Título original: Weapons.
Año: 2025.
Género: Thriller, Terror, Intriga.
Duración: 128 minutos.
País: Estados Unidos.
Dirección: Zach Cregger.
Guion: Zach Cregger.
Reparto: Julia Garner, Josh Brolin, Alden Ehrenreich, Austin Abrams y Benedict Wong.
Fotografía: Larkin Seiple.
Música: Ryan Holladay, Hays Holladay y Zach Cregger.
Compañías: New Line Cinema y Warner Bros.
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En 2022, Disney+ estreno «de tapadillo» una pequeña cinta de terror llamada Barbarian. Dicha cinta acabó siendo un éxito de visualizaciones y crítica, siendo una de las cintas de terror más importantes del año. Este viernes, 3 años después, Zach Cregger vuelve a estrenar película, esta vez en salas, ¿conseguirá replicar su éxito?
Barbarian tenía muchas virtudes (tenía un inicio y desarrollo muy bien llevado, construyendo un relato sólido y sin tópicos), pero también muchos defectos (su tercer acto derrumbaba todos los aspectos positivos comentados anteriormente, rematando la historia con tópicos y copias a otras cintas del género). Es por ello que Weapons se siente como un salto de calidad en Cregger, porque potencia sus virtudes y aplaca sus errores.

Aunque el género de terror lleva ya unos años destacando, creciendo y superándose a sí mismo, algo que suele ocurrir en este es que pocas veces la película en sí está a la altura de la premisa (ejemplos prácticos de ello serían Heretic o La Acompañante). Esto no ocurre en Weapons, y esa es su gran virtud, saber potenciar una premisa tan atractiva.
El simple concepto de que una clase de alumnos entera (salvo uno) desaparezcan misteriosamente la misma noche exactamente a la misma hora y no se vuelva a saber nada de ellos es muy potente, ¿cómo consigues continuar a partir de aquí? Jugando dos cartas importantísimas: construyendo buenos personajes y haciendo que el terror se combine con el thriller.
Es un placer enorme contar con personajes que se alejan de los estereotipos del género y contar con personajes que representan gente real y creíble. Pongamos el personaje de Julia Garner, sientes y te crees todos los miedos e incógnitas que representa esta profesora de primaria a la cual se le han esfumado todos sus alumnos. No solo eso, sino que entiendes sus motivaciones para actuar de esa determinada manera una vez ocurren ese acontecimiento. Lo mismo con el personaje de Josh Brolin, un padre de familia afectado por la desaparición de su hijo, el cual está dispuesto a todo hasta llegar a la verdad.
Ni ellos, ningún otro personaje de la cinta toma decisiones irracionales, estúpidas o carentes de sentido a lo largo de la cinta. No son personaje prototípicos dentro de una película de terror, son personajes reales viviendo una película de terror.

El otro punto a favor, como comentaba, es su acercamiento al thriller, característica que la diferencia y la hace espacial. Esta característica es fácil de comprobar cuando intentamos comparar Weapons con alguna película reciente, no nos vendrán a la mente películas de terror, pero sí thrillers. Prisioneros o Perdida son dos títulos que me venian a la cabeza mientras la veía, ya que la cinta da mucho más peso al QUE HA PASADO (donde están los niños) que al CÓMO HA PASADO (su vertiente fantástica o de terror).
La herramienta que usa Cregger para crear esta atmosfera es narrar la historia a través de una estructura de ‘Rashomon’, narrar un mismo suceso varias veces desde perspectivas diferentes, donde cada personaje cuenta su propia versión de los hechos mientras la propia historia va avanzando. De esta manera nuevos misterios van apareciendo y resolviéndose y, como decía anteriormente, podemos entender mejor el porqué de cada personaje.
Es entendible que muchos amantes del terror se sientan engañados ante esta virtud, o que no cumpla con sus expectativas al sentarse ante «una película de terror» (aunque no quiero que se malinterprete: terror, fantasía y sangre hay), pero para el público medio será un acierto muy agradable.

Sería injusto acabar esta crítica sin hablar de dos pegas que tiene la cinta. Por un lado, su fotografía. En momentos diurnos (o cuando en la oscuridad hay algún tipo de «juego de luces») esta es bastante satisfactoria, pero cuando las secuencias ocurren en exteriores nocturnos o en interiores sin luz, su fotografía es extremadamente oscura. Esto debilita mucho el susto o la tensión que pretende generar la cinta, ya que no se puede temer aquello que no se puede ver (y que hace preguntarnos, si en una sala a oscuras en una pantalla gigante 4K no vemos bien lo que se proyecta, ¿cómo se verá en nuestros hogares?).
A su vez, aunque todo el relato es muy coherente y está muy bien construido, sí que hay determinadas «inverosimilitudes» que se cuelan en la historia que el espectador «ha de comprar» aunque sean difíciles de creer (decirlas sería caer en terreno spoiler, pero en cuanto el lector vea la película, sabrá a lo que me refiero). Al final, estas concesiones son una característica más del género de terror, pero es una lástima porque sin estos pequeños «fallos» la película alcanzaría un nivel aún mayor.


