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‘La princesa orgullosa’, el encanto de la sencillez

Título original: Pysná princeznaaka

Año: 2024

Duración: 84 min.

País: República Checa

Dirección: Radek Beran, David Lisy

Guion: Radek Beran, Henryk Bloch, Oldrich Kautský, Borivoj Zeman. Historia: Bozena Nemcová

Música: Ondrej Brzobohatý

Fotografía: Animación, Baset Jan Strítezský, Simon Todorov

Género: Animación. Infantil

Ficha en Filmaffinity

Mientras la animación corre a toda velocidad y lucha por impresionar, La princesa orgullosa llega a nuestros cines el 7 de noviembre como un pequeño respiro, un soplo de aire fresco entre tanta “pretensión” visual. Esta nueva versión animada, dirigida por Radek Beran y David Lisý, reinterpreta el clásico checo de 1952, Pyšná princezna. Pero no, no es un simple remake: es un abrazo al cine artesanal, a los cuentos de hadas contados con calma, a las historias que han pasado siempre de generación en generación.

La historia sigue al joven rey Benjamín, quien se enamora del retrato de la princesa Carolina, conocida tanto por su belleza como por su orgullo. Tras ser rechazado, el rey decide disfrazarse de jardinero para acercarse a ella y enseñarle, poco a poco, que las cosas realmente importantes se encuentran dentro de nosotros.

El relato mantiene la estructura clásica de los cuentos de siempre, pero lo hace con ligereza y ternura. Hay humor, emoción y una calidez que abraza tanto a los niños como a los adultos que alguna vez soñaron con castillos y coronas de papel.

Uno de los mayores encantos de La princesa orgullosa está en su estilo visual. La animación combina técnicas digitales con texturas y pinturas. Los paisajes parecen cuadros en movimiento y los personajes respiran una humanidad poco habitual en la animación moderna. La iluminación incluso llega a recordarnos, en ocasiones, al teatro de sombras, dejándonos la sensación de que cada plano ha sido elaborado con muchísimo cuidado. Y en este tiempo, donde la animación parece competir por quién deslumbra más, esta producción elige un camino distinto: el del equilibrio. Nada sobra. Nada distrae.

¿Su punto débil? Tal vez el ritmo. Puede sentirse pausado para quienes esperan una aventura completamente frenética, pues no hay giros sorprendentes ni riesgos narrativos, pero parece una decisión consciente: La princesa orgullosa no busca romper esquemas, sino ofrecer una historia clara y amable.

En definitiva, es una apuesta ideal para ver en familia: una película que combina la tradición del cuento de hadas con la delicadeza de la animación contemporánea. No pretende revolucionar el género, pero cumple (con ternura) lo que promete y nos recuerda que incluso en el cine, la humildad puede ser la forma más pura de la belleza.

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