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‘Leonardo’ y el viaje de los incomprendidos

Reflexión sin spoilers de la serie exclusiva de Amazon Prime 'Leonardo'

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Aquí un servidor es fan del genio de Leonardo Da Vinci, del Renacimiento italiano y del arte. Tres condimentos que sabe utilizar esta superproducción europea para adentrarnos en la brutal recreación de Florencia del siglo XV.

El historiador no debe mirar con ojo clínico la fidelidad de los acontecimientos que ocurren en Leonardo (Percival, Cahill. 2021). Tan solo debe dejarse llevar por el hilo narrativo que sirve como excusa para desnudar al genio y mostrarnos a la persona.

Los genios suelen ser incomprendidos y los incomprendidos suelen ser altamente vulnerables. Es ahí donde la serie mete el dedo en la llaga y nos enseña a un Leonardo con varios miedos y complejos.

Curiosamente se nos muestra a un trabajador poco profesional. Leonardo tuvo cientos de encargos sin terminar, fracasó una y otra vez mientras que un joven ambicioso Miguel Ángel Buonarotti terminaba el doble de tiempo antes y con una obras de gran calidad.

hombre muerto no sabe vivir

Qué es la verdad? Belleza y arte 

La serie muestra múltiples enfrentamientos y conflictos, tanto personales como profesionales. Personalmente el que más me apasiona y sirve de hilo conductor para conocer la personalidad de Leonardo es la incesante búsqueda de la verdad de éste, como científico y como artista. Esto representa muy bien el espíritu renacentista donde la multidisciplinariedad hacía enriquecer al conocimiento.

Los artistas buscaban la verdad en una cultura humanista que rechazaba la doctrina eclesiástica de la Edad Media. Lo interesante de la interpretación de la verdad es que cada persona tenía la suya, como es lógico.

El ideal de belleza griego era la verdad absoluta de muchos artistas, menos para Leonardo y Miguel Ángel. Esta disputa se ve fielmente reflejada en tan solo un plano donde podemos apreciar a Leonardo (Aidan Turner) caminando en la noche por Florencia y encontrándose desde un plano picado con el grandioso David de Miguel Ángel.

Ambos coincidían en que la verdad se encontraba en lo que querían transmitir a nivel psicológico sus figuras. Pero antes de llegar a ese punto, la terribilitá miguelangelesca luchaba contra la elegancia leonardiana.

Ojalá, Caterina da Cremona

La serie ahonda en la relación entre Leonardo y un personaje ficticio, Caterina (Matilda de Angelis).

Esta relación es la excusa perfecta para reflexionar sobre el amor. Leonardo entendía el amor de forma diferente, al igual que entendía el arte, la ciencia y la ingeniería. Para el hijo bastardo de Vinci, el amor es afecto, es entender y querer a la otra persona sin ninguna posesión presente. El amor es querer sin poseer, independientemente del género y las circunstancias que se den.

Leonardo y Caterina
Leonardo y Caterina en una escena de la serie

La serie coquetea con la bisexualidad de Leonardo, incorporando al personaje de Salaí (Carlos Cuevas). Esta idea nos hace reflexionar sobre cómo entendemos en la sociedad actual el amor y si Leonardo ya había dado pistas en el siglo XV de lo que debería ser: Libertad.

Precisamente la libertad es la que hace esclavos a los incomprendidos.

En un sistema, sea cual sea, siglo XV o siglo XXI, donde hay una predisposición por controlar a una masa, el genio está condenado a ser incomprendido por su concepción de la verdad, del amor y de la libertad.

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