‘La sociedad de la nieve’, un catártico viaje a la montaña

Título original: La sociedad de la nieve

Año: 2023

Duración: 144 min.

País:  España

Dirección: J. A. Bayona

Guion: J.A. Bayona, Bernat Vilaplana, Jaime Marqués, Nicolás Casariego. Libro: Pablo Vierci

Música: Michael Giacchino

Fotografía: Pedro Luque

Reparto: Enzo Vogrincic, Agustín Pardella, Matías Recalt, Esteban Bigliardi, Diego Vegezzi, Fernando Contigiani, Esteban Kukuriczka, Rafael Federman, Francisco Romero, Valentino Alonso, Agustín Della Corte, Tomas Wolf, Felipe González Otaño.

Productoras: Apaches Entertainment, Telecinco Cinema, Benegas Brothers Productions, Cimarrón Cine, El Arriero Films.

Género: Aventuras. Drama | Basado en hechos reales. Supervivencia.

Ficha completa en FilmAffinity

La película va a dar comienzo y una abarrotada sala de cine espera con ansia que la oscuridad inunde por fin el espacio, pero el negro se desvanece y el blanco resplandor de un escenario desmesurado nos ciega súbitamente. Ante nosotros se extiende la majestuosidad de unos Andes que inspiran a su vez una cierta sensación de desamparo. Es inevitable dejar pasar un pequeño detalle: el silencio es absoluto, casi inorgánico. A alturas siderales, un conticinio eterno nos envuelve y anticipa que estamos perdidos en una montaña en el fin del mundo. «¿Qué pasa cuando el mundo te abandona?», reza una voz que rompe con el hechizo del silencio. Allí, en una zona jamás pisada por el ser humano, llega la mano diestra de Bayona para reinventar la vida a través de un relato que narra la emotiva historia del vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya que quedó atrapado en el corazón del Valle de las lágrimas con 49 tripulantes en su interior.

Durante la producción de Lo imposible (2012), J. A. Bayona buscó inspiración para vertebrar la historia de supervivencia de una familia española que se enfrentó al tsunami que devastó la costa del Índico en 2004. Quizá, en una señal del destino, una novela cayó en las manos del director catalán que le obsesionaría durante mucho tiempo. Ese libro era La sociedad de la nieve, del uruguayo Pablo Vierci, una radiográfica escalofriante e inspiradora que recoge el testimonio de los dieciséis supervivientes del accidente aéreo de octubre de 1973. «Todas las experiencias profundas se tocan entre sí», afirmaba el director en una carta dirigida a los protagonistas que inspirarían la que se iba a convertir en su próxima película. No obstante, ha tenido que pasar más de una década para que J.A Bayona encontrase la financiación necesaria para contar una historia de tales magnitudes.  

Numa Turcatti (Enzo Vogrincic) en ‘La sociedad de la nieve’. (Vía: Netflix).

El estremecedor relato dio la vuelta al mundo y reside desde hace muchos años en el imaginario colectivo de la sociedad. De hecho, ya se han escrito diversos libros, filmado documentales e incluso adaptado a la gran pantalla la novela de Piers Paul Read que detallaba la epopeya de estos jóvenes en ¡Viven! (1993). Entonces, ¿por qué volver a apostar por una historia tan explorada? Precisamente aquí reside uno de los innumerables aciertos del filme, que ya anticipaba en un pasaje del libro Roy Harley -uno de los supervivientes que guardó silencio durante muchos años-. «Me gusta hablar de la cordillera porque tiene una infinidad de aristas, porque siempre descubrimos ángulos nuevos». Precisamente Bayona nos descubre una nueva perspectiva honesta, épica y tremendamente humana.

Las peripecias e infortunios a los que tuvieron que anteponerse este grupo de uruguayos permite hablar en realidad de otras cosas: los lazos humanos, las creencias, la amistad, la culpa o la entrega al otro por encima de cualquier cosa porque, en mitad de ese infierno, la única opción era la vida. Cuando la capa superficial de lo que creíamos conocer del suceso se perfora, se filtra entre las grietas algo mucho más complejo: una profunda espiritualidad que afloró en esta particular sociedad. Bayona se aleja de lo escabroso y lo sensacionalista para centrarse en lo humano y, sobre todo, a través de un homenaje que rescata del ostracismo a aquellos que no regresaron de la montaña.

La sociedad de la nieve consigue definir algo muy complejo y es que, ante tales circunstancias, deja de existir el individuo y solo queda el grupo; que el protagonismo no tiene cabida en un contexto como ese. Bayona junto a Bernat VilaplanaJaime Marques-OlarreagaNicolás Casariego, co-guionistas del filme, consiguen la difícil tarea de impregnar al relato con el alma de todas las unidades de este todo que conformaba la sociedad de la nieve. Como dice precisamente Tintín Vizintín, otro de los supervivientes: «las películas o los libros requieren de un personaje que concentre todos los atributos, porque facilita la identificación del lector o el espectador, que de otra manera dispersa su atención en muchas personas. Pero la realidad funciona de otra manera. Si pensamos en los héroes estamos humillando a los muertos».

Los expedicionarios en ‘La sociedad de la nieve’. (Vía: Netflix).

Es verdad que el filme adopta un interesante punto de vista que toma a Numa Turcatti (Enzo Vogrincic) como figura inicial para guiarnos en esta travesía -que, si fuera ficción, parecería casi inverosímil- y que se delega después en Roberto Canessa (Matías Recalt) y Nando Parrado (Agustín Pardella). Sin embargo, a ellos se suman las desbordantes actuaciones ejecutadas por el resto de los jóvenes actores uruguayos y argentinos que completan un elenco que rebosa autenticidad y una complicidad que traspasa los límites de la pantalla.

Bajo las infinitas capas de La sociedad de la nieve subyace un meticuloso trabajo de orfebrería que convierte a la película en una auténtica experiencia inmersiva y sensorial. Bayona toma la batuta y dirige con asombroso mimo y destreza a la totalidad de departamentos que diseñan un viaje visceral, casi catártico, para el espectador. El frio, el hambre o la desolación traspasan la pantalla en un ejercicio técnico sin precedentes.

Un silencio agónico inauguraba la película, anticipando el peor de los presagios, pero es el alma cálida que poco a poco construye Bayona la que permanece en el interior del espectador con esta historia tantas veces contada y, a la vez, nunca vista desde esta perspectiva. Está claro que el director es experto en encontrar la luz dentro de los rincones más oscuros. La sociedad de la nieve es una de esas películas que merece ser vista en la gran pantalla y está claro que los espectadores se llevarán un trocito de esta particular sociedad durante mucho tiempo.

La sociedad de la nieve llega a salas el 15 de diciembre de la mano de Netflix.

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