por la gran variedad de personajes que se nos presentan a lo largo de la historia. La película nos introduce en un barrio de Sevilla lleno de personalidades muy diferentes, cada una con sus propias peculiaridades, lo que hace que la trama esté constantemente en movimiento y que siempre esté ocurriendo algo. Uno de los aspectos más destacables de la película es precisamente su capacidad para no tomarse demasiado en serio a sí misma. Se trata de una comedia absurda, de esas en las que las situaciones pueden ir empeorando cada vez más y en las que cualquier cosa, por ridícula que parezca, puede acabar sucediendo. Esto hace que sea una película especialmente entretenida para aquellos espectadores que disfrutan de un humor más exagerado, caótico y disparatado.

Sin embargo, curiosamente, uno de sus mayores puntos fuertes también puede convertirse en uno de sus principales problemas. En algunos momentos, la película lleva tanto al extremo ciertas situaciones o personajes que puede llegar a resultar demasiado caricaturesca. Hay escenas en las que el humor funciona muy bien y consigue su objetivo, pero en otras ocasiones da la sensación de que se fuerza demasiado la situación, haciendo que algunos momentos no terminan de encajar del todo o que resulten menos naturales de lo que podrían haber sido. A pesar de esto, la película sigue siendo disfrutable y entretenida. Quizás tenía potencial para desarrollar algunas ideas de una manera más profunda o conseguir un mayor equilibrio entre el humor absurdo y una historia más sólida, pero eso no impide que sea una experiencia divertida. Sus personajes, su ritmo y la forma en la que aprovecha su ambientación hacen que la película tenga una personalidad propia.

Como conclusión, aunque no es una película perfecta y presenta algunos excesos en su manera de desarrollar el humor, “Las 3000 maravillas” consigue ser una comedia diferente y con personalidad. Además, siempre es interesante y agradable ver cine hecho en Sevilla y ambientado en sus barrios, algo que aporta una identidad especial a la película y la hace aún más cercana para el público de la ciudad.

Juan Amodeo y Candela Cuz en «Las 3000 maravillas»