Fotograma "After", página oficial del Festival de Cine de Gijón

‘After’, el tecno y la comunidad del caos

Título original: After

Año: 2023

Duración: 69 min

País: Francia

Dirección: Anthony Lapia

Guion: Anthony Lapia

Reparto: Louise Chevillotte, Majd Mastoura, Olivier Chantreau, Natalia Wiszniewska, Killian Briot, Juliette Gharbi, Romain Gillot, Laura Mélinand, Barbara Rollet, Yousra Saidyess

Música: Panzer

Fotografía: Robin Fresson, Raimon Gaffier

Compañías: Les Productions Du Mont Pelat, Salt for Sugar Films, Société Acéphale, les films de l’autre cougar

Género: Drama

Ficha completa en FilmAffinity


¿Alguna vez te has preguntado por qué nos gusta tanto el tecno? Este género está de moda, no podemos negarlo. Hay quien dice que es una experiencia inmersiva, una forma de evasión absoluta en una comunidad caótica y deshinibida. Que huele a futuro exótico. Tal vez After no te de la respuesta a esta pregunta, pero puede teletransportarte al interior de un club nocturno parisino.

Tras producir más de una decena de películas, el francés Anthony Lapia se decide por la dirección de su primer film, After, con la ayuda de Natalia Wisniewska (productora y actriz). Con una duración del 69 minutos, el largometraje pretende mostrar la realidad de la noche en un pequeño club, con la música electrónica, el abuso de sustancias y los diálogos como protagonistas.

La noche de Lapia se sucede en una serie de primeros planos de jóvenes iluminados por la escasa luz del lugar, abstraídos por una música envolvente (Panzer), los ojos cerrados y la piel sudorosa. En este trance queda atrapado el espectador desde el primer momento, resultando difícil aclarar lo que ve. En ocasiones da la sensación de ser un documental por la naturalidad con la que se representa la situación, en otras parece casi una película coral, donde cada personaje presentado tiene su pequeña historia.

Entre estas líneas de guion destaca la de Félicie (Louise Chevillotte) y Saïd (Majd Mastoura). Refugiados en el piso de la joven abogada, están conectados por la misma idea: ambos prefieren compartir su presencia alejados de los beats del club. En la intimidad, la joven Félicie señala con crudeza la superficialidad de la experiencia que rodea a la música electrónica: “Crees que conectas pero al día siguiente has olvidado todo. Esa energía que describes es tan volátil que apenas existe”.

¿Es esta volatilidad lo que hace al clubbing atractivo en tiempos de sociedades superfluas? La noche de la película se ofrece como una vivencia exclusiva que quedará aislada en la memoria. Algo muy diferente de la experiencia del rodaje para el Lapia, que con seguridad no olvidará el bajo presupuesto y el estrés de su primera vez en la dirección: “es como estar en el Titanic mientras el barco se hunde” afirma. A pesar de todo consigue el estreno del largometraje en la sección Panorama de la 73º Berlinale y su proyección en el Festival de Cine de Gijón. Además, After es también el regalo de fin de año de Filmin, siendo posible su visualizado a partir del 31 de diciembre.

Superficialidad, exotismo y desinhibición: las características con las que se define la fiesta tecno apuntan a una celebración bastante individualista. A pesar de todo, en el cine (Disco Boy, Giacomo Abbruzzese) y en la vida real, nos empeñamos en mostrar la noche en el club como un lujo que se comparte. Byung Chul Han dice: “Junto con la comunidad, otro rasgo constitutivo de la fiesta es el lujo (…) el lujo es un luxarse, es decir, un salirse, un desviarse de la necesidad y de las necesidades de la pura vida” o, en otras palabras, festejar es hacer sin más propósito que el de compartir. Y tal vez esta sea la razón por la que nos gusta el caos de tecno: no porque reafirme nuestra individualidad, sino porque nos conecta a pesar de ella.

Lo mejor: consigue transmitir la sensación de estar en un verdadero club de tecno

Lo peor: la línea principal de guion no está lo suficientemente desarrollada

Nota: 7/10

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