Series que son un buen negocio (LXXIV): ‘Entrepreneurs’, falsos y autónomos

Guste o no guste el estilo de parodia del dúo Pantomima Full (Alberto Casado y Rober Bodegas), es cierto que su contenido suele ser cuanto menos ocurrente e ingenioso. En esta primera incursión más allá de los teatros y las redes sociales, abordan uno de sus temas estrella. Más en papel de «entreteners» que de Entrepreneurs, se adentran en el paripé existente en el mercado laboral.

Como suele ser habitual, parecen dar en la diana ridiculizando el postureo, una impostura imperante que salta demasiado a la vista. Tan plagado de vendehúmos de la era de Internet y las apps, los ‘coaches‘/mentores que se ponen las botas a base de conferencias y formaciones. Sin olvidar a los consultores que se dejan caer por cualquier sitio, aunque sea para redactar un triste e insulso informe de lo que sea menester.

Para eso se dedican a perfilar la figura del ‘entrepreneur‘, emprendedores de las ideas, gente que quiere monetizar por amor a su arte. Con esto de la psicología positiva, la pasión y el entusiasmo exagerado, no basta con ganarse el pan, ahora además hay que autorrealizarse hasta el extremo. Trasciende la señalización por estudios y másters, para elevar estatus social. Implica ponerse una etiqueta de aparente sofisticación filosófica y pureza espiritual en versión contemporánea: el emprendedor. Lo que nació como una escapatoria a la tradicional manera de trabajar y proyectar una carrera profesional, se ha convertido en un nicho de estafadores y autoengañados. Lo que parece definir la miniserie, al menos en sus primeros capítulos.

Cómo hacen estos ‘entrepreneurs‘, primero con lemas, una buena cita para convertir en mantra, unos curiosos juegos de palabras en ‘spanglish‘. Imprescindible es trabajar en entornos de máximo confort, oficinas convertidas en auténticos parques temáticos. El hecho de conceptualizar e idealizar la vida en el trabajo como algo divertido o atractivo, cada vez es más real e irritante. Los personajes cohabitan en ese submundo laboral ‘instagrameable‘ empapados de cierta estupidez, y demasiada aura de mensajes motivacionales. Un lugar donde «descomprimirse». Si bien es sugerente encontrar la inspiración con el pingpong, futbolín o comiendo frutita recién cortada; tanto ‘welcome pack’ para tu ‘on boarding‘, no parece alejarse de una secta como deja bien claro la escéptica hermana (Aura Garrido) de uno de los cofundadores.

Una ‘masterclass’, un gabinete terapéutico, un taller ocupacional con Pantomima Full… (Fotograma: Hulu/Disney+)

En realidad, lo que pudiera ser esa revolucionaria idea de trabajar solamente en lo que te gusta o apasiona, en vez de simplemente trabajar; algunos lo convierten en todo un cuento edulcorado. Es la que en cierta medida sustituye a la cultura del esfuerzo, clásica de la generación ‘boomer, ese tan cinematográfico sueño americano del siglo XX. Aunque ambas ideas son contrarias al conformismo, y buscan el éxito como fin; esta nueva religión de emprendedores, autónomos, ‘freelance‘ (o lo que sea) creen más en los unicornios.

Hay que «salir de la zona de confort», por eso los Pantomima han ideado esta caricaturización del mundo de los ‘co-working‘ y las ‘start-up‘ sobre aquellos que quieren comportarse de forma original y diferente respecto del trabajo. Huyendo de esa aburrida estabilidad de las 14 pagas, horario prefijado, piso pagado, tiempo libre. Buscan la aventura. En realidad, atendiendo a las características de los personajes, inquietudes y problemas (como las de cualquiera), es un placebo para desubicados. Es una comunidad con reuniones para autónomos anónimos, para reconfortarse como buenamente puedan.

Seducidos o más bien anestesiados por el marketing, con tantas palabras y conceptos conscientemente ininteligibles. Hay que estudiar para seguirle la conversación a los pantomimos metidos a consultores-mentores con una jerga repleta del acomplejamiento ‘spanglish‘ tan frecuente. En el momento de debilidad en la que se encuentran estos ‘coworkers‘, caen en las redes de los filósofos de la vida y expertos del (auto)engaño. Un charlatán puede vender lo que se le antoje: una ventana, una casa, un coche de segunda mano o un estilo de emprendimiento.

El tal Jacobo Torres de la miniserie, es otro de esos conferenciantes ‘click-maker‘ que rondan por ahí, aunque se desenvuelva a pequeña escala, sin Bancos como patrocinadores. Promoviendo este manido concepto de creatividad y ensoñación laboral de mucha «resiliencia» en el espacio NoComfortZone. También es básico para desarrollar sus peripecias, el sustento económico de un nini privilegiado que hace de mecenas, en un puro capricho de malgastar el dinero en esta experiencia espiritual corporativa.

Un ‘coworking’ ideal para experimentar el arte de no hacer nada. (Fotograma: Hulu/Disney+)

Una mamarrachada de comedia que podría ser absurda, de no ser porque caracteriza bastante bien el pensamiento simplificador y naíf de la nueva cultura del emprendimiento sobre la base de la farsa y la apariencia de felicidad laboral. Como una secta de la felicidad en el trabajo: un ecosistema propio, lleno de ‘team building‘, ‘tips‘, ‘mentoring‘, charlitas huecas,… Representa a un grupo de personas intentando monetizar sus ‘hobbies‘ en una guardería de adultos con problemas reales que les bloquean.

Una entretenida deconstrucción de la modernidad mal entendida en el mundo laboral. Una visión particular de la fantochada que rodea a los discursos inspiracionales de todo lo relativo al trabajo y al autoempleo. Funciona como una guía de la (des)orientación laboral que cualquiera puede sufrir en cualquier momento de su vida profesional.

Las píldoras de Pantomima Full quizá sean más graciosas por breves e intensas. En cambio, la serie busca profundidad en el desarrollo de su ridiculización, y por ello a veces es menos curiosa. Eso sí, no busca ser cruel ni ácida, incluso todos los personajes resultan entrañables por muy estafadores o absurdos que sean. En cierta medida se puede asemejar al Camera Café de nuevo cuño.

¿Te atreves a salir de la zona de confort? Antes de responder, hay que mirarse la serie… Por si acaso da por apasionarse demasiado. No hay porqué asustarse si se pega con el concepto. Quién sabe si la miniserie será una charla motivacional o todo lo contrario. Allá cada cual con sus fantasías.

Una serie aceptable para tomársela más en serio de lo que pareciera, sobre todo si se piensa en emprender de alguna manera, en convertirte en consultor-mentor-‘coach’, o simple y llanamente se está desorientado o desempleado. A ver qué tipo de ‘click’ te hace.