Series que son un buen negocio (LXXIII): ‘Mr.Bates contra Correos’

Cuando pensamos en dramas judiciales, solemos imaginarnos escenarios hollywoodienses repletos de interrogatorios intensos y mordaces, grandes debates legales y mucha dialéctica. Sin embargo, a veces la realidad es mucho menos compleja y más amarga. La miniserie británica Mr.Bates contra Correos (2023), basada en hechos reales, es el ejemplo de ello con su tono más melodramático.

Narra uno de los errores judiciales más flagrantes en la historia del Reino Unido, afectando a cientos de personas, dejando secuelas de todo tipo: tanto legales, económicas como personales. Cómo el sistema judicial puede fallar de manera estrepitosa, poniendo además de manifiesto y en evidencia el abuso de posición dominante de una empresa pública: la británica de Correos, la Royal Mail.

En particular aborda la culpabilización de cientos de sus franquiciados por parte de Correos, pequeños empresarios que operaban en comercios de todo tipo, de descuadres inexplicables de caja por valor de miles de libras. Según la versión oficial de Royal Mail existía malversación de fondos públicos por parte de los subdirectores de algunas sucursales.

Las consecuencias jurídicas y económicas fueron devastadoras para los afectados. Estos franquiciados fueron obligados a restituir las cantidades en cuestión, y afrontar las sanciones correspondientes. Sin obviar en algunos casos el reconocimiento del delito en sede judicial, y  la pérdida de la licencia administrativa. Impidiéndoles así, continuar con los negocios y despojándoles de sus medios de subsistencia.

La miniserie está protagonizada por Mr.Bates (Toby Jones), un subdirector de una pequeña localidad de Gales del Norte, quien se erige como el líder de los damnificados. Gracias a su persistencia en las investigaciones y en la defensa del honor de los perjudicados, descubrió que no era un fraude sino un error en el software contable Horizon, el sistema informático suministrado por Fujitsu y que había sido contratado por Correos.

Mr. Bates luchando contra «el mayor fracaso judicial del derecho británico» (Fotograma: Movistar+) 

Una lucha incansable por restaurar justamente la dignidad y la situación de las víctimas, que al ser acusadas de fraude, se enfrentaron al rechazo social y exposición pública. Los problemas emocionales y psicológicos que enfrentaron algunos fueron graves, con mucho sufrimiento como se encarga de enfatizar la miniserie.

A parte de todo ello, otro de los aspectos más llamativos es la falta de responsabilidad y de autocrítica de las altas esferas de la administración de la Royal Mail. Como buenos cargos de carácter político, tomaron decisiones erróneas y nunca rindieron cuentas por ello. En lugar de reconocer el error y rectificar la situación, la empresa se mantuvo firme en su negativa de asumir la culpa y continuó litigando, lo que llevó a años de sufrimiento para los franquiciados. Un ejemplo más de otro nido de corrupción, nepotismo e incapacidad en el seno de la empresa pública. Cuyos directivos son elegidos discrecionalmente por políticos, recibiendo salarios muy por encima de mercado, y mucho más por encima de sus capacidades ejecutivas.

La serie demuestra cómo el contrato de franquicia de la Royal Mail estaba diseñado de tal manera que los pequeños empresarios no tenían margen de maniobra para defenderse. Los contratos que firmaban eran leoninos. Recuerda la fragilidad de los individuos frente a la gran maquinaria burocrática de quien ostenta el poder, ya sea de capital privado o público.

Aunque Mr. Bates contra Correos no sea esa intriga judicial repleta de giros de guión al uso cinematográfico yanqui, tiene el valor de poner en primer plano las historias humanas detrás de este gran error institucional. Un fallo del sistema judicial, causado también por la indiferencia e ineficacia del Estado con respecto a ciudadanos vulnerables, y con el servicio que deberían prestar.