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‘The Promised Neverland’, una falsa promesa

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'The Promised Neverland'

Título original: Yakusoku no Neverland

Año: 2019

Episodios: 23

Duración: 20 min.

País: Japón

Autor de la obra original: Kaiu Shirai/Posuka Demizu

Dirección: Mamoru Kanbe

Guión: Oono Toshiya (Manga: Kaiu Shirai)

Música: Takahiro Obata

Productor: Yuichi Fukushima, Estudio CloverWorks

Género: Fantasía oscura, Suspense, Misterio, Aventura

Ficha en Filmaffinity

Treinta años de carrera de Mamoru Kanbe como director de series de animación japonesa y la supervisión en la adaptación del autor Kaiu Shirai prometían un exitoso desarrollo de la obra en el formato animado. Los trabajos previos del director evidencian la capacidad del mismo para hacerse cargo de títulos de gran calibre como Elfen Lied. Sin embargo, The Promised Neverland es el resultado de un cúmulo de malas decisiones e innovaciones innecesarias llevadas a cabo con el afán de satisfacer mediante el anime el descontento de algunos fans respecto al desenlace del manga.

La adaptación de Kanbe nos muestra una considerable fidelidad con la obra original durante la primera temporada. En esta, se nos sitúa en el orfanato Grace Field en el que conviven niños y una cuidadora a la que llaman “mamá». El amor mutuo da lugar a una atmósfera de felicidad, paz y tranquilidad que no tarda en desvanecerse; un descubrimiento profundamente oscuro destapa la mentira a la que los niños están sometidos y que les obliga a trazar una ruta de escape de su propio hogar. 

Partiendo del contexto de un orfanato que para los infantes lo es todo, resulta contradictorio el deseo de estos de partir del recinto que tanto amaban. Tal contradicción se disipa en el momento en el que la obra muestra la realidad; los orfanatos son factorías humanas y los niños son comida. En un mundo dividido entre humanos y demonios, esta dualidad de especies llegó a un pacto de no agresión. Sin embargo, para garantizar la preservación de la raza demoníaca, una de las condiciones fue la suministración de humanos (su alimento). La solución es la construcción de un sistema de granjas en las que el alimento permanecerá hasta que una familia de acogida aparezca, nótese el doble sentido.

The Promised Neverland plantea un paralelismo entre nuestra relación con los animales y el consumo de humanos por parte de los demonios. ¿Existe justificación moral para matar a animales por el mero hecho de ser una especie ‘superior’? En caso afirmativo, cabe destacar otro planteamiento para el espectador: ¿No resulta desconcertante, pues, nuestra interpretación antagónica de la raza demoníaca en la serie que tiene una percepción moral semejante a la nuestra?

Ante esta coincidencia de criterio, el espectador puede intentar excusarse para diferenciarse de una representación tan extravagante como es la de los demonios. No obstante, si los animales son tratados como tales y gozan de una buena vida, se puede considerar que su consumo está justificado. Sin embargo, los niños en Grace Field son extremadamente felices, hecho que, aplicando la misma filosofía, justifica que sean alimento de una raza superior. 

La adaptación audiovisual desaprovecha tal oportunidad en una segunda temporada decadente, vacía y abstracta. En esta segunda entrega, se presencia un ritmo de narrativa excesivo, dejando de lado arcos argumentales enteros del trabajo de Kaiu Shirai con un impacto narrativo trascendental e influencia notoria en los personajes. 

En referencia a los personajes; se desaprovecha el potencial que tenían la gran mayoría. Aún así, se podría destacar el interesante caso de Norman, un ser de luz que se ve corrompido por un aislamiento al que es sometido, entre otras cosas realmente inquietantes no mostradas en el anime. Cabe remarcar la admirable evolución de personaje con la que cuenta, puesto que esa característica de harmonía desaparece. En contraposición, entra en escena un ser nublado por la necesidad de poner fin a la raza que le amenaza mediante el genocidio de la misma.

La ambientación en la primera entrega del anime es, sencillamente, magnífica. La dirección y producción consiguen transmitir al espectador la heterogeneidad de emociones que los personajes viven en el orfanato; tensión, miedo, ansiedad o presión son una muestra que define una primera temporada caracterizada por el misterio. Debido a la dirección de la narrativa, en la segunda temporada es imposible mantener ese entorno tan particular. A todo esto, la animación a nivel técnico es correcta. Sin embargo, hubiera sido conveniente dar un tono más oscuro a nivel visual para manifestar la tónica de la obra original.

The Promised Neverland concluye siendo una adaptación fallida; un potencial derrochado por una adaptación apresurada, incoherente y sin fundamentos. Una experiencia única que se quiebra drásticamente cuando en la segunda entrega adaptan 144 capítulos de manga en 11 episodios de anime.

Lo mejor: El clima de la primera temporada y su cautivador relato.

Lo peor: Una adaptación pésima que deriva en una dirección de la historia precipitada y el desperdicio de la obra y sus personajes.

Nota: 4/10

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