‘Scream 7’, la nostalgia como recurso narrativo

 

Título original: Scream 7

Año: 2026

Duración: 114 min.

País: Estados Unidos

Director: Kevin Williamson

Guion: Kevin Williamson, Guy Busick. Historia: James Vanderbilt, Guy Busick

Música: Marco Beltrami

Fotografía: Ramsey Nickell

Reparto: Neve Campbell, Courteney Cox, Isabel May, Jasmin Savoy Brown, Mason Gooding, Anna Camp, Joel McHale, Mckenna Grace, Michelle Randolph, Jimmy Tatro, Asa Germann, Celeste O’Connor, Sam Rechner, Ethan Embry, Timothy Simons, Mark Consuelos, Matthew Lillard.

Productora: Paramount Pictures, Spyglass Entertainment, Project X Entertainment, Radio Silence, Outerbanks Entertainment.

Distribuidora España: Paramount Pictures Spain.

Género: Terror | Terror adolescente. Slasher. Secuela.

Crítica en Letterboxd

Cada estreno de una nueva entrega de la franquicia Scream es todo un acontecimiento para el fandom más fiel desde hace ya tres décadas. Buena prueba de ello fue la premiere celebrada ayer en Madrid, donde la expectación ante este fenómeno cultural recordaba al inicio de Scream 2, cuando el metacine, gracias a Puñalada, nos regaló uno de los momentos más memorables del género.

A lo largo del metraje quedó patente que los gritos, aplausos y risas nacían más de la emoción y el recuerdo de los espectadores que de lo que realmente ofrecía esta séptima película. Eso sí, ver de nuevo a Ghostface siempre es como volver a casa, a nuestro Woodsboro. Pero ¿Ghostface sigue vivo más allá de la nostalgia?

Scream 7 atravesó una preproducción turbulenta antes de que Kevin Williamson, guionista de la primera, segunda y cuarta entrega, se pusiera por primera vez tras las cámaras como director. Pese a haber sido el encargado de cimentar la saga junto al gran Wes Craven, tenía por delante un gran reto: superar Scream VI, una de las entregas más revitalizantes a nivel personal.

Vayamos al grano, sin desgranar demasiado.

Continuando con un tono menos profesional dadas las circunstancias, es flipante que la estructura de: opening scene, presentación de personajes nuevos, giro argumentativo y secuencia final explicativa siga funcionando como un mecanismo perfectamente reconocible.

Si hablamos del opening, que ya es una película en sí misma, en Scream 7 cumple a la perfección con la cuota de gore, humor y tensión, aunque sin colarse en el top 3 de la saga. Es como si todos los tópicos bien llevados de la franquicia estuvieran compensados de manera sublime en esta intro, en la que la tipografía del título original se conserva para comenzar la historia con un guiño claro a la primera.

Sidney Prescott (Neve Campbell), superviviente y madre de Tatum (Isabel May) —nombre elegido en homenaje al personaje que nadie olvida y al que dio vida, y muerte, Rose McGowan—, juega un nuevo rol que da la impresión de querer separarse de la etiqueta de scream queen o final girl. El personaje ya parece cansado de tanto protagonismo; al fin y al cabo, se hace hincapié con desdén en que no estuvo en Nueva York, como si Sidney no hubiera tenido ya suficiente con su famosa prima Jill Roberts.

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Fotograma de ‘Scream 7’ (Foto: Paramount Pictures)

Junto a ella aparece también el marido y padre que, si se realizara un estudio psicológico, podría reducirse al ninja guardaespaldas de la jefatura de policía, que se suma a diversos personajes que no sirven ni para crear sospechas contundentes.

Pero, y en este caso los «peros» son buenos, hay dos secuencias rodadas con maestría, bien diferenciadas en tiempo y ritmo, que están muy por encima de la media del género. Una de ellas muestra a madre e hija escapando y ofreciéndole a Gale Weathers la aparición más espectacular y teatralizada, en el mejor de los sentidos, dando paso a un giro argumentativo tan sorprendente como escalofriante que sirve de nexo para ofrecer una media hora clavabutas. Eso es Scream. El Scream que nos gusta.

Tras jugar al despiste del gato y el ratón con deepfakes y herramientas de IA hiperdesarrolladas, llega la segunda secuencia, curiosamente semejante a la persecución sufrida por Helen Shivers en Sé lo que hicisteis el último verano (Gillespie, 1997). Y es aquí donde Williamson continúa elevando el relato justo en el punto en el que estaba dejando de funcionar. Originalidad y factura casi académica incluso para quienes no sean fans y no tengan que poner demasiado de su parte para disfrutar de la experiencia.

Hashtag otra ronda de cebada.

Y ahora bien, llega el «pero» malo.

Hashtag spoiler sin spoiler.

Vuelvo a la pregunta original: ¿Ghostface sigue vivo más allá de la nostalgia? La respuesta es un sí, con matices.

Parece mentira que Williamson se haya centrado tanto en crear una atmósfera de máscaras en la que ya no importa quién se oculta detrás, sino el espectáculo que genera el disfraz, para que, a la hora de desenmascarar al asesino —o asesinos—, el guion caiga en una falta de esfuerzo y efecto sorpresa que deja un sabor de boca agridulce. Así que Ghostface sigue vivo, sí: más como icono enmascarado, sin identidad, que como un plot twist atractivo y verdaderamente inspirado.

Una pena condensar tanto esfuerzo y amor a lo largo de la propuesta para llegar exhausto a un final que casi da igual, aunque también es cierto que poco importa si nos centramos únicamente en lo entretenida e intrépida que resulta Scream 7.

Y si Sidney decidiera huir con el detective Mark Kincaid a una cabaña en los Alpes, nosotros seguiremos alabando a su hija Tatum, que ha sido y será un digno legado.

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Neve Campbell retoma su icónico papel de Sydney Prescott en ‘Scream 7’ (Foto: Paramount Pictures)
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Lo mejor: Scary Movie, la aparición de Gale Weathers y el primer acto.
Lo peor: El guion cuando se quita la máscara.
6.5