‘Boiúna: La leyenda del amazonas’, la selva tiene algo que ofrecer

 

Título original: Beware Boiúna.

Año: 2026.

Duración: 104 min.

País: Estados Unidos.

Director: Mike P. Nelson.

Guion: Tony Giglio, Alan B. McElroy, Mike P. Nelson.

Fotografía: Nick Junkersfield.

Música: Stephen Lukach.

Reparto: Kiana Madeira, Jessica Rothe, Logan Marshall-Green, Juan Pablo Shuk.

Compañías: Constantin Film, JB Pictures, Jaguar Bite. 

Distribuidora: Top Film Distribution.

Género: Acción. Terror. Aventuras | Medicina. Naturaleza. Animales. Serpientes.

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Hace solo unos meses llegaba a cines el remake de la mítica película de Anaconda, titulado con el mismo nombre “Anaconda”, un seudo remake protagonizado por Paul Rudd y Jack Black que supuso no sólo una película sin gracia y sin nada que ofrecer. Sí no que además tampoco servía como propio remake, o como propia película de serpiente gigante en la selva. Por eso resulta bastante satisfactorio ver cómo por fin tenemos una película que sí cumple con esas características. 

“Boiúna: La leyenda del amazonas”, no es ni mucho menos un remake de Anaconda, pero la película cuenta la historia de un equipo de jóvenes médicos que inicia una misión humanitaria local en un barco por la selva amazónica, pronto queda claro que no todo en la selva se alegra de verlos. En un entorno ya de por sí hostil, su llegada no deseada también ha despertado a un depredador primigenio y de proporciones mitológicas que se creía extinto desde hace mucho tiempo: el ‘Boiúna’. 

“Boiúna: La leyenda del Amazonas” es, sin duda, lo que yo llamaría una película cumplidora. No es una película que destaque especialmente por ningún apartado en concreto ni que busque reinventar el género, pero sí sabe muy bien lo que quiere ofrecer y, lo más importante, consigue cumplir con ello. Es una de esas películas que no aspiran a ser mucho más de lo que son, que conocen sus propias limitaciones y que, dentro de sus posibilidades, consiguen ofrecer una experiencia bastante entretenida. Al final, estamos aquí para disfrutar de una serpiente gigante sembrando el caos en mitad del Amazonas, y en ese sentido la película sabe perfectamente a qué juega. Entonces claro en ese sentido, su primer acto es la parte más floja de todo el conjunto. No diría que sea malo como tal, pero sí que es el tramo que menos interés despierta y en el que más cuesta entrar en la historia. Es precisamente aquí donde la película dedica más tiempo a presentar a sus personajes, los cuales carecen de demasiada personalidad y, siendo un poco acartonados. Eso tampoco significa que el desarrollo de los personajes sea necesariamente un error, porque entiendo que la película necesita dedicarle cierto tiempo a presentar a sus protagonistas antes de ponerlos en situaciones más complicadas. Sin embargo, en una producción de estas características, ese desarrollo siempre termina pasando a un segundo plano. Al fin y al cabo, es simplemente el trampolín que nos lleva hasta lo que realmente queremos ver. Y, por suerte, cuando la película empieza a dejar de lado las presentaciones y se centra en explotar su principal atractivo, es cuando verdaderamente comienza a funcionar.

Kiana Madeira como Lena en ‘Beware Boiúna’ (Foto: Top Film Distribution)

A partir de ahí, “Boiúna: La leyenda del Amazonas” gana bastante y nos regala algunos momentos realmente interesantes. No solo por la presencia de Boiúna, que es evidentemente el gran reclamo de la película, sino también por la manera en la que se aprovecha todo el entorno amazónico. La selva no es únicamente un escenario en el que suceden las cosas, sino que acaba teniendo una presencia importante dentro de la experiencia. Esa sensación de estar en un lugar enorme, salvaje y peligroso ayuda a construir una atmósfera que le sienta bastante bien a la película y que consigue darle personalidad propia, hay momentos en los que el propio entorno consigue robarle algo de protagonismo. La inmensidad de la selva, la sensación de peligro constante y la forma en la que los personajes tienen que desenvolverse en ese espacio hacen que la película encuentre situaciones bastante resultonas. 

La película sabe cuándo apostar por la tensión, cuándo dejar que la criatura entre en escena y cuándo recurrir directamente a la acción. Puede que no todas estas secuencias tengan el mismo impacto y que algunas funcionan mejor que otras, pero hay una intención bastante clara de mantener el ritmo y evitar que la experiencia se vuelva demasiado monótona. Y eso, en una película de este tipo, se agradece muchísimo. Es cierto que los efectos especiales flojean en determinados momentos, sin embargo, tampoco me parece algo especialmente molesto ni un problema que llegue a arruinar la experiencia. La película hace un esfuerzo bastante evidente por sacar partido a sus recursos y, aunque no siempre consigue disimular sus carencias, sí logra que estas no se conviertan en el centro de atención. Al final, hay una diferencia entre una película que tiene poco presupuesto y otra que parece no saber qué hacer con él, y creo que esta sale bastante bien parada en ese aspecto.De hecho, creo que parte de su encanto está precisamente en eso: en saber jugar sus cartas y no intentar aparentar algo que no es. 

Como conclusión, considero que es una película muy entretenida, con momentos bastante potentes y que sabe aprovechar sus principales atractivos para ofrecer una experiencia más que digna. Tiene personajes bastante olvidables, un primer acto que podría funcionar mejor y unos efectos especiales que, en ocasiones, evidencian demasiado sus limitaciones, pero también cuenta con una buena cantidad de escenas interesantes, momentos de tensión bien resueltos y una ambientación que juega a su favor. No es una película que me haya dejado con la boca abierta ni que vaya a recordar durante mucho tiempo, pero tampoco creo que lo necesite para cumplir con su cometido.

Logan Marshall-Green como Brennan en ‘Beware Boiúna’ (Foto: Top Film Distribution)

Hablando mal y pronto, “Boiúna: La leyenda del Amazonas” se lleva el sello de película aprobadísima para apagar el cerebo. Una de esas que te pones un domingo después de comer, sin demasiadas expectativas, para disfrutar de una serpiente gigante haciendo de las suyas en mitad de la selva. Una película perfecta para pasar un buen rato, dejarse llevar por lo que propone y, cuando terminen los créditos, echarse una buena siesta con la conciencia bien tranquila. Porque no todas las películas tienen que ser una obra maestra, y a veces basta con que sepan entretenerte, ofrecerte unos cuantos momentazos y hacer que el rato que has pasado viéndolas merezca la pena. Y, para mí, esta lo consigue de sobra.

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LO MEJOR: LO MOMENTOS CON BOIÚNA, LA ACCIÓN Y LO FÁCIL QUE ES DISFRUTAR.
LO PEOR: SU PRIMER ACTO Y LAS LIMITACIONES DE PRESUPUESTO.
6.5