Inicio Críticas ‘Yellow Cat’, la ‘feel-good movie’ escapa a las estepas

‘Yellow Cat’, la ‘feel-good movie’ escapa a las estepas

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Título original: Sary mysyq (Yellow Cat) 

Año: 2020

Duración: 90 min.

País: Kazajstán

Dirección: Adilkhan Yerzhanov

Guion: Adilkhan Yerzhanov, Inna Smailova

Música: Alim Zairov, Ivan Sintsov

Fotografía: Yerkinbek Ptyraliyev

Reparto: Azamat Nigmanov, Kamila Nugmanova, Sanjar Madi, Yerzhan Zhamankulov, Yerken Gubashev, Nurbek Mukushev

Productora: Coproducción Kazajstán-Francia; Zerde Films, Short Brothers, Kazakh Film, Arizona Productions

Género: Drama

Ficha en Filmaffinity

Yellow cat (Zheltaya Koshka) fue realizada por ZERDE FILMS (Kazajistán) con la participación de Short Brothers (Kazajistán), Kazakhfilm Studio (Kazajistán) y Arizona Productions (Francia). Es la novena película del director Adilkhan Yerzhanov.

Yerzhanov nos trae de nuevo la historia de los amantes desdichados, un ladrón de poca monta (Azamat Nigmanov) y una prostituta (Kamila Nugmanova) que deciden dejar sus trabajos en una aislada gasolinera en manos de la mafia para construir un cine juntos. Véase el cine como ilusión de una buena vida, como ilusión de libertad. De otro lado, hay un deseo de escapar a través del campo abierto, como si dijéramos, hacia las rutas salvajes que comulgaba Henry David Thoreau, o quizás a la manera de Malick, destacando enormemente el escenario. Finalmente hay un tercer escape a la ignorancia, a la infancia.

La estética de Yellow Cat puede recordar en tratamiento artístico a Paris Texas de Wim Wenders, en el vestuario y atrezo de colores puros y sobretodo en la concepción de los bastos paisajes y la luz de día, a través de grandes angulares y perspectivas minimalistas. Las estepas nunca se vieron mejor. La alternancia de ambiente y música de xilófono (bravo por el compositor Alim Zairov) invita a un visionado naif y relajado.

yellow cat
Fotograma de ‘Yellow cat’

A pesar de mostrar una personalidad más vibrante, animada y excéntrica de lo habitual, Yerzhanov decide cerrar película en una nota grave y descorazonadora, la cual es nuclear a su discurso político sobre el sistema corrupto e inamovible que maltrata el pobre. En contra de esto, Yerzhanov hace volar su imaginación para complacer al canon occidental: uno que busca la diversión y el escapismo, así como ocurre también con la industria del cine kazajo que rehúye cualquier tinte de opinión por culpa de la represión. Yellow cat, en este caso se asimila a ese denostado optimismo y añade ese toque infantiloide de los dibujos en la pared i los juegos de mímica.

Esta última mutación de género puede deberse a los nuevos tratos de Yerzhanov con los franceses (Arizona Productions de París) desde que hicieron juntos Laskovoe bezrazlichie mira (‘La tierna indiferencia del mundo’), la que fuera proyectada en Cannes en 2018 para la sección Un Certain Regard. Por lo que sabemos, no seria difícil vender la última de Yerzhanov como parte del espíritu del Cinéma de Campagne francés. Esto es el cine a través del que algunos autores como Alain Guiraude (Pas de repos pour les braves, L’inconnu du Lac), Yves Caumont (Amour d’enfance) o Jean Pierre Dennis (L’Histoire d’Adrien) han intentado reapropiar la identidad y Cine franceses desde los paisajes del campo y lo periférico.  A través de este extraño espejismo, Kazajistán se torna transmetropolitano en su búsqueda de un público educado más amplio que pueda interesarse en el cine partisano centroasiático.

De un lado París experimenta la “uniformización de todas las caras” hacia las de Louis Garrel o Grégoire Colin (en palabras de Alain Guiraude). Del otro, el Cinéma de Campagne nos muestra a los viejos, los feos, los estúpidos. Esta asunción de realidad en el cásting es lo que impacta al tiempo que Eva, la prostituta pelirroja de locura adolescente, levanta su mirada alegre hacia la cámara con la nariz sangrando después de ser golpeada por la madama. El rostro más exótico y del burdel tiene también ánsia de vida, un acercamiento al interés amoroso completamente opuesto a la belleza madura y noble de Saltanat en La Tierna indiferencia...

Yerzhanov ha demostrado que puede ser cándido sin perder vista de su tesis. Las metareferencias al cine noir ya se han vuelto marca de la casa, y junto con la inocencia de los carácteres dan un juego interesante. Esta película supo equilibrar comedia y escapismo con tragedia y comentario: el argumento se gana de un plumazo y no hace falta alargar el drama. Una fina vela –o quizás una mosquitera–protege los amantes del mundo exterior, como en la Melancholia de Lars Von Trier. Parece seguro, pero de nuevo es sólo una historia que nos contamos a nosotros mismos y entramos en una cálida fantasía.

Un gato amarillo debe morir, pero entretanto podemos disfrutar de estas fugas alegres condenadas al desastre.

Yellow cat fué estrenada en Venecia, sección Orizzonti, el 10 de Setiembre y el 25 de Setiembre en San Sebastián Zabaltegi. Además participa en festivales de Busan, Bergen, Tokyo FilmEx y Singapur.

Lo mejor: aires renovados que juegan con la comedia y la candidez, sin perder de vista sus pretensiones expresivas. Supone una innovación e acercamiento al público por parte del director.

Lo peor: El choque lingüístico. A pesar de citar a menudo el cine francés, identificarse con los protagonistas y mantener la atención será trabajo de cada uno. No es una película difícil ni lo es la cultura del país, pero no estamos acostumbrados a él. También hay que decir que Yerzhanov nunca ha comentado nada alrededor de la convivencia entre las lenguas Rusa y Kazaja, y que ya va siendo hora.

Nota: 7,4

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