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18 Festival de Sevilla. Críticas Sección Oficial

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La temporada de festivales sigue y en 35 Milímetros no podríamos faltar a la cita cinematográfica que cada año tiene lugar en nuestra ciudad durante las primeras semanas del otoño. El Festival de Sevilla cumple este 2021 la mayoría de edad, y lo hace por todo lo alto, con una Sección Oficial de películas a concurso entre las que contamos más de 20 filmes de destacados realizadores.

Nuestros compañeros Victoria Mateo y Jose Luís Prieto serán los encargados esta ocasión de contarnos sus opiniones a lo largo de unos días en los que la capital andaluza huele a castañas y palomitas a partes iguales.

SECCIÓN OFICIAL 18 FESTIVAL DE SEVILLA

  • París, distrito 13 (Jacques Audiard, Francia)

Audiard, un director con un estilo tan destacado y depurado a lo largo de los años, da un giro de timón y se adentra en un registro desconocido. Pasa de los primerísimos primer planos a los generales, del thriller al drama cotidiano. Además cuenta con su primera colaboración con Sceline Sciamma, la prodigiosa directora, ahora en el papel de guionista y con una profunda y palpable marca en este.

La historia nos presenta a Camile (Makita Samba), un chico que tiene a lo largo de la película una relación con Emile (Lucie Zhang) y otra con Nora (Noémie Merlant). En él radica el gran fallo de la cinta, un personaje que parece un vórtice que empeora lo que le rodea. De esta manera, se desarrollan a las otras dos chicas con una historia y una psicología lograda, pero con el gran sambenito del personaje de Samba, que no es que esté mal interpretado, sino mal construido.

Al final, un gran apartado técnico con un precioso blanco y negro, una espectacular banda sonora de Rone, líneas de guion en general solventes y una Merlant estelar, se ven empobrecidos por este lastre.

PARÍS, DISTRITO 13 | Festival de Cine de Sevilla

  • Lamb (Valdimar Johannsson, Islandia, Suecia, Polonia)

La última ganadora de Sitges nos presenta a una pareja de granjeros que se encuentran a un bebé medio humana, medio oveja y deciden adoptarla. Una premisa que eclipsa al resto de la película, despertando en el público sólo interés por la joven Ada (así se llama la niña). Las relaciones entre los humanos quedan en un segundo plano irrelevante.

Aparte de Ada, solo la construcción de una mitología interesante y una naturalista fotografía de una Islandia donde no se pone el sol, son elementos para el recuerdo.

Lamb: la perturbadora película de horror de A24, responsables de Hereditary y Midsommar | Espectáculos

  • Pan de limón con semillas de amapola (Benito Zambrano, España)

Tras heredar unas propiedades de una amiga de su abuela, Marina vuelve de una misión en África para reencontrarse con su hermana Ana. La relación entre ellas se restablecerá en estos días, coincidiendo con el diagnóstico de un cáncer a Ana.

Benito Zambrano nos regala una pequeña delicia. No es el gran pastel, pero sí uno pequeño que te deja con un buen sabor de boca. Una historia llena de drama, pero también de esperanza. Sus irregularidades no empañan una película correcta y perfectamente disfrutable una tarde de domingo en familia.

Pan de limón con semillas de amapola en cines el 12 de noviembre

  • Storm (Jesús Ponce, España)

Storm es vanguardia, es vibrante, es una rara avis en el panorama musical de los 70 españoles, pero, por encima de todo, es rock and roll y de Sevilla. La banda ahora recibe un homenaje de grandes representantes de la música española y críticos en un documental un poco anárquico. Se nota el amor, al igual que se notan las imperfecciones técnicas y su estructura desordenada. Aun así, ¿qué más da? It’s only rock and roll but I like it.

