
El actor y director Viggo Mortensen ha presentado ayer en el patio del Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (CICUS) el poemario Otra noche en alta mar (One more night at sea), obra del desaparecido crítico de arte, editor y profesor de literatura norteamericana Kevin Power. El acto, en el que también participó su viuda, Mónica Carballas, se planteó como un homenaje institucional que reivindicó la trayectoria intelectual del autor y su estrecha vinculación con Sevilla.
La presencia de Mortensen aportó proyección internacional a la iniciativa. Además de su carrera cinematográfica, el actor es responsable de Perceval Press, sello que ha publicado la obra. Fundada en 2002 tras su participación en la trilogía de El Señor de los Anillos, la editorial se centra en libros de arte, crítica literaria y poesía, con la intención de dar visibilidad a autores poco difundidos. “No publicamos muchos libros, pero son cosas que, si no lo hacemos nosotros, no sé si alguien lo va a hacer”, explicó Mortensen, quien también subrayó el carácter artesanal y minucioso de sus ediciones. «Un trabajo así, tan minucioso, no creo que lo hubiera hecho otra editorial.»
Pero más allá del gesto editorial, su intervención dejó entrever una reflexión más amplia sobre el valor de las historias en el presente. Para Mortensen, siguen siendo necesarias aquellas que nacen del coraje y de la conciencia crítica. “Cuando alguien demuestra valentía, especialmente en tiempos en los que alzar la voz contra las injusticias no siempre es fácil, algo que ha ocurrido en todas las épocas, esas son las historias importantes”, señaló. Relatos que, en sus palabras, ofrecen “un poco de esperanza” y recuerdan que merece la pena “luchar por lo justo, por lo honesto y mantener cierta compasión hacia los demás”.
La jornada, presidida por la rectora de la Universidad de Sevilla, Carmen Vargas, congregó a distintas figuras del ámbito cultural y artístico, entre ellas el pintor Curro González y los traductores Ignacio Fernández Rocafort y Andrés Catalán. Estos últimos participaron en un coloquio que permitió al público adentrarse en las claves y singularidades de una obra que oscila entre lo íntimo y lo intelectual. Un encuentro que alcanzó uno de sus momentos más álgidos con la lectura de varios de los poemas de Power.
Durante el encuentro, el cineasta quiso destacar al autor como “un francotirador benévolo, siempre brillante”, y resaltando su generosidad a la hora de compartir conocimiento. El acto sirvió también para poner en valor una faceta menos conocida del autor: su poesía, desconocida durante años por su dedicación al ámbito artístico y su labor como subdirector del Museo Reina Sofía.

Mortensen también aprovechó la ocasión para referirse al CICUS como un “oasis cultural” y “una joya” dentro de la ciudad. Entre sus fondos destaca la colección bibliográfica de Power, compuesta por más de 4.200 volúmenes y donada a la Universidad de Sevilla el pasado año. La muestra incluye publicaciones de poesía en inglés de los años sesenta y setenta que influyeron en su obra, así como ejemplos de la edición poética underground de la época.
Por su parte, Carballas explicó que el volumen, publicado en edición bilingüe, reúne 15 libros y colaboraciones breves de carácter artesanal, e incorpora además textos inéditos escritos entre 2011 y 2012, en los que el autor dejaba entrever un presentimiento de su propia muerte. La rectora, Carmen Vargas, agradeció a la familia la donación a la institución de una colección bibliográfica de más de 4.200 volúmenes, subrayando su valor para la comunidad universitaria.
Este fondo, recientemente catalogado por la Biblioteca Rector Antonio Machado, podrá consultarse en el Laboratorio de Investigación Cultural del CICUS, un espacio inaugurado en diciembre de 2024 con el objetivo de acoger proyectos dedicados al análisis del mundo contemporáneo y dar apoyo a investigadores.
La jornada se cerró con una firma de libros. Ya en un ambiente más distendido y cercano, el público pudo intercambiar unas palabras con Viggo Mortensen y llevarse un recuerdo del encuentro, mientras el acto se prolongaba en pequeños gestos: dedicatorias escritas con calma, conversaciones improvisadas y miradas cómplices entre quienes habían compartido la experiencia.
Poco a poco, el CICUS fue recuperando su pulso habitual, dejando tras de sí la sensación de haber asistido a algo más que una presentación literaria: un espacio de encuentro donde la palabra sirvió como puente entre generaciones, donde la memoria de Kevin Power volvió a tomar forma a través de sus versos y donde la cultura se reafirmó como un lugar compartido, vivo y en constante diálogo.



