Inicio Críticas ‘El monstruo de St Pauli’, la estética de lo grotesco

‘El monstruo de St Pauli’, la estética de lo grotesco

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El monstruo de St. Pauli

Título original: Der Goldene Handschuh

Año: 2019

Duración: 110 min.

País: Alemania

Dirección: Fatih Akin

Guion: Fatih Akin

Música: FM Einheit

Fotografía: Rainer Klausmann

Reparto: Jonas Dassler, Margarete Tiesel, Katja Studt, Martina Eitner-Acheampong, Hark Bohm, Jessica Kosmalla, Tilla Kratochwil, Uwe Rohde, Marc Hosemann, Phillip Baltus, Dirk Böhling, Lars Nagel, Adam Bousdoukos, Tristan Göbel, Victoria Trauttmansdorff

Productora: Bombero Internacional, Warner Bros

Género: Thriller. Terror. Drama | Crimen. Años 70. Alcoholismo. Comedia negra. Asesinos en serie. Basado en hechos reales

Ficha en Filmaffinity

El monstruo de St Pauli cuenta la historia de Friedrich Paul Honka, apodado como el ‘destripador de San Pauli’, que fue un asesino en serie de la década de 1970. Su modus operandi consistía en contratar a prostitutas para llevarlas a su casa, matarlas, descuartizarlas y esconder sus cuerpos en un hueco de la pared. La película valió al director Fatih Akin una nominación al Oso de Oro en la 69º edición de la Berlinale, donde se estrenó y recibió críticas negativas que la tildaban de “desagradable” y “nauseabunda”. Después de su paso por varios festivales españoles, llega al streaming este viernes 5 de la mano de Filmin.

Fatih Akin representa a Fritz Honka como un hombre solitario, alcohólico, desagradable y violento pero también asustadizo en ocasiones. Frecuenta un bar próximo a su casa en el que no se cuela la luz y donde se rodea de gente igual que él para sentirse uno más y buscar posibles víctimas. En este bar vemos también a personas que viven en la marginalidad, hundidas en la tristeza, sin esperanza ni visión de futuro que se ven resignados a darse a las drogas y el alcohol, en busca a su vez de alguien con quien compartir su vida que nunca llegará y recordando tiempos mejores. Un ex-soldado con un parche en el ojo y al que la guerra dejó sordo, mujeres con pensamientos suicidas, prostitutas… Todos ellos son personajes a los que el director se preocupa de dar cierta importancia, presentándolos individualmente y diciendo sus motes.

Personajes de El monstruo de St. Pauli

En El monstruo de St Pauli, el director busca conscientemente una estética de lo feo. Aprovechándose de la deformación que genera el gran angular, acerca la cámara al rostro del protagonista para acentuar lo desagradable de su rostro y muestra su casa como un lugar extremadamente sucio, en el que el olor de cuerpos en descomposición, sangre y vómito logra atravesar la pantalla y adquirir fisicidad. A su vez, intercala asesinatos muy largos y crudos con escenas en las que deja la acción fuera del plano, porque a veces es peor imaginarte lo que pasa que verlo directamente.

Más avanzada la película, remarca la marginalidad de Fritz contraponiéndolo con personas “normales” en su nuevo trabajo, que es además un lugar espacioso, colorido y moderno del que ya no forma parte y que es hostil para él.

El monstruo de St Pauli es, en definitiva, una película de una estética recargada cuyo relato es crudo, violento y muy desagradable, como forma de reproducir los hechos de la forma más fiel posible, sin endulzar los actos violentos. Si quieres ver a uno de los asesinos en serie más peculiares esta es tu película pero, aviso, no la veas con el estómago lleno.

Lo mejor: tiene una propuesta estética muy interesante y acorde con el relato.

Lo peor: no es para todos los estómagos.

Nota: 7,5/10

 

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