STORM de Jesús Ponce - Vídeo Dailymotion

  • Ghost song (Nicolas Peduzzi, Francia)

Quijotes de barrio. No hay otra forma de definir a los dos personajes que nos presenta el documental (hay parte ficcionizada). Will es un hijo de ricos que ha acabado casi de vagabundo por la adicción a las drogas que cogió cuando se medicaba de chico contra el TDHA. OMB Bloodbath es una rapera que aspira a salir de la pobreza en un barrio donde ser de una banda es un peligro de muerte.

Ambos son simples espectadores ante la degradación del sueño americano, del empobrecimiento de una sociedad individualista y sin valores. Sólo cabe esperar un acontecimiento que limpie los pecados de la sociedad, en este caso la catástrofe del huracán Harvey. Suena tanto al apocalipsis bíblico como a David Simon.

Ghost Song (2021) | MUBI

  • The Innocents (Eskil Vogt, Noruega)

En este largometraje, Vogt nos presenta a dos hermanas, una de ellas con autismo. Cuando se mudan a una nueva casa, conocen a un chico y una chica que manifiestan poderes psíquicos y que pueden comunicarse con la hermana autista. Estos poderes, primero usados como mero juego, luego se vuelven una amenaza real al descontrolarse.

La perspectiva es importante para entender cada asunto. Lo que puede ser un simple juego de niños -que no lo es-, puede resultar para ellos un evento de dimensiones bíblicas. Sin embargo, esta se siente como la eterna lucha entre el bien y el mal del Libro Santo de los cristianos, entre un Dios muchas veces ausente contra un manipulador diablo. The Innocents es una película que cuanto más se reflexiona sobre ella, más crece en la mente. Una pequeña obra maestra.

  • Canto cósmico (Leire Apellániz y Marc Sempere-Moya, España)

Niño de Elche es un personaje peculiar. Siempre provocador, nunca se casa con nadie, un artista que reniega de las etiquetas, pero siempre cercano al flamenco. Este documental juega a relatar sus orígenes y su forma de ser moviéndose siempre en este juego de contradicciones, con un estilo vanguardista.

Si desde el estilo ensayístico puede resultar un desafío estético y revolucionario con cierto éxito, no pasa lo mismo desde el discurso que lo embadurna. Al final, estamos ante un exceso de glorificación del Niño de Elche -llegando incluso a la deificación-, una especie de culto al artista que nos hace pensar que estamos ante un documental totalitario.

  • Bergman Island (Mia Hansen-Love, Francia)

Película existencialista, muy deudora de Ingmar Begman, el genio sueco. El rumbo perdido, el borrador sin final, la indecisión ante el futuro. Todos son síntomas de una escritora (Vicky Trieps) que vive una pequeña crisis matrimonial debido a las excesivas horas de trabajo de su marido (Tim Roth).

Puede que la opción del meta-cine sea arriesgada y por momentos sobrexplicativa, pero nos ofrece una inmersión en la mente de la artista y una interpretación excelsa de Mia Wasikowska. Otra película que crece después de verla.

  • Magaluf, Ghost Town (Miguel Ángel Blanca, España)

Lleno la sala. Por las noticias que acapara durante todos los veranos, esta aproximación a una ciudad sin ley y a sus ciudadanos tenía las expectativas del público bastante altas.

Nada más empezar nos presentan a una mujer muy auténtica, divertida y con la que es sencillo empatizar. Sin embargo, poco a poco va apareciendo menos y se nota que el interés que despierta el documental va bajando. Al final, se queda en una película aceptable, pero fácilmente olvidable.

  • As far as I can walk (Stefan Arsenijevic, Luxemburgo)

Demos la vuelta a la tortilla. Una de las preocupaciones de la extrema derecha europea es la invasión cultural que dicen que hacen los refugiados en el continente. En esta película se adapta un poema épico serbio a la situación de los refugiados que están a la espera de tener papeles en Europa.

El protagonista va en búsqueda de su mujer a Hungría, teniendo que hacer una verdadera y extenuante odisea por Serbia. Su viaje ilustra de forma cruda cómo los refugiados intentan conseguir una vida digna, utilizando cualquier vía posible. Al final son personas como cualquier otra, cosa en la que incide de manera acertada la película. Conmovedora y una bastante grata sorpresa.

