carles-porta-luz-en-la-oscuridad-35-milimetros

Carles Porta: «Cada caso merece empatía y proximidad, sin caer en el sensacionalismo.»

Carles Porta (Lérida, 1963) se ha convertido en una de las voces más reconocibles del periodismo narrativo en nuestro pais. Su manera de contar la crónica negra, sin estridencias y con una serenidad casi hipnótica, ha logrado enganchar a miles de oyentes y espectadores que encuentran en él no un guía por los pasillos más oscuros de la realidad.

Con una larga trayectoria en televisión, radio y escritura, Porta se ha especializado en dar luz a lo que normalmente queda oculto tras titulares sensacionalistas. Con la segunda temporada de Luz en la oscuridad, la docuserie de Movistar Plus+ que ahora presenta en la segunda edición del South International Series Festival de Cádiz, vuelve a adentrarse en los casos más turbios de la crónica negra española.

Su propuesta va más allá del relato del crimen: busca comprender, dar voz a las víctimas y analizar la labor de quienes investigan, reafirmando su compromiso de contar historias complejas con cercanía y claridad, evitando el morbo y priorizando la empatía. El festival gaditano se convierte así en el escenario idóneo para que su voz, entre pausada y contundente, siga recordándonos que incluso en la oscuridad más densa puede brillar la luz de la verdad.

PREGUNTA: Primero, felicidades por el documental. Ayer vi los dos primeros capítulos de El descuartizado de Majadahonda. Lo primero que quería preguntarte es, ¿cómo haces para seleccionar los casos que quieres mostrar al público en cada temporada?

CARLES PORTA: Mira, tenemos un listado muy grande de casos. Primero buscamos que tengan giros narrativos importantes, o sea, que hayan ocurrido cosas en la investigación y en las vidas de las personas implicadas, más allá del crimen en sí. Luego, nos aseguramos de tener archivo documental, el sumario y archivos audiovisuales. Y por último, buscamos protagonistas directos del caso: gente que lo vivió o lo investigó. Cuando se cumplen estos tres elementos, seguimos adelante, como lo hemos hecho esta temporada con Majadahonda, Chucán, Chiclana

PREGUNTA: En España, el true crime ha ganado popularidad en los últimos años. ¿A qué crees que se debe? ¿Crees que esto contribuye a una mayor conciencia social o es todo lo contrario?

CP:: Esa pregunta necesitaría una tesis doctoral, pero bueno. Primero, creo que la mayoría de lo que se emite en España no es true crime como tal; son reportajes de sucesos bien hechos, pero no cumplen todos los elementos del true crime como género narrativo. Este estilo es más bien un nombre de moda, porque siempre se ha hablado de crímenes y crónica negra en España. La moda parece poner todo en el mismo saco.

PREGUNTA:  ¿Y qué tipo de relación estableces con los testigos, policías o personas afectadas cuando colaboras en las investigaciones? ¿Te has encontrado con situaciones en las que la información se ha restringido de alguna forma?

CP: Solo se restringe cuando una familia nos pide que no hagamos un caso. Si vemos que realmente hay dolor y lógica en la petición, no lo hacemos. Es fundamental tener la complicidad de la gente que participa, y eso es de lo más difícil en esto. No basta con una idea, hay que hacerlo bien y conocer muy bien el caso. Por ejemplo, en el caso de Majadahonda, Eduardo, el hermano de Adriana, tardó un año y medio en decidirse a participar. Estaba en una situación emocional delicada, y hasta que él no se sintió cómodo, no lo hicimos.

P: ¿Cómo enfocas la narración de cada capítulo para respetar a las víctimas mientras exploras los detalles más turbios o policiales de los casos?

CP: Un buen ejemplo es Majadahonda. Intentamos evitar frases o imágenes truculentas; hay hechos y utilizamos un lenguaje realista, pero lo hacemos desde el respeto. Trato a las personas como me gustaría que me tratasen a mí si estuviese en su lugar. Es una cuestión de elegancia y de no caer en el sensacionalismo.

P: Sabemos que el sensacionalismo vende mucho, especialmente en redes y medios, pero entiendo que tienes otra visión.

CP: Sí, eso de «lo que más vende» es relativo. Cuando se produce un suceso, los informativos o programas pueden darle mucha visibilidad, pero esa atención es efímera. No puedes mantener el interés con el sensacionalismo. En cambio, nuestras historias perduran y son transversales. Un capítulo de Luz en la Oscuridad se puede ver un año después y aún encuentra detalles nuevos; no es solo morbo.

P: También quería preguntarte sobre cómo ha evolucionado tu papel como narrador a lo largo de los años, y de qué manera tu experiencia ha influido en el enfoque de tus reportajes.

CP: Muy buena pregunta. Empecé como periodista en el Diario Segre, haciendo crónica local. Esto me enseñó a ser riguroso porque en el periodismo local, publicas algo y al día siguiente te encuentras cara a cara con el protagonista de tu historia. Luego, leí a Truman Capote y aprendí que se podía contar un crimen como una gran historia. Desde entonces, he ido desarrollando un estilo que busca narrar en profundidad y emocionar a la gente.

P: ¿Hay algún caso en concreto que haya dejado huella en ti?

CP: Cada caso tiene su impacto. Por ejemplo, llevo 27 años con el caso de Tor, que estrenaremos en Atresplayer el próximo año. Pero cada caso es un mundo, y cuando estoy en uno, es al que le dedico toda mi atención. Si te dejas influenciar por otro caso, no haces bien el trabajo.

P: Y la última pregunta, ¿te interesaría explorar otro tipo de narrativa en el futuro?

CP: Claro que me interesa, pero tengo tanto trabajo y tantos contratos que no sé si podré hacerlo. Ahora ya estamos trabajando en casos que se emitirán en dos años, y estamos intentando evolucionar tanto en lo narrativo como en lo visual. Haremos ficción también, seguramente.

Entrevista por Francisco S. Pintado y Victoria Mateo