‘Whalefall’, un infierno tan profundo como interno

 

Título original: Whalefall.

Año: 2026.

Duración: 105 min.

País: Estados Unidos.

Director: Brian Duffield.

Guion: Brian Duffield, Daniel Kraus.

Fotografía: Aaron Morton.

Música: Joseph Trapanese.

Reparto: Austin Abrams, Josh Brolin, Elisabeth Shue, John Ortiz, Jane Levy, Emily Rudd. 

Compañías: Imagine Entertainment, 3 Arts Entertainment.

Distribuidora: 20th Century Studios.

Género: Thriller | Supervivencia. Submarinismo / buceo. Orcas / Ballenas. Aventuras marinas. Paternidad 

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La novela “Whalefall”, escrita por Daniel Kraus, fue publicada en el año 2023 por la editorial estadounidense MTV Books. Se trata de una obra que combina el suspense, el terror y la supervivencia con un profundo trasfondo psicológico y emocional. La novela consiguió destacar por ofrecer una propuesta diferente dentro del género de suspense y terror. 

Y ahora tres años después llega su versión cinematográfica de la mano del cineasta Brian Duffield, la película cuenta la historia de Jay que tras la muerte de su padre, se sumerge en la costa central de California en busca de sus restos. En esa búsqueda, es tragado por una ballena. Atrapado en su interior y con solo una hora de oxígeno restante, Jay se da cuenta de que las lecciones que su padre le enseñó pueden ser la clave para escapar. 

“Whalefall” es ya una de las mayores sorpresas que me he llevado este año. Tenía muchísimas ganas de verla por lo interesante y llamativa que me parecía su premisa, pero lo que me he encontrado ha sido bastante más de lo que esperaba. Una película profunda, entretenidísima y que consigue transmitir una sensación de angustia y asfixia que pocas veces he experimentado de una forma tan efectiva. Porque sí, la idea de un hombre atrapado dentro de una ballena, con menos de sesenta minutos para encontrar una salida, ya es de por sí lo suficientemente potente como para llamar la atención, pero lo verdaderamente interesante es todo lo que la película consigue construir alrededor de ella. Una de las cosas que más me han gustado es lo directa que resulta desde el primer momento, nos da la información justa para entender quiénes son, cuál es su situación y qué es lo que está en juego, y a partir de ahí deja que la propia historia se encargue de desarrollar todo lo demás. Es una decisión que le sienta especialmente bien, porque permite que la película avance con bastante agilidad sin renunciar por ello a su componente más emocional. Buena parte de ese trasfondo recae sobre su protagonista y, especialmente, sobre la relación que mantiene con su padre, esta relación es, para mí, uno de los grandes puntos fuertes de la película. Poco a poco vamos descubriendo más sobre ese vínculo, sus heridas y todo aquello que ha quedado sin resolver, consiguiendo que la historia adquiera una dimensión emocional mucho mayor de la que cabría esperar en un principio. No estamos simplemente esperando a ver si consigue sobrevivir, sino que también queremos entenderlo, conocerlo mejor y descubrir qué significa para él enfrentarse a una situación tan extrema.

Por supuesto, tampoco hay que olvidar que la película tiene una premisa que es una auténtica barbaridad. Un hombre engullido por una ballena, atrapado en un espacio del que parece prácticamente imposible escapar y con una cuenta atrás que no deja de avanzar, una premisa que consigue trasladarse a la pantalla de una manera tremendamente efectiva. La película sabe aprovechar las posibilidades de su planteamiento y convierte ese espacio en una auténtica pesadilla, jugando constantemente con la sensación de que cualquier movimiento puede ser el último. El aprovechamiento del espacio me parece especialmente destacable. La película consigue que el interior de la ballena se sienta como un lugar hostil, incómodo y completamente asfixiante, donde cada decisión tiene sus consecuencias y donde nunca parece haber suficiente espacio para respirar, ni en el sentido literal ni en el figurado. Y eso es algo que valoro muchísimo, porque no basta con poner a un personaje en una situación peligrosa para que el espectador sienta tensión, hay que saber transmitir esa sensación, hacer que el espacio importe y conseguir que cada obstáculo se perciba como una amenaza real. En ese sentido, la película funciona de maravilla. Hay momentos en los que estás prácticamente con las uñas clavadas en el asiento, esperando a ver qué va a ocurrir, sabiendo jugar con los tiempos, con la incertidumbre y con esa sensación constante de que el margen de error es cada vez más pequeño. Y cuando decide apretar un poco más las tuercas, consigue que la experiencia sea todavía más angustiosa.

Austin Abrams como Jay en ‘Whalefall’ (Foto: 20th Century Studios)

Además, creo que el componente visual juega un papel fundamental en todo esto. Es una película visualmente muy potente, capaz de aprovechar su particular escenario para construir imágenes que resultan tan fascinantes como incómodas. No es solo una cuestión de mostrar algo impresionante en pantalla, sino de utilizar las imágenes para reforzar lo que siente el protagonista y hacer que nosotros también experimentemos esa sensación de vulnerabilidad. Pero “Whalefall” no se queda únicamente en el espectáculo ni en la tensión que genera su premisa, es una película con varias capas, que sabe combinar su faceta más directa y entretenida con una historia emocional que tiene bastante más que ofrecer de lo que parece a simple vista. 

Sin duda, como ya he dicho es una de las grandes sorpresas de este año y especialmente a quienes disfruten de las historias de supervivencia que saben combinar el espectáculo con algo más profundo. Es, directamente, un auténtico infierno para los talasofóbicos y los claustrofóbicos. Y, sinceramente, pocas cosas mejores se me ocurren para una película que pretende meterte de lleno en una pesadilla de la que parece imposible escapar.

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LO MEJOR: COMO UTILIZA SU GRAN ESPACIO Y LA PROFUNDIDAD QUE PROPONE.
LO PEOR: EN MOMENTO SE VUELVE DEMASIADO INTENSA Y FILOSÓFICA.
8