  • Rock n’ roll is not dead (Charlie Boy y Mauricio Angulo, España)

¿Necesitaban un grupo tan nuevo como Los Labios un documental? Verdaderamente, no. De hecho, podemos ver que es una promoción de sus próximos trabajos. Puede ser que por eso no se metan mucho en la vicisitudes de la banda, no vendería.

Aún así, es perfectamente disfrutable por el retrato del rock sevillano en el que participó Silvio, el padre del vocalista de Los Labios. También cualquier fan del rock and roll entrará por la cantidad de música que hay y la estética tan nostálgica que tiene el documental. Propaganda, pero de calidad.

  • El amor en su lugar (Rodrigo Cortés, España)

Volvemos a un espacio cerrado opresivo, tan recurrente ya en la filmografía de Rodrigo Cortés. Salvo un primera escena donde se nos enseña el Gueto de Varsovia en un plano secuencia a lo Sed de mal (Welles, 1958), todo se desarrolla dentro de un teatro y durante el tiempo de una representación. A esto se le añade la presencia de policía nazi en un lugar donde mayoritariamente hay judíos. La tensión durante todo el metraje es latente y provocado por una dirección bastante acertada -aunque por momentos abuse de los movimientos de cámara-. Mientras en el escenario vemos una comedia musical, entre bambalinas se respira terror. Incluso este logra traspasar a través de miradas al escenario.

Sin embargo, también logra ser emotiva. Reivindica la cultura en una época criminal y del valor casi revolucionario de la risa y el amor. Consigue que la dureza de la película sea vencida por la esperanza. Es capaz de pasar de un momento donde la atmósfera es asfixiante a otro donde se te saltan las lágrimas de la emoción. Una gran película de Cortés.

  • La puerta de al lado (Daniel Brühl, Alemania)

El debut en la dirección del actor hispano-alemán deja un sabor de boca agrio. A pesar de un inicio con mucho ritmo, va poco a poco desinflándose. Todo transcurre dentro de un bar, aunque en un par de ocasiones el personaje de Brühl se va. Sin embargo, al intentar mantener la tensión siempre, hace que este globo explote. Termina por resultar una película repetitiva y hacer que se olviden sus virtudes, como la crítica social y política que la embadurna.

  • Diarios de Otsoga (Miguel Gomes y Maureen Fazendeiro, Portugal)

Algo extraño hay en la pantalla. Vemos una secuencia inversa de días de grabación de una película. Primero el desenlace, al final el principio. Una premisa que puede ocultar bastante de los elementos que hay durante el largometraje, aunque tampoco es que pase mucho.

Se supone que es para definir mejor a los actores, como se dice en la misma cinta, aunque puede que no llegue de este modo. Funciona mejor cuando se orienta como un diario -un poco extraño- de la grabación de una película, encontrándonos así momentos graciosos, de aclimatación al entorno y de relación entre los miembros del equipo. Es cómoda si entras en la propuesta.

  • Europa (Haider Rashid)

Europa es como el videojuego Arc. En este te dejan en medio de un territorio hostil -en este caso, Europa-, con dinosaurios como principal peligro -aquí escuadrones de neonazis- y en el que debes sobrevivir. Aparte, la película también se centra en un único personaje, casi viviendo la experiencia en una primera persona con una cámara inseparable de él. De este modo, se acentúa el horror que se siente al ser un joven refugiado sirio y se expone el sufrimiento de tantas personas que huyen de sus países en búsqueda de paz y un futuro próspero.

  • Blue moon (Alina Grigore)

Increíble que esta película haya ganado la Concha de Oro de Festival de San Sebastián. Problemas graves debe tener una película sobre violencia machista que no emocione. Salvo los momentos donde la película se vuelve visceral en su violencia, no conseguimos en ningún momento entrar. Los personajes están mal construidos, se nos dicen como son pero sin entenderlos muy bien. Así es imposible empatizar con las dos hermanas que sufren de un primo posesivo y autoritario.

