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Crítica – ‘Channel Zero: Candle Cove’ (T1)

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Título original: Channel Zero: Candle Cove (TV Series)

Año: 2016

Duración: 44 min. 6 episodios.

País: Estados Unidos

Director: Nick Antosca (Creator),  Craig William Macneill

Guion: Nick Antosca, Don Mancini, Harley Peyton, Katie Gruel, Erica Saleh, Kris Straub, Mallory Westfall

Música: Jeff Russo

Reparto: Paul Schneider,  Fiona Shaw,  Shaun Benson,  Natalie Brown,  Cassandra Consiglio, Luisa D’Oliveira,  Abigail Pniowsky,  Luca Villacis,  Keenan Lehmann,  Marchant Liam, Liam Marchant,  Connor Peterson,  Kristen Harris

Productora: Universal Cable Productions. Distribuída por SyFy

Género: Serie de TV. Terror

Ficha en Sensacine

Con el próximo estreno del remake de It, basada en la novela de Stephen King, y series de terror, sangre y vísceras como American Horror Story,el canal Syfy sigue este camino y acaba de crear Channel Zero: Candle Cove, aunque dando una vuelta de tuerca a este género para desmarcarse de la competencia.

Channel Zero se desarrolla en el idílico pueblo americano de Iron Hill, donde en 1988 tuvo lugar el asesinato, en extrañas circunstancias, de varios niños. Uno de ellos fue Eddie Painter (Luca Villacis), el hermano gemelo de Mike Painter (Paul Schneider), un psicólogo que vuelve a su pueblo natal atraído por las muertes relacionadas con un antiguo programa infantil llamado Candle Cove.

Mike Painter junto a unos inquietantes niños

Nick Antosca y Max Landis, creadores de Channel Zero, pretenden mostrar a un público falto de “creepypastas” (relatos cortos de terror destinados a inquietar al lector intentado provocar un miedo más inteligente) una historia tétrica, a lo largo de solo seis capítulos, con sentido, pero con muchos detalles por pulir.

La serie comienza con una escena a lo “Cuarto Milenio”, donde un periodista entrevista a Mike Painter mientras empieza a tener alucinaciones basadas en Candle Cove. A partir de ahí, empiezan otra vez extraños sucesos en Iron Hill y el programa vuelve a emitirse, influenciando a los niños que lo ven.

Uno de los personajes de Candle Cove en carne y hueso

Es cierto que cuesta meterse en la historia, ya que no ocurre nada extraordinario hasta más adelante. Pero las inquietantes marionetas y personajes del programa que cobran vida hacen que quieras seguir viendo la serie y descubrir el porqué de todo. Los sustos aparecen a cuentagotas, lo que hace que no te sature demasiado y te deje con ganas de más. No se trata de una superproducción ni cuenta con efectos especiales hollywoodienses. La fórmula utilizada por el equipo creativo se basa en la sencillez y en utilizar el terror antológico y relacionados con los mitos y leyendas para crear un halo de misticismo del que no puedes escapar.

Si tuviéramos que compararla con otras series, libros o incluso películas del mismo género, Pesadillas y El pueblo de los malditos serían los mejores ejemplos. Los niños cobran una especial importancia, siendo uno de ellos el antagonista de la historia. Sin embargo, la poca promoción ha hecho que no tenga el alcance posiblemente esperado, pero eso hace que puedan seguir trabajando la línea argumental que han empezado con Candle Cove para sucesivas temporadas.

Lo mejor: El género “creepypasta” (en condiciones) está de vuelta.

Lo peor: Algún que otro interrogante que queda sin resolver.

Nota: 7/10

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