  • Belfast (Kenneth Branagh)

Todos queremos a este Branagh, el de las películas sentimentales que hizo al principio de su carrera. En estas solía tratar temas amorosos; en Belfast nos habla de su niñez marcada por el inicio de los Troubles norirlandeses. Estos solo hacen acelerar los cambios que va a vivir una familia protestante en pleno barrio católico amenazado por los radicales protestantes.

Cada una de las partes de esta película son extraordinarias. El realizador pone en entredicho eso de «quien mucho abarca, poco aprieta» al conseguir desarrollar una comedia finísima y popular, un drama demoledor y lacrimógeno, y un cine social muy valiente. Además incluye ciertas píldoras de la cultura popular de la época, donde la ciencia ficción empezaba a asomarse como la gran generadora de sueños con Star Trek y la popularización de los comics de superhéroes.

El resultado es una sensación de noqueo al termino de la proyección que enmudeció a un público lleno de críticos. Una obra maestra que dará mucho que hablar cuando se estrene en salas comerciales.

  • The Story of film. A new generation (Mark Cousins)

Actualmente algunos cinéfilos sientan canon sobre qué películas son buenas o no, siempre apelando a la nostalgia de las maravillas que vieron cuando eran jóvenes. De hecho, ahora se está viviendo una exacerbada valoración de los años 80 como gran icono popular. Muchas de estas personas determinan que las películas que se hacen ahora no son tan buenas como eran las de su época.

Ante esta situación, Mark Cousins, el historiador de cine más importante de nuestros días, ha decidido darles un buen bofetazo continuando su famosa serie documental The Story of Film (2011). Sin imponer, sin desprestigiar, muestra las nuevas técnicas e intereses del cine del nuevo milenio para valorar con cierta perspectiva lo grande que sigue siendo el cine. Robert Zemeckis está muy bien, pero los hermanos Russo tienen la misma capacidad de creación de imaginarios colectivos que él.

  • Tres pisos (Nanni Moretti)

El italiano poco a poco se va alejando del mundo de la comedia. Desde Habemus Papam(2011),no nos brinda una obra esencialmente cómica, optando por el documental y el drama. Su nueva película se enmarca en este último género de ficción, superando a su trabajo en Mia Madre (2015). Frente a la dispersión de la penúltima película de Moretti, en la nueva aborda más personajes y más historias de una forma natural y ordenada. Salvo un último elipsis un poco forzado, toda la cinta transcurre con agrado ante los ojos del público.

Los actores se encuentran correctos en sus mundanos papeles, aunque se puede echar un poco en falta el desenfado e histrionismo del sello de calidad Moretti -siempre es bien recibida alguna mención a trotskistas o la presencia de psicoanalistas-. Sin llegar a ser una de las grandes obras del cineasta, sí ocupa una tranquila posición en mitad de tabla en la que puede correr el riesgo de caer en el olvido.

  • La peor persona del mundo (Joachim Trier)

Renate Reinsve. Ella es la película, el nombre propio, la musa, la inconmensurable actriz. Alrededor de ella gira la crisis existencialista de nuestros días, al igual que los novios. Es una hija del siglo XXI y la película un retrato más fiel al amor millenial que la película inaugural del Festival de Sevilla, Paris, Distrito 13.

Mientras sufre de indeterminación vital, conoce a un dibujante de comics del que cae prendida. Sin embargo, las diferencias de edad y una figura que le hace sombra llevarán a que decida empezar una nueva relación con otro hombre. Mientras todo esto ocurre, Trier desde la cámara y Vogt desde el guion apuntan al corazón del espectador con escenas de gran pericia y sentimentalismo y frases devastadoras. «Tengo conversaciones imaginarias contigo«. Otra obra maestra que ha presentado una gran edición del Festival.

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